Exposición Individualjun 2013 - ago 2013· Por Direlia Lazo

Wilfredo Prieto

Hangar Bicocca

Un hangar de 9.500 metros cuadrados y 30 metros de altura, que alberga la instalación The Seven Heavenly Palaces de Anselm Kiefer, es el escenario de la más reciente exposición personal de Wilfredo Prieto en Europa.

Las vastas dimensiones de HangarBicocca han permitido reunir por primera vez varias instalaciones de grandes dimensiones, un formato que Prieto viene explorando desde inicios de su carrera y que ha conceptualizado en rotundas imágenes poéticas a partir del contraste de escalas, entre otras estrategias. De ahí que una grúa de 60 toneladas intente levantarse a sí misma de manera infructuosa [s/t (Grúa), 2006] o un generador eléctrico y una pipa de agua alimenten con agua y luz una pequeña planta en el interior de una galería (Mucho ruido y pocas nueces I, 2003). La disparidad de escala, presente en la obra de Prieto tanto en un nivel físico como semántico, puede servirnos como una buena guía para recorrer la muestra y contrastar las diferentes operatorias que identifican su trabajo anterior y actual.

Exposición Individual: Wilfredo Prieto — imagen 1
Wilfredo Prieto. Equilibrando la curva, 2012. Vista de la instalación. Foto: Agostino Osio.

En Equilibrando la curva, una de las piezas realizadas para la ocasión, el artista sostiene su apuesta por el impacto visual a base de materiales rudos y objetos mundanos mínimamente intervenidos: un autobús articulado con las luces de emergencia encendidas, cuyas ruedas se “apoyan” sobre monedas de un euro (Equilibrando la curva, 2012); un montón de paja que esconde una nimia aguja (Una aguja en un pajar, 2012) y una concretera atascada en el propio cemento que ha vertido (Monumento, 2008-2012). Estas nuevas piezas complementan trabajos anteriores de similar monumentalidad como Avalancha (2003-2012), cientos de objetos esféricos alineados de menor a mayor, y Nebulosa (2010), un amasijo de alambre de púas suspendido desde el techo. Habría que añadir la presencia de tres obras mínimas que traen a colación un discurso ensayado antes en la exposición, Amarrado a la pata de la mesa (CA2M, Madrid, 2011), donde Prieto construye imágenes enigmáticas partiendo una vez más de lo cotidiano: Dos zapatos y dos medias (2012), representación literal del título; Dos piedras y un espejo (2011), una piedra reflejada en un espejo; Estrella muerta (2010), una cerilla apagada. Por lo general, las piezas mínimas de Prieto no revelan un enunciado directo, sino que requieren una mirada más suspicaz, alerta a las construcciones semánticas que se despliegan tras la imagen. O en otros casos, como este, se leen mejor en su condición de ideas relacionadas con obras anteriores o ensayos de piezas que están por venir. Siguiendo esta línea podemos conectar Dos zapatos... con su obra Desnudo (2008), ropa de mujer dispersa por la galería; Estrella..., con su clásico Escala de valores (2001), vasos plásticos apilados con residuos de bebidas, y por último, desde una mirada más formal, Dos piedras..., con One Million Dollars (2002), un billete de un dólar americano cuya imagen es reflejada al infinito entre dos espejos. Estas asociaciones revelan un aspecto interesante en la obra de Prieto: gran parte del significado de las piezas se lo confía a las connotaciones que aportan los materiales y objetos que utiliza.

Uno de los aciertos curatoriales es la inclusión de Avalancha. A pesar de ser una de las piezas más ambiciosas y con mayor presencia en catálogos y publicaciones, no había sido expuesta hasta ahora desde que se presentó en la Octava Bienal de La Habana. Una obra llena de proposiciones y simbolismos que anticipa intereses latentes en el trabajo actual de Prieto: la exploración de la forma “pura”, los materiales diversos; la operatoria sencilla que estimula un sin fin de asociaciones e interpretaciones; el principio tautológico de la forma reiterada y contenedora de sí misma; la formalización precisa, certera en conjunción con la idea; la intervención mínima; la noción del artista como arqueólogo de lo cotidiano; la terrenalización de cuestiones metafísicas; entre otros. Avalancha, que bate en horizontalidad la mayor de las alturas que alcanzan las torres de Kiefer, viene a ser una suerte de matrioska conceptual de la muestra.

Desde hace unos años las obras de Prieto reflejan cierto apoliticismo de fondo. Si bien su conocidísima obra Apolítico (2001) empleaba el término con un claro matiz irónico, u obras más recientes como Políticamente correcto (2009) o Izquierda/Derecha (2011) aún coqueteaban con lo político, la muestra en HangarBicocca se concentra en un grupo de piezas como Monumento y Nebulosa que constatan el desinterés por el tema mientras revelan un desplazamiento hacia una faceta más cerebral de cuidado formalismo.

Parte de ese formalismo es el rol de la literalidad, el recurso en evolución en la obra actual de Prieto, presente en las piezas Dos piedras..., Dos zapatos... y Una aguja... El punto de partida fue Grasa, jabón y plátano (2006), una pequeña escultura ubicada en el centro de un gigantesco espacio cuyo título es la descripción precisa de sus materiales en orden de presentación. Tres elementos que aluden a la caída, el resbalón, y que al estar apilados uno encima del otro contribuyen a la tensión entre la imagen y la posibilidad de la caída. La literalidad en Prieto se manifiesta en dos direcciones: del título a la obra, y viceversa. La primera posibilidad se da cuando el título es una descripción somera de la obra, sin implicar poetización alguna de la imagen, dejando la interpretación abierta, tal cual vemos en Dos zapatos..., Pan con pan (2011), Agua bendita (2009), entre otras. Mientras que la segunda vertiente es la representación de un proverbio o dicho delegando la interpretación de la imagen a la propia frase que la titula, como Una aguja en un pajar, Una de cal (2011), Y una de arena (2011), Mucho ruido y pocas nueces II (2005).

Equilibrando la curva satisface dos propósitos: por un lado, identifica un momento de consolidación en la obra de Prieto, y por otro, llama la atención sobre una etapa más experimental visible en sus piezas de menor escala.

DIRELIA LAZO

Wilfredo Prieto, por Direlia Lazo | artnexus