La instalación de la obra en cerámica de Carlos Runcie-Tanaka ha transformado el espacio superior e inferior de la Galería Ambrosino en un entorno místico, donde Oriente encuentra a Occidente y a un sofisticado pasado primigenio. Inspirado por una comunión de influencias derivadas del arte japonés y peruano, Carlos Runcie-Tanaka aplica su dominio de la forma cerámica en la creación de objetos de telúrica belleza, a la vez elegantes en su sencillez y complejos en su contenido simbólico. Estos objetos van desde monumentales estelas instaladas en un paisaje de rocas hasta pequeños recipientes cerrados y formas ovoides cargadas de antiguas asociaciones.
Sus objetos de cerámica nacen de la tierra y el mar y se forman en el fuego, los elementos primarios de la creación y de la existencia. Así como la tierra forma rocas después de millones de años de fuego y presión, RuncieTanaka desafía el tiempo e incendia el barro de la tierra para recrear sus propios artefactos semejantes a piedras. Con una rugosa textura aún en la superficie, los objetos evidencian los accidentes del tiempo y los errores del fuego. Según los materiales utilizados en la greda, se revelarán huellas de una serie de productos de la tierra y del mar que incluyen conchas, feldespato triturado y pequeños guijarros. Su impronta permanece después de haber sido sometida al fuego, como fósiles que pagan tributo a la tierra y a la dinámica de la creación. Estas intrusiones naturales sobre el producto acabado son resaltadas por la mano del artista, que esculpe y graba la greda y añade un toque adicional de intervención humana con la pintura. Los diseños inscritos en la superficie se asemejan a la obra en piedra del Perú precolombino y la sencillez de la línea pintada evoca la caligrafía japonesa y las cuevas paleolíticas decoradas para los rituales de los primeros artistas de la tierra.
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La serie Estela está suspendida sobre un paisaje salpicado de rocas para involucrar al espectador en el espacio del ritual andino. Las formas cerámicas están apiladas en conjuntos totémicos que hablan de antiguas piedras con la voz de la madre cultura peruana en Chavín de Huántar. Carlos Runcie-Tanaka ha grabado la greda para que se asemeje al vocabulario simbólico abstracto de Chavín con su sistema de diseños repetitivos de círculos y volutas. Las partes individuales de la estela se ajustan entre sí como los muros incas del Cuzco para crear una presencia monumental. Cada estela evoca reminiscencias de las grandes creaciones en piedra y de la cerámica de la tradición peruana, así como el espíritu del altiplano, trabajado de nuevo con moderna sensibilidad.
Espacio vacío-Espacio pleno ocupa la parte superior del área de exposición de la galería con diez objetos ovoides cuya serena disposición contemplativa contrasta con la ominosa presencia de las estelas en la parte inferior. A pesar de la pesantez de las formas abiertas-cerradas y de su carácter evidentemente disfuncional, emiten una cualidad trascendental y espiritual que recuerda la estética japonesa y las armonías espaciales.
Los objetos creados por Runcle-Tanaka son el resultado de transformaciones. El barro de la tierra y el fuego del horno se transforman en manos del artista; la forma de la materia prima se transforma en la de un contenido simbólico universal. Con maestría técnica y un respeto ritual por los materiales, Carlos Runcie-Tanaka ofrece bajo una nueva forma aquello que ha recibido.
*Traducido por Magdalena Holguín.
CAROL DAMIAN
