Colectivajul 1993 - ago 1993· Por Mónica Amor

Arte contemporáneo de Argentina, Brasil y Colombia

Galería Sidney Mishkin

ABC: Arte contemporáneo de Argentina, Brasil y Colombia se suma al creciente número de exposiciones que contribuyen al cuestionamiento de las grandes narrativas de la historia del arte moderno. El espíritu de la muestra desafía precisamente el tipo de categorías, prejuicios y estereotipos que comúnmente se imponen sobre el arte latinoamericano. El reduccionismo que divorcia la creatividad del artista de su entorno político, cultural y social ya no puede ignorar una realidad tan compleja como es la que vive el mundo entero en el umbral del siglo XXI.

En efecto, cuando el tembloroso imperio de la cultura hegemónica parece derrumbarse, el número de voces que claman ser oídas se incrementa vertiginosamente. Se develan entonces intrincados sistemas de poder que desde el centro emiten un control sobre la periferia por medio de la apropiación de discursos identificados con una historia natural. Pero las jerarquías, hasta ahora incontestables, de esta “historia natural” están exhaustas. La vitalidad que demanda el nuevo siglo tiende a descentralizarse y Latinoamérica, que antes era objeto histórico, reclama ser sujeto activo y participativo.

[[IMAGE]]

Es este desplazamiento de categorías el que alimenta la obra de los artistas representados en la muestra. Tanto a nivel conceptual como a nivel formal, el discurso simbólico de las obras participantes invita a un nuevo diálogo en donde se trata de repensar las ideas, concepciones, definiciones y representaciones de colectividades altamente diferenciadas entre sí. Es en este sentido que la subjetividad de cada uno de los artistas reclama ser considerada en contexto. Imbuida de contradicciones y esperanzas, una nueva era demanda nuevas narrativas, una nueva historia en donde la participación latinoamericana no sea subalterna, sino, por el contrario, equivalente a todas las demás culturas que, como nosotros, buscan reactivar su proceso histórico bajo el emblema pluralista y democrático del arte actual.

Es precisamente un énfasis en el cambio y la “transmutación” el que está presente en la obra de los artistas de ABC.

La curadora de la exposición, Berta Sichel, establece, por ejemplo, un denominador común entre Nora Fisch (Argentina), Óscar Muñoz (Colombia), Valeska Soares (Brasil) y Ana Linnemann (Brasil), quienes con base en la incorporación de líquidos en sus obras establecen una metáfora de movimiento y acción. Esto es particularmente visible en la obra de Óscar Muñoz, cuya participación en la muestra está constituida por tres cortinas de baño sobre las cuales una ambigua figura, sin género ni sexo explícito, pasa de una cortina a otra y se mantiene en ese estado de penumbra, indefinible, ambiguo; en ese espacio intersticial en que muchas veces nos encontramos cuando cruzamos culturas y redefinimos identidades. En esta supervivencia. En ese sentido, todas las obras de la muestra proponen multiplicidad y polivalencia. Basados en técnicas mixtas que incorporan los más variados materiales y objetos, la disposición y el tratamiento de los mismos son provocativos y convocan no uno sino varios significados.

Algunas referencias son, sin embargo, inevitables, como en el caso de Nora Fisch, quien con una elaborada instalación titulada Estrategias para la supervivencia (para argentinos de mi generación), alude a toda una situación de opresión y control ejercida por los siempre presentes sistemas de poder político: colonialismo, dictaduras, imperialismo. Pero de una u otra forma todas las obras de la exposición son políticas en el amplio sentido de la palabra; es decir, todas cuestionan la hegemonía de las culturas de control. Así, la obra de Rena Julieta Hanono (Argentina), Narcissus I, nos presenta el cuerpo fragmentado de colectividades e individualidades desmembradas por falsas motivaciones sociales. Pienso, por ejemplo, en la belleza, la inteligencia y la sexualidad idealizadas por la sociedad de consumo moderna. Preocupación que en cierta forma se halla implícita también en la obra de Eduardo Costa y Marta Chilindron. Esta pareja de argentinos realiza trabajos colaborativos con base en fotografías de revistas que ellos desplazan de su contexto original, cuestionando las construcciones culturales impuestas a través de los medios de comunicación de masas. Su obra, Magazine Piece #2, reproduce al infinito (pues la superposición de imágenes no nos deja saber con certeza cuántas más hay detrás) una “perfecta” boca abierta que pretende ser una sonrisa, pero que podría también pasar por una expresión de asombro o incertidumbre. En cualquier caso, la falsedad es la primera impresión.

El carácter contestatario se extiende a las obras restantes, generando nuevos cuestionamientos. La obra de Lydia Azout (Colombia), Atman, alude expresamente a la imposición, violenta muchas veces, de reglas y mecanismos de control que no permiten la interacción libre y el diálogo entre los miembros de una comunidad. Los personajes de su instalación son seres alienados, mutilados, limitados, privados de una de las necesidades básicas de toda sociedad humana: la comunicación. Aspectos relacionados con “autoridad y poder” son también la preocupación fundamental de la obra de Alexander Pilis (Brasil), quien, como indica Sichel, se basa en el complejo rol y la iconografía derivada de la arquitectura moderna para ejercer su crítica. Valeska Soares (Brasil) invoca una relación casi ritualística en sus obras a través de la irónica idolatría de iconos que generalmente asociamos con la feminidad y que actualmente están siendo ampliamente rechazados por los sectores involucrados en el debate. Por último, Nina Moraes (Brasil) hace énfasis en el proceso, un proceso que involucra la búsqueda, recolección y resignificación de materiales encontrados para así simbolizar un discurso que ya está dicho pero que vale la pena revertir.

Sin duda, la diversidad es una de las características más resaltantes de ABC, una diversidad compleja que trasciende el aspecto formal para enraizarse en la proyección de subjetividades que han compartido historias paralelas y que ahora reclaman su lugar dentro de la gran narrativa del mundo posmoderno. Son las voces de los agentes culturales de Latinoamérica las que más fuertemente se hacen oír. Voces que atacan los mitos del mundo moderno y restituyen la posibilidad de explorar, participar y representarse.

MÓNICA AMOR

Arte contemporáneo de Argentina, Brasil y Colombia | artnexus