Exposición Individualsept 2013 - nov 2013· Por Susana Benko

Deborah Castillo

La Caja, Fundación Chacao

Acción y culto fue el título de la reciente muestra realizada por la artista Deborah Castillo en La Caja, Fundación Chacao. En ésta, como en anteriores exposiciones, la artista desarrolló un proyecto caracterizado por su crudo cuestionamiento a realidades sociopolíticas propias del contexto latinoamericano. Se trata de una visión descarnada de la realidad, constante desde sus obras iniciales hasta la actualidad. Antes, como ahora, la artista se vale de su propio cuerpo para mostrar aspectos enajenantes de la condición humana. Es tal vez por ello una de las artistas que más ha destacado por su franqueza y honestidad, dada la virulencia de sus actos performáticos, videos y fotografías. Trata indistintamente el tema femenino como el de las mitologías políticas, este último tema preponderante en Acción y culto. Se ha valido de diversos medios para recrear situaciones. El principal: la parodia. Como artista performática, ha asumido roles sociales relativos a los temas que ella cuestiona. Así, a lo largo de la década, ha realizado performances como sirvienta-prostituta (South American Cleaner, 2005), como exsecretaria devenida Ministra de la Cultura, protagonista de su primera fotonovela, El extraño caso de la sin título (2006), donde se narra una trama detectivesca abordando situaciones propias del ambiente artístico. En estos roles la artista se ha apropiado de códigos establecidos en imágenes pornográficas, con el objetivo de trastocar valores relativos al rol de la mujer para consumo masculino. En la exposición Colección privada, realizada en Espacio Escala (Sevilla), cuestionó la situación de la inmigrante suramericana al limpiar toda la sala expositiva durante su performance La Supersudaca (2008). En la muestra Caracas: El Nuevo Circo, Bestiario de curadores y artistas (2008), conocidos artistas y curadores fueron sus modelos, para ironizar mediante una instalación fotográfica situaciones que representaban aspectos del contexto artístico actual. Éstos y otros proyectos la definen sin duda como una de las artistas conceptualmente más lúcidas de la nueva generación emergente.

Exposición Individual: Deborah Castillo — imagen 1
Deborah Castillo. El beso emancipador, 2013. Acción para la cámara. Loop 03’ 29”.

Uno de los objetivos alcanzados en la muestra Acción y culto ha sido desafiar diversas instancias del poder: el poder político-militar –con las mitologías que éste entraña– y el poder cultural. Antes de entrar a la oscura sala expositiva, el espectador debía franquear un “penetrable de machetes” (El machetazo, también titulada como Penetrable de machetes, 2013). Al fondo, dos monitores mostraban el video titulado Sísifo (2013), sólo que en lugar de mostrar al héroe griego condenado a subir eternamente la misma roca, vemos el rostro de Bolívar en piedra destruyéndose con un cincel una y otra vez. Estas imágenes son de gran fuerza simbólica, precisamente por lo que este personaje representa en la historia venezolana y el manejo mediático que de él se ha hecho en el contexto actual en el país, pues su memoria –y su cuerpo– ha sido profanada por representantes del proceso bolivariano que han utilizado su nombre para identificarse. En este video, entendemos que la artista no cuestiona el rol histórico del Libertador, sino la banalización que de él se ha hecho por razones populistas.

En esta exposición, por otra parte, Bolívar presenta diversas facetas: es héroe épico, objeto de culto y objeto sexual, según la retórica que la artista utilice. En el video El beso emancipador (2013), Castillo se acerca amorosamente al rostro inmóvil de un Bolívar de bronce para besarlo apasionadamente. Otro tema es la degradación del venezolano ante el poder militar. Este tema, controversialmente político, aparece en el video Lamezuela, presentado antes en la Velada de Santa Lucía (Maracaibo) en 2011, expuesto también en esta ocasión. En éste vemos a la artista lamiendo las botas de un militar en plena calle y ante los transeúntes. Se trata de una acción que saca en cara la actitud sumisa y denigrante de un pueblo enajenado ante el culto al poder militar. Otra pieza ilustrativa del cuestionamiento a la hegemonía del poder militar y su riqueza económica es Lingotes (2013): se trata de una columna formada por cien suelas de botas militares, bañadas con esmalte dorado, elevándose como objeto de veneración.

Ante la crisis museística que tuvo el sector cultural en manos de la gestión oficial durante el chavismo, Castillo retoma esa otra cara de la degradación con una nueva fotonovela titulada El secuestro de la Ministra de la Cultura. Mil portadas de este folletón fueron colocados sobre un muro de la sala mostrando en forma paródica la imagen de la ministra, piernas sobre escritorio y teléfono en mano. La historia narra el rapto de una sirvienta convertida en Ministra de la Cultura por la que pagan, como rescate, la obra Odalisca de pantalón rojo de Henri Matisse, pintura que fuera robada del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas hace más de diez años y que actualmente se encuentra en reclamación.

A través de videos, instalación y varias piezas tridimensionales, Castillo puso en entredicho valores como libertad e integridad individual, por un concepto y sentimiento patrio falsos. Llegó al fondo del verdadero drama del venezolano, quien errante y desasistido busca alicientes en falsos tótems y nuevos mitos. Acción y culto es un retrato crítico de la tragedia social, política y cultural que vive el venezolano en la actualidad. Es también uno de los mejores proyectos de arte y política que se haya realizado, sobre todo en plena época de revolución bolivariana. Con esta exposición, Deborah Castillo fue merecedora del Premio AVAP (Asociación Venezolana de Artistas Plásticos) como mejor Artista Emergente.

SUSANA BENKO

Deborah Castillo, por Susana Benko | artnexus