Colectivajul 1993 - ago 1993· Por Susana Sulic

Decouvertes

Grand Palais

Esta vez se reunieron en el conocido Grand Palais unos cien participantes, entre ellos, casi setenta galerías francesas, una americana y una argentina (Der Brücke), del 3 al 8 de febrero de mil novecientos noventa y tres.

Las tendencias a la despersonalización que marcaron la generalidad en el evento anterior (Fletchner con Fain, París o Impersonal A. con F.C.I., de Viena, por ejemplo) dieron paso a una elaboración pausada de la materia, líneas fuertes de proposiciones claras pero sensibles, un refinamiento depurado, críticas contenidas y cierto romanticismo sobrio. Es de destacar la participación de artistas latinoamericanos como "one-man shows” de galerías internacionales, no sólo por la importancia en número sino también en calidad.

La galería argentina Der Brücke Internacional presentó a dos artistas de la joven generación argentina, residentes ambos en Buenos Aires. Hernán Dompé, con una serie de barcas (Barca azul, 1991, madera, hierro, asta, cerda, material plástico y pigmento de 25 x 49 x 7 cm), parecía conmemorar el encuentro de dos culturas simbólicamente o ese va y viene estético y comunicacional entre las tendencias internacionales y las expresiones artísticas de las llamadas áreas abiertas, como es el caso de la Argentina.

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Eduardo Hoffman presentó su nueva producción en técnica mixta con resina (Sin título, 1992, 122 x 160 cm.). Los conjuntos coloreados pintados sobre madera y recubiertos de resina, en los que practica incisiones, parecen querer no sólo desbordar y fragmentar la imagen sino abolir esa distinción entre las artes tradicionales y la normal pasividad de la planimetría contra el muro. La resina otorga un efecto de espejo opaco y las tonalidades se resuelven en monocromos claros que sirven de mar estático a las naves de Dompé. La idea de recopilación de una historia fragmentada e incluso de un primitivismo elaborado a partir de una recomposición simbólica de la imagen parece ser el hilo conductor de estos dos artistas. Si bien Dompé cuenta con un frondoso itinerario internacional, Hoffmann intenta a toda costa renovar técnicas y estilos como una manera desesperada de confrontarse con el proceso creativo.

César Cofone (1940, Buenos Aires) se destacó por su nueva producción de objetos desplazados, como él mismo los titula, en el stand de Franka Berndt Bastille. En hoja de plomo, papel y a veces mina de plomo, construye formas puras en el espacio, cilindros, planos o rectángulos que reiteran metafóricamente todo el planteo de una carrera de más de veinte años en pos de una escritura conceptual. Ya sea sobre el efímero papel de calco como a fines del setenta, el cuerpo, la instalación y la fotografía de la década siguiente y estas nuevas maneras casi constructivas de atrapar un espacio de formas puras, Cofone demuestra la multiplicidad de recursos en una suma y resta cirurgical.

Jack Vanarsky contó también con un stand personal en la galería Carlhian, destacándose por el importante conjunto de esculturas animadas de los últimos años. Su Autorretrato robot, 1990, en laminillas recortadas, reproduce visualmente la idea de movimiento relativo, no sólo por la sutil ondulación del conjunto sino también por la ambigüedad concerniente a su imagen personal como a la del genial físico de este siglo. Conceptos einstenianos y fragmentismo sobrio de la construcción son ya parte del lenguaje reconocido de este artista internacional.

Su universo matemático se emparenta con una metafísica literaria como lo demuestran su reciente participación en el Universo de Borges, del Centro Georges Pompidou, hasta principios de los noventa y tres; el Libro mundo, de los noventa y dos, con el agregado de nuevas tecnologías al objeto o el más antiguo Asiento de Kafka de los ochenta y cuatro.

Octavio Blasi reunió una serie de collages con intervención de personajes de diseño animado de principios de año. Algunas obras pictóricas de la Serie del mercado del noventa y dos complementaron el conjunto. El joven artista argentino realizó desde principios de 1993 dos importantes muestras personales en el Städtisches Museum de Ratingen y en la Galería Ruta Correa, también de Alemania.

El sentido del humor inherente a la imagen, la soltura demostrada en la utilización de distintos tipos de técnica y una recreación del objeto con sentido posconceptual anuncian la pronta irrupción de Blasi en el ámbito internacional.

