Exposición Individualjul 1993 - ago 1993· Por Alberto Collazo

Edmund Valladares

Fundación del Banco Mercantil

La actividad plástica del período estival porteño, que comprende el fin de la temporada artística del noventa y dos y el inicio de la nueva en el presente año, tuvo tres exposiciones que sobresalieron por las propuestas presentadas y por la repercusión de público alcanzada. Se trata de las exposiciones de Edmund Valladares en la Fundación del Banco Mercantil Argentino, la de Luis Felipe Noé y la del joven Víctor Quiroga.

Con el sugestivo título Nuestro Kafka en la Fundación Banco Mercantil Argentino se le rindió un cálido homenaje al escritor judío, nacido en Praga en 1852, a través de diversas disciplinas como la música, el video, el concurso literario y la plástica.

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En este marco se exhibieron alrededor de sesenta obras de Edmund Valladares (1932), las que abarcan su producción desde 1960 hasta 1991. En ellas este artista demuestra ser un profundo conocedor de la técnica mixta y del escritor checo, y los trabajos van más allá de una mera ilustración literaria. Hace suyos los climas y situaciones en las que este escritor judío escarba en las profundidades del hombre, así como su compleja personalidad y el mundo que lo rodeaba. La simbiosis entre ambos se produce a partir de las coincidencias en una cosmovisión tanto expresionista como dramática de la existencia.

El abordaje plástico que realiza Valladares es múltiple por la diversidad técnica y la variada temática. Óleo, aguadas, dibujos, collages y una ambientación dan prueba de su versatilidad profesional. En estas obras la figura humana es la protagonista y se entreteje con fantasías oníricas. De este conjunto de obras se destacan los retratos de Kafka que retoma a lo largo de las tres décadas, El proceso, un óleo de 1960, o la ambientación con el tema de La metamorfosis, integrada por diez obras que transmiten con intensidad el relato.

ALBERTO COLLAZO

Edmund Valladares, por Alberto Collazo | artnexus