Debora Arango & Lola Álvarez Bravo

Débora Arango. El tren de la muerte, 1948. Acuarela. Colección Museo de Arte Moderno de Medellín, Colombia.

Exposiciónmar 2013 - may 2013· Por Erin Aldana

Debora Arango & Lola Álvarez Bravo

Museum of Latin American Art

Durante los últimos años el Museo de Arte Latinoamericano (MoLAA, por su sigla en inglés) de Long Beach ha llevado a Baja California una serie de proyectos innovadores, incluido Manchuria: Peripheral Vision, una retrospectiva de la obra del conceptualista mexicano Felipe Ehrenberg, y el performance Vulnerable, de Regina José Galindo, entre otros. El MoLAA se mantuvo en esta línea con Sociales: Débora Arango Arrives Today, la primera retrospectiva a gran escala de esta artista, cuya fama como una de las artistas más importantes de Colombia está creciendo rápidamente, a pesar de que su obra no es conocida fuera de su país. Al mismo tiempo se exhibió Lola Álvarez Bravo: The Photography of an Era, que presentó una serie de obras menos conocidas de Bravo, sus estudiantes y su esposo, tomadas del archivo González Rendón, descubierto en 2007. Vistas en conjunto, estas exposiciones brindaron nueva información con relación a la experiencia de mujeres artistas en América Latina. Mientras Sociales exploró la obra de Arango, una artista que fue tan censurada en Colombia que se aisló voluntariamente y salió de nuevo a la luz en la década de 1970, Lola Álvarez Bravo incluyó fotografías que se consideraban perdidas, lo que le agregó otra faceta a su larga y consolidada trayectoria artística.

Exposición: Debora Arango & Lola Álvarez Bravo — imagen 1
Lola Álvarez Bravo. La capital de la República Mexicana, 1946. Plata sobre gelatina. Fotomontaje compuesto de cuatro fragmentos. Colección Familia González Rendón. © 1995 Center for Creative Photography, The University of Arizona Foundation.

La obra de Arango presentó puntos de vista inquebrantables con respecto a la política colombiana y las experiencias de las mujeres en la sociedad del país. El título de la exposición, Sociales, hacía alusión a los diferentes niveles de “lo social” presentes en su obra, que van desde pinturas que representan el mundo público de sucesos políticos hasta la esfera privada de la experiencia personal. La exposición del MoLAA estaba dividida en tres secciones principales: un área dedicada a sus pinturas de tema político, otra, a desnudos femeninos y las injusticias y la explotación que han experimentado las mujeres en Colombia, y la tercera consistía en retratos de amigos y familiares de la artista, a los que les dio títulos un poco genéricos como Poeta y Maternidad. Óscar Roldán-Alzate, curador del Museo de Arte Moderno de Medellín, curó esta exposición que se presentó en el Museo Nacional de Colombia en Bogotá y que también viajará al Museo Mint de Charlotte (Carolina del Norte), y al Museo del Barrio en Nueva York.

Exposición: Debora Arango & Lola Álvarez Bravo — imagen 2
Lola Álvarez Bravo. Abriendo caminos, 1954. Fotomontaje original. Colección Familia González Rendón. © 1995 Center for Creative Photography, The University of Arizona Foundation.

El interés de Arango por el arte se inició con las clases de pintura dictadas por la hermana Rabaccia, una de las monjas de su colegio; después aprende técnicas pictóricas con Eladio Vélez y progresó en la clase conducida por el muralista Pedro Nel Gómez quien se abstiene de darle clase cuando Arango empieza a pintar desnudos femeninos; a partir de entonces, trabajó por su cuenta. Aunque recibió premios por sus primeras obras, consistentes en bodegones y otros temas inocuos, sus intereses pronto se volcaron hacia la agitación política conocida como “la Violencia”, que se vivió en Colombia entre 1948 y 1953. Estas obras son en su mayoría óleos sobre lienzo y están pintadas en un estilo impresionista que tiende hacia lo grotesco, con composiciones pobladas de monstruos de naturaleza animal, cráneos y humanos que más bien se asemejan a vampiros. La República (1957) transformó el escudo nacional en una horrenda escena que incluye un cadáver atravesado sobre la bandera colombiana mientras lo destrozan unos buitres que son observados por unas criaturas que parecen murciélagos. Muchas de las obras de Arango que representan la vida de las mujeres tienden hacia temas igualmente oscuros, incluidos la prostitución, la violencia entre mujeres y el dolor de la adolescencia y el alumbramiento. Sin embargo, la exposición también incluyó una serie de desnudos más calmados pintados en acuarela. En varios casos, la artista creó obras más grandes al juntar varias hojas de papel y pintar en ellas composiciones de tamaño natural. Estas pinturas son abiertamente sensuales y utilizan la acuarela, lo que las favorece mucho. En obras como Montañas, que compara el cuerpo desnudo de una mujer con el paisaje detrás de ella, la composición está llena de brillantes y luminosos colores que se entrelazan unos con otros.