Dentro del conocido conjunto neoinformalista, Françoise Palluel introdujo obras del joven peruano Fernando Taboada. Una expresión fuerte, la utilización de pigmentos junto con tierra y piedras de su país de origen le valió también la participación en la muestra de jóvenes residentes en París titulada La tierra y el signo, en enero de este año, en la Galería de Nesles, junto con V. Pimentel, J. Zapata, J. Deredia y M. Orensanz, entre otros. Artista de identidad fuerte, reside entre París y Perú desde hace tres años y es representado en Lima por La Galería.

La conocida galería Gaymu Inter Art, especializada en arte latinoamericano, presentó un conjunto importante de obras de los tres artistas con los que acaba de inaugurar su nuevo espacio en la Bastilla.

Jadir Freire, Siron Franco y el costarricense Jiménez Deredia. Cada uno de ellos posee una manera personal de encarar su compromiso con una expresión latinoamericana, ya sea por el uso de la materia o la confrontación marcada con una realidad social, como en los dos brasileros, o, en el caso de Jiménez Deredia, por su interpretación de las energías en relación al cuerpo y la materia. Los tres cuentan con exposiciones personales en dicha galería: Jadir Freire del 11 de febrero al 27 de marzo, Jiménez Deredia del 30 de marzo al 15 de mayo y Siron Franco con pinturas e instalaciones del 18 de mayo al 3 de julio de este año. Cremniter Laffanour dedicó su espacio a Víctor Lema Rique, quien nació en Montevideo (1955) pero reside en San Pablo desde 1979. Una figuración matérica pero contenida traduce una crítica social a través de temas de la actual sociedad de gran consumo: el sexo, la publicidad, la competencia, los concursos y la venta de productos de belleza son parte de su contenido.

La Galería Marbeau de París presentó un conjunto de obras de Odile de Frayssinet (Santiago, 1947), en las que se conjugan la influencia de tejidos y artesanías latinoamericanas, donde el artista pasó su infancia y juventud, y las formas más recientes de la escultura contemporánea.

Clara Sremini seleccionó esta vez a Ann Wolf, una de las principales figuras del movimiento Studio Glass de los años sesenta. En una investigación original presenta collages de vidrio: combinaciones de dicho material y pintura en un espacio dual y curvo.

Rosa Turestsky de Galería Faust, Ginebra, formó un conjunto sobrio con obras de Matsutani (Osaka, 1937) y Aliska Lahusen (Łódź, 1946). Matsutani, célebre artista japonés perteneciente al grupo Gutai que influyó notablemente en la vanguardia en Oriente y Europa, reside en Francia desde 1966. Sus “dibujos”, realizados por lo general sobre largas bandas, son como un río en movimiento, según el mismo artista. Uno de los objetivos principales de Matsutani es salir de la superficie hacia el medio ambiente. Por ello, al grafito y la mina de plomo se suman volúmenes introducidos en vinilo, sacos de plástico llenos de tinta, vigas u otros elementos, siempre teniendo como base los negros y grises naturales. Austeridad de medios y una línea conceptual y rigurosa son caracteres comunes a ambos artistas.

Por primera vez, una representante de Eslovenia participa en un salón de tales características: Es el Šmank de Ljubljana, Eslovenia, con obras de Matjaž Pocivavsek (1955), residente en la misma ciudad, con obras que desafían las masas y la estabilidad en construcciones de metal, hierro y bronce con cierto carácter rústico e indiscriminatorio semejante a las disposiciones de la naturaleza: una revolución en su ámbito.

La elección de Philippe Gravier se destaca por la fuerza de los extremos. Una abstracción constructivista de base monocromática deja aparecer desde el fondo de la superficie una figuración marcada y un lenguaje escrito a partir de reglas precisas. Jean Michel Nicolás, en cambio, reconcilia fragmentos de imágenes y objetos de recuperación, así como espejos que constituyen el principal soporte de estas construcciones virtuales.

Bordeando los límites de las nuevas técnicas, pero dentro de marcos limitados, Dany Leriche expone fotografías de desnudos femeninos de distintas edades casi en tamaño natural aunando objetividad, agudeza y depurado esteticismo. Pascal Bernier, en una muestra individual de Stéphane de Beyrie, realiza un tratamiento informático de la imagen para proyectarla sobre telas pintadas con acrílico, donde la visión es sutil. Soldados o robots de juguete son así una excusa para mostrar una realidad, para casi no verla.

SUSANA SULIC 

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