Exposición Individualjul 1993 - ago 1993· Por Carlos Jiménez

Xul Solar

Galería Guillermo de Osma

En un texto del catálogo publicado a raíz de una exposición suya en 1949 en Buenos Aires, Borges lo calificó "de hombre versado en todas las disciplinas, curioso de todos los arcanos, padre de escrituras, de lenguajes, de utopías, de mitologías, huésped de infiernos y de cielos, autor panjandrecista y astrólogo, perfecto en la indulgente ironía y en la generosa amistad". Y no se equivocó, Xul Solar, es decir, Óscar Alejandro Agustín Schulz Solari, hijo argentino de emigrante alemán e inmigrante italiana, mereció con creces esos calificativos y otros que Borges no menciona y que, sin embargo, saltan espontáneamente a la vista de su portentosa obra de pintor, una de las más originales, imaginativas y cargadas de consecuencias de toda la pintura latinoamericana de este siglo. Pintura que ha podido verse en Madrid, los pasados meses de febrero y marzo, en la Galería de Guillermo de Osma, que ha tomado la decisión de exponer regularmente a los clásicos de nuestro arte sin esperar a que lo hagan los museos y las instituciones públicas encargadas de oficio de esta tarea.

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Antes mostró conjuntamente trabajos de los uruguayos Torres-García y Rafael Barradas, después expuso obras del período argentino de la pintora española Maruja Mallo y luego nos ha ofrecido esta muestra de 23 cuadros de Xul Solar. El más antiguo, Otra ofrenda cuori, fechado en 1915, y el más reciente To kada un según mi mede de 1962. Todos los formatos eran pequeños, el fondo invariablemente de papel encolado o montado sobre cartón y el color debido a la aplicación de tinta o acuarela.

En los más antiguos, los que realizó durante los doce años comprendidos entre 1912 y 1924 que pasó en Inglaterra, Italia, Francia y Alemania, están marcados por la vertiente más pura y musical del expresionismo y sobre todo por la presencia de Paul Klee, de quien puede decirse que antes que un discípulo fue un interlocutor. Alguien capaz de desenvolverse con semejante maestría en el pequeño formato, la música de cámara y las armonías secretas.

En cuanto a los títulos de las obras expuestas en esta oportunidad en Guillermo de Osma, cabe subrayar que eran todas expresiones del neocríollo, un idioma inventado por el propio Xul Solar en aplicación excéntrica del llamamiento formulado por el grupo Martín Fierro de Buenos Aires, del cual él fue miembro fundador, a valorar "la importancia del aporte intelectual de América, previo tijerazo a todo cordón umbilical".

Y también una manifestación natural, por decirlo así, de su condición de hijo del alemán y del italiano, que mezcló en el hogar de su infancia con un español que ya no era peninsular, a fin de conseguir un medio de expresión congruente con su doble condición de visionario y de místico.

CARLOS JIMÉNEZ

Xul Solar, por Carlos Jiménez | artnexus