One of Us Can Be Wrong and other Essays (Uno de los dos puede estar equivocado y otros ensayos) es el título de la más reciente exposición personal de Rubén Torres Llorca, abierta al público en Juan Ruiz Gallery.
Como bien advierte el título mismo de la muestra, la exposición, más que afrontada desde el mero campo artístico, debe ser entendida como una compilación de complejos ensayos en torno a la cultura enciclopédica y la crisis de sus derroteros en la era global.
Apoyados en la revisión de la literatura y la historia, estos enjundiosos ensayos llaman la atención, en primera instancia, por el acento en lo procesal, en cuanto cualidad inherente del proceso creativo. Hilvanados a través de la impecable factura artesanal que tipifica la obra de este artista, la obra resultante es una espada de Damocles donde el ícono es sometido a un sopesado escrutinio. De este modo, la atractiva apariencia que seduce al espectador actúa como trampa autodestructiva.

Las historias revisitadas por el artista, procedentes en su gran mayoría de ese acervo común modelador de la personalidad y los roles sociales que constituyen la fábula y los cuentos infantiles, nos acercan a personajes afines como Alicia, Hansel y Gretel, Dorothy, Caperucita Roja, que son transgredidos y negados a través de la ironía. Asistimos pues a un mundo de hadas despojado de final feliz, en el que los protagonistas se debaten frente aun destino incierto.
One of Us Can Be Wrong… continúa la indagación social y estética de corte posestructuralista que ha marcado la obra de este artista desde el comienzo de su carrera. A tal efecto, se impone la inclusión de objetos de naturaleza diversa que crean una relación tensional fundamental, generadora de sentido.
En el caso específico de One of Us Can Be Wrong…, la exposición es una suerte de tributo al libro como emblema de un tipo de cultura y educación del individuo. Torres Llorca se apoya en Rayuela, la obra de Cortázar, y su estructura no lineal, como mapa y avatar.
Casa tomada (2012) es sintomática en este sentido. La colosal instalación, que presta su nombre del cuento homónimo de Cortázar, se extiende como hiedra invadiendo la pared más vasta de la galería.
Compuesta por más de trescientas piezas individuales, cada una comprende dibujos procedentes de hojas de enciclopedias. A veces, se superponen hasta tres hojas, que, inevitablemente, quedan ocultas al ojo del espectador y que esconden una relación unívoca a la que no alcanzamos. Un complicado código numérico que hace uso de fórmulas algorítmicas, sobre los dibujos, sirve de clave a la lectura de la obra. Torres Llorca nos sumerge así en una cultura del hipertexto, donde la avalancha de información indiscriminada nos lleva –muchas veces de manera aleatoria– por caminos insospechados y puntos de vista disímiles.
Aren’t You Tired Yet? (2012) se compone de dos bloques de 77 piezas individuales articuladas por el tablero de dirección de Rayuela, una de las primeras novelas no lineales, animada por la topología de la multicursalidad, donde el juego y el avatar abren diferentes horizontes. Lo mismo ocurre con la pieza de Torres Llorca, donde cada bloque se compone de los mismos dibujos, pero colocados en diferente orden.
One of Us Can Be Wrong (2012), instalación que da nombre a la exposición, nos presenta a Alicia, ahora adolescente, en franca confrontación con el conejo. El personaje está abocado a la disyuntiva entre el mundo de fantasías y la realidad. Ambos caminos, igual de azarosos y equívocos, se entrecruzan y sobreponen. Los libros que sirven de pedestal al conejo blanco, que otrora permitiera a Alicia la evasión del tedioso libro sin ilustraciones ni diálogos, imponen el regreso a la educación tradicional que predetermina roles sociales estrechos. La espinosa disyuntiva domina la pieza.
Untitled (2012) nos presenta la escultura de un púbero que sostiene la mirada de un cerdito sobre un pedestal de libros. Entre las referencias, destaca Hard Times, de Charles Dickens, y una revista Life de 1957, cuya fecha pareciera develar el carácter autobiográfico de está pieza (1957 es el año del nacimiento de Torres Llorca). Por su parte, el cerdo, asociado al mismo tiempo a significados encontrados como bonanza y mezquindad, es un acertado clind’œil a American Notes, de Charles Dickens y, más concretamente al capítulo 6, dedicado a Nueva York, donde Dickens utiliza la figura del cerdo para su mordaz caracterización de la sociedad americana del momento.
Desde el punto de vista formal, destacan la renuncia al color y la preponderancia de poses hieráticas que no dejan entrever el estado emocional que embarga a los personajes. Este empaste visual contribuye a la sensación de ambigüedad que como espejo interpela al receptor, convirtiéndose en definitiva en el protagonista de la muestra, instigado a hurgar en sí mismo y sacar sus propias conclusiones, en medio de ese gran acertijo al que estamos abocados en la era global.
JANET BATET
