Exposición Individualjun 2013 - ago 2013· Por Alessandra Simões

Marta Jourdan

Galería Laura Alvim

Marta Jourdan crea escenificaciones de lo cotidiano. En su reciente exposición individual, en la Galería Laura Alvim, en Río de Janeiro, la artista presentó esculturas cinéticas y un video, realizados entre 2008 y 2012, en los que explora experiencias físicas sutiles, como condensaciones, fusiones y evaporaciones. Crea así una poética plástico-sensorial, cuyo interés primordial es revelar los intervalos de la transformación de la materia, ínfimos momentos que se desdoblan en arte.

Para llevar al espectador a percibir los acontecimientos comunes representados por las obras, el curador Fernando Cocchiarale elaboró un trayecto específico. Propuso un ambiente extremadamente acogedor, auténtica inmersión vivencial en el universo de la artista, mostrando así que el tiempo del disfrute estético es el tiempo interior, “flujo subjetivo de la experiencia personal de cada uno”.

Exposición Individual: Marta Jourdan — imagen 1
Marta Jourdan. Fluidos perfectos, 2008. Madera, acero, vidrio, aparatos eléctricos y electrónicos y agua. Dimensiones variables. Foto: Pat Kilgore.

Este recorrido se inicia con la obra Zona de lanzamiento: una pequeña bomba que envía agua a la cabeza de un retroproyector tradicional, modificado por la artista. Una válvula acoplada al aparato hace salpicar el líquido sobre el lente del retroproyector, que agiganta y proyecta las gotas en las paredes de manera ininterrumpida. Se forman así “pinturas” hechas de luz y agua, de poderosa belleza.

También están presentes, en la obra InSólidos, efectos estéticos obtenidos a partir de la transformación de la materia. Un dispositivo electrónico que acciona un soldador para derretir barras de estaño genera un goteo sobre el piso, formando gotas sólidas. Obras como esta revelan el clima de ironía proporcionado por los movimientos independientes de las máquinas y sus resultados inhóspitos. Es como si la escultura tuviese vida propia y contaminase el ambiente con su presencia.

Marta Jourdan explica que crea sus obras a partir de situaciones cotidianas. “Invento las máquinas para reproducir lo que vi en fracciones de segundo. Voy persiguiendo el instante único hasta conseguir repetirlo, no importa en qué soporte, para captar lo inmaterial. Mi obra se hace en el evento, en la no-materia”. En esta búsqueda suya por lo incorpóreo de la materia, la artista encuentra un punto fenomenológico, el instante metafísico de las cosas. Por eso no le interesa la forma permanente, la solidez de la materia; y sí su contrario, la alteración de los estados físicos (sólido, líquido, gaseoso) y la alternancia de movimiento y reposo. Revela así la influencia de su formación en teatro y cine, además de los estudios en la Escuela Jacques Lecoq, en París (1990-93), donde desarrolló técnicas de construcción de objetos escénicos.

Las máquinas parecen mofarse del espectador, con un dramatismo inherente y autónomo que desafía la naturaleza humana. Es lo que muestra el trabajo titulado Óleo, un recipiente con aceite que refleja el ambiente. Al accionar un motor, el cilindro de aluminio gira velozmente y deshace la imagen reflejada sobre el aceite, del ambiente y/o del público. Cuando el motor para, la imagen se recompone. La operación dura 23 segundos. En la obra Líquidos perfectos se utilizan recursos estéticos semejantes; es un conjunto de once esculturas en las que gotas de agua de recipientes de vidrio salpican las zapatas calientes de planchas industriales para ropa. Al tocar la placa, a 100ºC, las gotas se evaporan formando pequeñas nubes y producen el sonido tzzzzziiii. Las planchas están instaladas sobre bancos de madera de diversas alturas.

En la sala más grande de la exposición, la película Súbita materia revela una “estética de explosiones”. Con una cámara de altísima velocidad que registra hasta mil fotogramas por segundo, la artista captó la fuerza de un chorro de agua que sorprende a una mujer de espaldas. Los movimientos en el milésimo de segundo revelan la delicadeza de las partículas durante la explosión, con bellos resultados del impacto de la luz en el agua.

En su escenificación teatral de la cotidianidad, Marta Jourdan valora el tiempo sobre el espacio, por medio del énfasis en el intervalo y en la transformación inexorable de las cosas. Nada más natural que el movimiento del agua misma, como muestra la obra Zona de lanzamiento. Esculturas hechas de oscilaciones, desplazamientos y dinámicas térmicas revierten la noción clásica de la escultura y van mucho más allá de lo que ya había propuesto el movimiento cinético en la historia del arte. Marta Jourdan es contemporánea, y, bajo los aparentes efectos metafísicos de su obra, abarca un mundo poético complejo, lleno de sutilezas. Por ejemplo, cuando su trabajo versa sobre la cuestión femenina y su clara relación con el agua. Por encima de todo, existen sentido y belleza profundamente arraigados en la obra de esta artista.

ALESSANDRA SIMÕES

Marta Jourdan, por Alessandra Simões | artnexus