El espectador neoyorquino de Los diarios de Guillermo Kuitca constataba una experiencia serena a la par que motivadora al entrar al ampliado espacio del The Drawing Center de Nueva York. La institución permanece en su dirección en Soho, conserva su fachada y su interior sobrios y sólidos; reinauguración ampliada con un cincuenta por ciento más de espacio, y lo hace dando la bienvenida al público con una exposición de Guillermo Kuitca. Quien llega, se interna en una exposición de técnicas mixtas, resueltas en tondos, obras de formato redondo. En esta ocasión, “tiempo” es el vector que funge como eslabón entre institución y artista. Kuitca comenzó muy joven –a los 13 años expuso por primera vez–, y sobrevive al tempranísimo éxito con consistente reconocimiento internacional. Desde el título, esta exposición de Los diarios, revela que el artista puede expresarse visualmente fuera de sus celebradas series operísticas, fuera de los colchones y los mapas, fuera de escenas cotidianas. Los diarios son trabajos ciertamente más abstractos, también más libres, por cuanto dejan ver una faceta con secciones experimentales. En relación con el The Drawing Center –una institución sin fines de lucro, que tiene más de medio siglo de existencia y es la única en Estados Unidos dedicada exclusivamente al dibujo–, hay que recordar que ha expandido cada vez con mayor agudeza la noción de lo que es el hacer dibujístico, mostrando exposiciones ricas, novedosas y propositivas, en un balance entre lo sólido y lo anticonvencional.

Retomando el eslabón “tiempo”, convengamos en que el Drawing Center, con su discurrir histórico, se ha autoperfilado con la categoría de un museo. Siempre dando lugar a artistas en pleno desarrollo, así como a maestros inigualables y a artistas emergentes. Guillermo Kuitca ha tornado a obras de aspecto documental e inconclusas en Los diarios, donde los doodles, las anotaciones de fechas y números de teléfono registran su quehacer en el taller. El artista recuperó telas dejadas a mitad de proceso estirándolas en mesas redondas, y sobre ellas gesticuló la historia de ciertos días. Son trabajos que tienen una estructura de vida, de accidente, de cierta soledad sin predominio de la tecnología. En cada tondo, al interceptar las partes con una armonía kuitcana, las recupera, y felizmente, dentro de una serie; la lectura es poco repetitiva. Los colores son moderados, aunque los complementarios conviven con el blanco; también hay obras de colores oscuros y otras semimonocromáticas. Hay guardas, planos de salas de conciertos con superposición de bloques de asientos; aparecen números, letras, y ocasionales fórmulas.
Los diecisiete Diarios de Kuitca son de contorno circular. Por más que parezca obvio, es necesario mencionarlo: simbólicamente aluden al cosmos, se acercan más a lo orgánico, por no tener ángulos rectos, y conjugan dibujo, pintura, y algo de papeles integrados. Además de la pintura, el artista ha trabajado sets de teatro. En ese sentido, los tondos exhibidos en el Drawing Center de Nueva York pueden compararse a la comunicación que fluye cuando un buen libreto bien interpretado pone al público y a los actores en una misma sintonía. El autor ha trabajado ciclos de varios meses en cada “diario”. Un promedio de seis meses de garabatear, calendarizar citas, agendar llamadas, hacer formas mientras habla por teléfono, y luego dar atención profesional a cada una de esas obras para presentarlas con su firma. Como en Diario (1º de julio al 16 de octubre de 2008), el blanco apenas cenizo de esta superficie, la gradería de rayas naranjas y azules y formas sueltas en dispersión, todo confluye a una impecable informalidad.
Como corolario, celebramos que el Drawing Center, al anunciar que se dedicaría con más frecuencia a exhibir artistas latinoamericanos, reabrió sus puertas presentando en dos de sus tres salas a José Antonio Sánchez Lodoño –nació en Colombia y reside allí– y Guillermo Kuitca. Solita y Steven Mishaan, Cindy y Howard Rachofsky, Marlene Hess y James D. Zirlin, Bettina y Donald Bryant Jr., Charles Capenhoust, y un donante anónimo, son quienes han contribuido a la realización de esta exposición y el catálogo que la acompaña. En la programación para Latinoamérica, Felisa y Diego Gradowczyk e Isabella Hutchinson aportan a través de los Programas Públicos Mario Gradowczyk. Guillermo Kuitca inauguró con Los diarios, un recorrido en el “tiempo” con obras tituladas con fechas, como Diario (25 de mayo–20 de octubre 2005), año en que comenzó el conjunto que nos ocupa, y abarcó hasta 2012. En estos tondos el autor conserva su dibujo, su doodle, y la curva consistente resuelta en técnicas mixtas. Intimidad y magnitud se perciben a la par en estos “diarios”, cuyas dimensiones son 47” ¼ (120 cm) de diámetro por 1” 5/8 (4 cm) de profundidad.
GRACIELA KARTOFEL
