Exposición Individualmar 2013 - may 2013· Por Isaura Ruiz

Mauro Giaconi

Galería Arróniz

Mauro Giaconi (Buenos Aires, 1977) se ha desarrollado entre la escultura, las instalaciones, y de manera preponderante en los últimos años, en el dibujo, utilizando grafito sobre papel en gran formato. Inicialmente, Giaconi se interesó en la arquitectura; sin embargo, abandonó la carrera para dedicarse por completo a las artes visuales. Temporada de plomo es el nombre con el que Mauro Giaconi titula su segunda exposición en la ciudad de México, en la Galería Arróniz.

Como una forma simple de describir la muestra, se trata de un gran dibujo a modo de mural que transforma el entorno y el tránsito del espectador. Sin embargo, no sólo se trata de un dibujo, es en realidad una intervención sobre el espacio de la galería, que utiliza como un territorio de experimentación, desde un enfoque plástico y arquitectónico, donde precisamente se perciben la influencia que tiene la arquitectura en su obra y su deseo de transformarla a través de un concepto y de una acción específicos.

Exposición Individual: Mauro Giaconi — imagen 1
Mauro Giaconi. Temporada de plomo, 2012. Intervención en el espacio.

En esta obra no hay límites, ya que los límites que marcan el espacio expositivo se convierten en una especie de muros traslúcidos que dejan entrever el exterior, el entorno de la galería. Lo dibujado en las paredes tiene algunos trazos de cerca, de alambrada, juegos de luces, de edificios, de mobiliario urbano quizá, pero al mismo tiempo se logran percibir árboles, tal vez cuerpos de agua; en un diálogo confuso entre el interior y el exterior, entre el parque frente a la galería y un paraje urbano y desolador.

Este paisaje indefinido logra una sensación inquietante, un apuntalamiento entre lo real y una evocación de otro espacio, atemporal, transitable pero difuso. La arquitectura de la galería se convierte en una escenografía, los muros se transfiguran en un ventanal que fusiona la realidad con una nueva visión del entorno, inacabada, incierta pero latente, abierta a distintas interpretaciones y sensaciones.

El espacio arquitectónico ha sido transformado y ha adquirido otras dimensiones logradas sólo con grafito y una goma. El lápiz como herramienta de transformación que crea capas y superposiciones matéricas que guardan el paso del tiempo y su memoria, y que logra un sitio que permite fusionar lo que se encuentra fuera con un dentro imaginario. La goma como arma que borra y elimina los trazos pero que, al mismo tiempo, dibuja y genera huellas.

El artista crea una obra repleta de texturas, formas, luces, y un espacio totalmente opuesto al cubo blanco, con la intervención de su lápiz; logra generar atmósferas y territorios; el papel se sustituye por los muros como un lienzo que conserva su intención como límite pero que al mismo tiempo crea otras dimensiones y genera un nuevo espacio entre la ficción y la experiencia física entre el cuerpo y las paredes que delimitan pero que al mismo tiempo se abren a mostrar otros contornos, otras imágenes y otros volúmenes más allá de lo que pareciera percibirse.

Mauro Giaconi manifestó en alguna entrevista que su intención era trabajar con una técnica muy simple, pero que al mismo tiempo tuviera una contradicción constante. La goma y el grafito se anulan, se cancelan. El grafito propone y la goma descompone esa propuesta. Esa superposición de construcciones y destrucciones es la que conforma la imagen.

También ha mencionado que la ciudad influye de alguna manera en su obra; la urbe es también un campo de experimentación que le resulta atractivo por el caos constante, pero al mismo tiempo funcional; es un lugar de infinitas posibilidades y tránsitos, pero al mismo tiempo le resulta un tanto amenazante. Esto mismo genera él con sus obras: un entorno circundado por capas que guardan un proceso manual, detallado; tanto el grafito como el plomo al que hace alusión el título, no sólo porque al grafito se le llame también plomo negro, sino también porque pareciera mencionar de manera metafórica una pesadez, una tensión. Esto resulta sumamente contradictorio si pensamos que el minucioso proceso de la obra será borrado y se convertirá en algo efímero, cuando, para la siguiente exposición, se cubran los muros de la galería.

La obra de Mauro Giaconi ha sido expuesta de manera individual en ciudades como Marsella, Miami, y su natal Buenos Aires. Ha tenido muestras colectivas en museos y galerías en Londres, Boston y São Paulo. Entre otras distinciones, se hizo acreedor al primer premio Philips para jóvenes talentos, mención del jurado y mención de honor en el Salón Nacional de Dibujo, y fue seleccionado para el Primer y Segundo premios Arte BA-Petrobras.

ISAURA RUIZ

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