Exposición Individualsept 2013 - nov 2013· Por Tatiana Flores

Christopher Cozier

David Krut Projects

El renombrado artista trinitario Christopher Cozier realizó su primera exposición individual en Nueva York, en David Krut Projects, una galería sudafricana con un espacio en Chelsea. El artista exhibió dibujos y grabados e inició un proyecto en línea en el que invitó a los participantes a crear variaciones en una plantilla cuyo diseño es un rasgo recurrente en su obra. El diseño se deriva de la arquitectura modernista del Caribe y representa ladrillo calado en una configuración geométrica que permite que los espacios estén bien ventilados, a la vez que permanecen cerrados y seguros. Para Cozier, este diseño particular simboliza la esperanza y el fracaso del proyecto posindependentista en la Indias Occidentales.

Exposición Individual: Christopher Cozier — imagen 1
Christopher Cozier. Vista de la instalación con Laocoon (arriba); sitio de intercambio, rojo, blanco y azul, y Ese árbol (abajo), 2012. Técnica mixta. 91 ½ x 132 cm. (36 x 52 pulgadas) cada uno.

El eje de la exposición era el gran dibujo cuadrado Now Showing II (2012), perforado con el diseño del ladrillo, subdividido en un formato semejante a una cuadrícula y poblado de imágenes que se repiten en la obra de Cozier, incluidas una hogaza de pan blanco con ruedas, una base con las palabras “hecho en China”, sobre la cual podían verse las piernas de un ejecutivo, el perfil del artista, dos pies descalzos y un frondoso árbol al que se le había cortado una buena parte del tronco. Destacados con tinta roja estaban los números “12.30”, que se referían a la película diaria matinal en Puerto España y a un poema del ganador del Nobel Derek Walcott, titulado The Spoiler’s Return, que dice: “Todo Puerto España es un espectáculo de las doce y treinta/ algunos fingen ser Kojak, otros, Fidel Castro,/ unos más, rastafaris, pero, con o sin rizos,/ para Spoiler no hay más que los viejos calcetines caqui,/ toda la calle Frederick apesta, como un drenaje cerrado,/ el infierno es una ciudad muy parecida a Puerto España”. Para Cozier, también, lejos de ser un paraíso tropical, la capital de Trinidad es un espacio opresivo con un pasado que se borró y un futuro incierto. Gotas de tinta roja, como sangre, brotaban del letrero “12.30”. El árbol que se repite en sus dibujos es una réplica de uno que se encuentra en el exterior de la morgue de Puerto España, reconocible para cualquiera que haya tenido que identificar a un pariente muerto. Los pies descalzos mezclaban pasado y presente, recordando la historia de esclavización y servidumbre de Trinidad y señalando los problemas actuales de pobreza afrontados por el país. Las marcas de la página también evocaban violencia, puesto que Cozier empleó un trazo gestual que hizo desaparecer partes de las imágenes, pero también sirvió para unir los elementos dispares.

Las admirables habilidades de Cozier como dibujante se percibían en todas las obras de la exposición. De los dibujos del tamaño de una postal, de su famosa serie Tropical Nights, exhibidos casi siempre en una gran retícula, el artista ha pasado a trabajar en extensiones más grandes sobre papel, con agrupaciones más pequeñas. Laocoon (2012) era un austero tríptico de dibujos más grandes que presentaba a la izquierda los diseños de ladrillo calado recortados del papel en una composición totalmente abstracta en verdes y grises; en la mitad, dos formas tubulares que se entrelazaban en una doble hélice, acompañadas de una manguera con una misteriosa cabeza de serpiente; y a la derecha, una pared con dos ladrillos de ventilación, junto a los cuales flotaban dos pies, uno con una bota puesta y el otro descalzo. Era emocionante ver este proyecto, debido a que señalaba nuevas direcciones para el artista. Las imágenes, más mínimas, introdujeron interesantes y novedosos elementos que coqueteaban con la abstracción pura. Mientras que la geometría en el arte de la vecina Venezuela había señalado el sueño de la modernidad, en la pared verde de Laocoon se tornó opresiva: evocaba monotonía y aprisionamiento. El dibujo de la mitad, con los tubos en espiral, daba el nombre a la pieza: Laocoonte fue un sacerdote troyano que les advirtió a sus compatriotas de los peligros de aceptar el caballo de madera; a él y a sus hijos gemelos los mataron dos serpientes marinas, y es el tema de una famosa escultura de la Antigüedad clásica. En la pieza de Cozier, estos tubos semejaban mangueras de gasolina y significaban la industria petrolera de Trinidad, y la forma de la cabeza de la serpiente se derivó de una broca. Al igual que el sacerdote troyano, el artista advierte allí sobre los peligros de la dependencia del petróleo, en especial en el contexto del tercer dibujo, ya que los pies, descritos con capas delgadas de rojo que parecen sangre, estaban colocados como una prolongación de las mangueras. El petróleo es el recurso más importante de Trinidad, pero desde el punto de vista de Cozier, es una maldición, más que un regalo, pues se traduce en violencia y muerte. Otra referencia a la industria petrolera se presentaba en Development Patterns III (2012), un dibujo sobre papel recortado, admirablemente complejo, en el que antiguos mapas coloniales se encuentran con torres petroleras, palmeras y los ladrillos calados. La exposición la completaba una serie más pequeña de dibujos que representaban paredes alrededor de un lote vacío, un tropo recurrente para el artista, que hace relación a la histórica arquitectura de Puerto España, que está desapareciendo, y a la pérdida de la memoria colectiva. Había también varios grabados que hacían referencia a la historia colonial, desde lo geopolítico hasta los ámbitos domésticos.

Además de ser artista, Cozier es un importante crítico y curador. Es un generoso mentor de artistas más jóvenes, y su proyecto basado en la red manifiesta su espíritu colaborador. Aunque esta exposición ya se clausuró, el portal en línea http://dpatterns2013.wordpress.com/category/dpatterns/ contiene una variedad de obras de otros artistas, desde lo performativo hasta lo lúdico, lo que demuestra la amplia influencia de Cozier.

TATIANA FLORES

Christopher Cozier, por Tatiana Flores | artnexus