Traspasando fronteras

Ana María Olalde. Pequeños Big Bangs, 2009-2012. Acrílico sobre tela. Políptico. 15 piezas de 25 x 25 cm. (9 4/5 x 9 4/5 pulgadas).

Colectivamar 2013 - may 2013· Por Katerine Chacon

Traspasando fronteras

Centro de Artes Integradas

Bajo la impecable curaduría de Susana Benko, se realizó en el Centro de Artes Integradas la exposición Traspasando fronteras, que reunió el trabajo de las artistas venezolanas Marylee Coll, Consuelo Ginnari, Ana María Olalde y Patricia van Dalen.

La tesis de Benko se propuso hallar puntos de encuentro que permitieran hacer dialogar las obras de estas cuatro creadoras, esencialmente unidas por la persistencia en el lenguaje abstracto, el cual, sin embargo, se manifiesta en cada una de ellas a través de diferentes estilos y motivaciones. Como bien lo señala la curadora en el texto que acompaña el catálogo de la muestra: "Las une la abstracción, por supuesto, pero con razonamientos disímiles".

Desde los inicios de su carrera a finales de los años ochenta, Marylee Coll (Caracas, 1957) ha realizado una investigación que amalgama los alcances del medio material utilizado y el lenguaje propiamente plástico. Estas indagaciones la fueron llevando desde la integración de palabras, telas y calcomanías a sus pinturas, hasta la intención de otorgarles volumen con la adición de trozos de goma espuma. Desde siempre, la artista ha poseído una fina intuición para tomar materiales diversos y hacerlos desdoblarse en el soporte pictórico, resignificándolos y abordando también ciertos aspectos lúdicos de nuestra percepción contemporánea y urbana.

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Marylee Coll. Amarillo, 2012. Cinta de nylon y goma espuma. 70 x 70 cm. (27 ½ x 27 ½ pulgadas). Foto: José Ramírez.

En Traspasando fronteras Coll presenta un conjunto de piezas de aspecto abstracto geométrico, realizadas con cintas de nailon y goma espuma. La artista aprovecha el diseño lineal y de colores vivos de las cintas industriales (usadas en la construcción de sillas de playa) para componer piezas en formatos geométricos –hexágonos, octógonos, cuadrados– en las que “pinta” sin necesidad del uso de pigmentos o pinceles, como puede apreciarse en Azul rojo amarillo negro verde y Yellow. Su conocimiento de la geometría y de las dinámicas que se activan en el cruce de las líneas rectas de vibrantes colores, aunado al desenfado del uso de los materiales, hacen de estas obras un excelente ejemplo de sintaxis contemporánea.

El color como elemento expresivo es el gran tema de Patricia van Dalen (Maracaibo, 1955). La artista ha venido decantando su lenguaje, despojándolo de lo gestual, de la pincelada expresionista. Sus últimos trabajos muestran un abstraccionismo pausado, hecho de formas geométricas, que, no obstante, deja de lado lo estrictamente constructivo, para adentrarse en una especie de poética de las formas, o más bien, del color hecho forma, en lo que la artista ha denominado “estructura del color”. En este sentido, su obra actual se emparenta con las pinturas y serigrafías de la gran Mercedes Pardo. En la exposición que comentamos, Van Dalen presentó una serie de pinturas –Arquitectónica 134, Arquitectónica 130, entre otras– realizadas en pequeños formatos de diverso espesor. Componiendo sobre la pared dos o más piezas que forman una obra, la artista busca intensificar la dinámica que se produce en la interacción de los colores sobre el plano, y de estos planos sobre la pared. Equilibrio, ritmo, dirección, vibración y movimiento son puestos en tensión, logrando obras luminosas y vibrantes.

A diferencia de Coll y Van Dalen, Consuelo Ginnari (Caracas, 1950) se aleja de lo ortogonal y del color vibrante. Como consecuencia de sus primeras obras figurativas, su vocabulario se fue depurando para dar paso a lo que sería la base de su lenguaje: el círculo. Asimismo, su formación budista la lleva a plantearse la pintura como la expresión de lo metafísico. En este sentido, el círculo se hace también un símbolo que encarna lo espiritual y lo científico. Benko señala que en la obra de Ginnari, “el círculo establece una analogía simbólica con el universo, pero la multiplicidad de círculos y burbujas expresa la existencia de universos paralelos”.

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Patricia Van Dalen. De la serie Arquitectónica, 2012. Gesso, acrílico y barniz. Liquitex sobre cajas de madera. Dimensiones variables. Foto: José Ramírez.

En Traspasando fronteras Ginnari presentó Flotantes, una instalación conformada por pinturas de formato circular, en las que se ven “flotar” círculos que se superponen, conformando un espacio dinámico recurrente. Los colores neutros y el uso de ciertas transparencias nos conectan con las prácticas religiosas de esta artista, cuyo trabajo logra combinar reflexiones estéticas y espirituales.

Ginnari también presentó dos piezas de la serie Recuerdos, ensamblajes de formato circular donde convergen objetos memoriosos.

Quizá por su formación como matemática, la obra de Ana María Olalde (San Sebastián, España, 1954) es sumamente compleja. Interesada también en el arte prehispánico y la física cuántica, el trabajo de Olalde vincula lo geométrico con una visión del mundo en la que las formas se suscriben al macrocosmos, y donde éste cobra un especial sentido simbólico.

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Consuelo Ginnari. De la serie Recuerdos, 2012. Ensamblaje sobre MDF. Detalle. 30 cm de Ø. Dos piezas. Foto: Cristina Albers-Matos.

En la muestra que nos ocupa, Olalde presentó pinturas y esculturas. Las esculturas conforman parte de su producción de los años noventa, y las pinturas son ejemplares de las series Entrelíneas, hechas entre 2005 y 2011, y Little Big Bangs (2009-2012).

El espacio es uno de los temas principales de toda la obra de Olalde. En las esculturas, el formato cuadrado nos remite a especies de módulos arquitectónicos prehispánicos. El fermento de las pinturas se halla en las lecturas hechas por la artista sobre la Teoría del Caos, por lo que las nociones acerca de los fractales se hacen presentes en estas piezas.

En las obras más recientes, Entrelíneas, la artista compone planos a través de una sucesión de líneas en paralelo. Pintadas a pulso, el efecto cinético “frío” se ve enfrentado con esta calidad un tanto primitiva, cálida, que aleja al trabajo del mero formalismo.

Traspasando fronteras nos brindó la oportunidad de disfrutar de obras de estas cuatro creadoras, para quienes la geometría se recompone como un tema que se trasciende a sí mismo para acceder a un universo de inquietudes que abarcan lo urbano, lo espiritual, lo arquitectónico, lo poético y lo simbólico.

KATHERINE CHACÓN

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