Exposición: Debora Arango & Lola Álvarez Bravo — imagen 3
Débora Arango. La República, 1957. Acuarela. Colección Museo de Arte Moderno de Medellín, Colombia. Portada Arte en Colombia No. 25, 1984.

Los modelos de la artista para estas obras eran sus amigas y miembros de su familia que se ofrecían para posar. Dados su interés por el desnudo femenino y el hecho de que nunca se casó ni tuvo hijos, Arango se ganó la reputación de ser una mujer de moral relajada, a pesar de que era una devota católica practicante. Debido a lo oscuro de sus imágenes de la Violencia y de la vida de las mujeres, su obra fue censurada con frecuencia en Colombia. A partir de la década de 1980, hubo intentos de reposicionarla como parte de una ola de críticas de artistas colombianos a la política y la sociedad del país. Sin embargo, dado que su obra desafía las categorías preexistentes del arte latinoamericano (modernismo, realismo social, abstracción geométrica, conceptualismo), Arango había sido casi completamente desconocida en un contexto internacional. La exposición del MoLAA fue la primera retrospectiva importante de su obra fuera de Colombia.

Exposición: Debora Arango & Lola Álvarez Bravo — imagen 4
Débora Arango. Madona del silencio. Óleo sobre lienzo y lámina de madera. 138 x 92 cm. (54 ¼ x 36 1/5 pulgadas).

En cambio, la fama de Lola Álvarez Bravo como artista ha sido reconocida por décadas, debido a su habilidad como fotógrafa y a sus conexiones con algunos de los artistas más famosos de México, como su esposo, Manuel Álvarez Bravo, Diego Rivera, Frida Kahlo, Dr. Atl. La exposición la situó dentro de este círculo de influencia más grande y, a su vez, exploró las influencias que ella tuvo sobre sus estudiantes, incluida Mariana Yampolsky. La muestra, curada por Adriana Zavala y Rachel Arauz, quienes llevaron a cabo una investigación sobre el archivo González Rendón, presentó temas comunes en la fotografía mexicana, tales como los retratos de comunidades indígenas y escenas callejeras de inspiración surrealista. Sin embargo, una de las secciones más interesantes presentó obras menos conocidas, como sus fotomontajes para la revista El maestro rural. Las obras incluidas en esta sección tenían un aire mucho más experimental que evocaba el fotomontaje Dadá y exploraba temas paisajísticos, incluido un estudio del paisaje mexicano que daba la sensación de ser la preparación para un mural, y dos versiones de una imagen de edificios modernistas de Ciudad de México (The Capital of the Mexican Republic, de 1946, y Architectural Anarchy in the City, de 1954), una de las cuales fue reorganizada para enfatizar el aspecto del caos urbano. Esta sección incluyó copias reales de El maestro rural y fotos fijas de películas en las cuales los paisajes urbanos de Bravo acechan desde el fondo de escenas de oficinas, haciendo las veces de una especie de ventana de ilusión óptica. Ésta es una faceta menos conocida de la obra de la artista y de la fotografía mexicana, lo que sugiere una crítica al modernismo mexicano en la época de su creación.

Lola Álvarez Bravo: The Photography of an Era fue inaugurada en el Museo Casa del Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo en 2011 y será llevada al Center for Creative Photography de la Universidad de Arizona, de Tucson, en 2013. Los catálogos de las dos exposiciones documentaron el material en detallados ensayos y reproducciones de obras de arte, pero sin duda vale la pena verlas en persona; las dos contribuyen de manera significativa al campo del arte latinoamericano, que está en plena expansión.

ERIN ALDANA

Historiadora de arte, especialista en arte latinoamericano, moderno y contemporáneo.

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