Exposición Individualsept 2013 - nov 2013· Por Ivonne Pini

Eduard Moreno

NC-arte

Dos conceptos están muy presentes en la muestra Echar por tierra de Eduard Moreno (Bogotá, 1975): la memoria y el archivo. En su reflexión, la reconstrucción de la memoria está lejos de preocuparse por una mirada nostálgica al pasado, para convertirse en un espacio pensado desde un presente que busca no olvidar lo que está aconteciendo. La relación entre memoria y olvido muestra cómo ambas ideas constituyen un marco más que un contenido, ya que éste varía según quien lo construya. Moreno indaga qué estrategias usar para indicar que los dos conceptos están vinculados a las variadas interpretaciones del pasado, sin perder de vista que los resultados serán consecuencia de cómo los interrogamos desde el presente.

Por otro lado, ante el furor archivístico que se ha generalizado, surgen unas preguntas similares a la que nos formulamos ante la memoria: ¿Qué se archiva? ¿Qué se puede construir a partir de los archivos? ¿Por qué logran convertirse en fuente de poder? ¿Qué recuerdan y a quiénes permiten recordar?

Exposición Individual: Eduard Moreno — imagen 1
Eduard Moreno. Materia oscura, 2013. Detalle de instalación.

Frente a esa interacción entre memoria, olvido y archivo, ¿qué es lo que el artista quiere “echar por tierra”? Centrándose en el proceso seguido por la explotación de recursos básicos, que tiene en la minería uno de los ejemplos reiterativos de la pervivencia de prácticas neocoloniales, une el qué al dónde, para apuntar lo que a su juicio ha sido la frustración del proyecto moderno en Colombia.

Tierra en la lengua es el título de una de las obras, impresión realizada sobre formas continuas de papel carbón, en las que se repite una fila de hombres que practican la minería de cielo abierto. Las figuras de perfil que emergen del papel tienen sobre sus cabezas el recipiente que usan para separar el oro de la gravilla y la arena. Un material como el papel carbón, que originalmente intermedia entre original y copia, constituye un archivo desechado por espacios que son ámbitos de poder, tales como ministerios, juzgados, cárceles, y otras entidades. En ellos quedaron palabras cortadas, borradas por el paso del tiempo y el negro profundo del material que las contiene. Carbón y extracción son dos acciones que aluden a la minería y las imágenes de los mineros que en fila esperar su turno para lograr entrar a trabajar a las minas; surgen de quitar material con una impresora de puntos y se construyen como huellas, lo que queda después de la extracción. El manejo que Moreno da a las posibilidades del claroscuro pone en evidencia el carácter fuertemente pictórico de su obra. Sin importar el material de que se valga para construir sus imágenes, la preocupación pictórica continúa siendo soporte central de su trabajo. Esta intención se visualiza en el cuadro Rompimiento de la gloria, donde al trabajo con el papel carbón se le incorpora fotografía, y la alusión a un detalle del Juicio Final de Miguel Ángel es roída por la minería de cielo abierto, técnica que el artista asocia a la idea de ruptura, de pérdida de lo corpóreo, criticando la situación social que esas prácticas generan, en cuanto el individuo es tratado como un producto frente a las necesidades económicas que plantea la práctica minera.

Independientemente de que los grandes proyectos mineros puedan ser generadores de recursos económicos significativos para el país, lo que le preocupa a Moreno es lo poco equitativa que esta práctica puede ser para quienes realizan el trabajo de extracción, creando desplazamientos, pérdida de fuentes de agua, generación de zonas donde el peso de los materiales tóxicos golpea a la población más vulnerable. De allí que en una instalación como Materia oscura. Materia negra, nos enfrenta a pensar en quienes terminan beneficiándose con la minería. Una máquina minera de las que se utilizan para transportar el material que se extrae está en continuo movimiento, y lo que circula no es el producto obtenido, sino mapas de distintas regiones mineras de Colombia. Los mapas, obtenidos de diversos archivos e impresos en el mismo papel carbón al que aludíamos, fueron realizados por cartógrafos extranjeros, y con la utilización de esos territorios por grandes monopolios, se vuelve a insistir en el problema de la colonización. Los mapas se desplazan, como sucede con la población que se dedica a la minería. Las formas continuas van de un lado al otro, en una metafórica alusión a la burocracia, que archiva la información y repite acciones que no generan cambios.

El cruce entre las dos realidades que se entrelazan, la de quienes detentan el poder económico, tecnológico, y la de quienes son contratados para la extracción del mineral, se evidencia en Mal aliento, donde cinco terrarios contienen escarabajos y gorras rojas bordadas con hilos de oro. Las gorras son como las usadas por los mineros, pero están bordadas con hilos de oro que dibujan figuras alusivas a la tradición barroca europea con dioses del Olimpo, titanes, figuras mitológicas ricamente bordadas y unos escarabajos que caminan sobre ellas, a la par que extraen la tierra sobre la que las gorras están apoyadas. Dos mundos diversos, evocativos, que nuevamente se encuentran para demostrar la permanencia de la dominación colonial y la frustración ante la quiebra de las utopías que el proyecto moderno pudo, teóricamente, significar.

IVONNE PINI

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