Exposición Individualdic 2012 - feb 2013· Por Victoria Verlichak

Sara Facio

Centro Cultural Recoleta

La pasión de Sara Facio (Argentina, 1932) es la fotografía, a la que consagró su vida. Artista, coleccionista, curadora, escritora y editora, Facio construyó desde la práctica artística la memoria de su tiempo y contribuyó desde la gestión a jerarquizar la fotografía en Argentina. Gran retratista, con su mirada y subjetividad creó, entre otras memorables representaciones, una galería de imágenes icónicas de escritores de América Latina como Neruda, Borges, Pizarnik, Onetti, García Márquez, Vargas Llosa, Bioy Casares, las hermanas Ocampo, Sábato. Facio guarda un agradecimiento a la crítica y escritora Marta Traba, también fotografiada; pudo retratar a Juan Rulfo gracias a su complicidad, ya que el escritor mexicano se negaba a ser retratado.

La fotógrafa inicia su trayectoria en 1957 como asistente de Annemarie Heinrich, a quien considera su maestra en Argentina, junto con Anatole Saderman y Juan Di Sandro. En 1960 estableció un estudio con Alicia D’Amico, “una fotógrafa superior, lo mejor de nuestra generación”, con quien permaneció asociada hasta 1985. Entonces, trabajó, mayormente, en blanco y negro, se dedicó al retrato e incursionó en la publicidad, el periodismo gráfico y escrito, incluso creando las secciones de fotografía de los diarios de mayor circulación del país. Muestra su trabajo y gana premios, organiza exposiciones como las de Fotogalería del Teatro San Martín, que creó en 1985.

Exposición Individual: Sara Facio — imagen 1
Sara Facio. Julio Cortázar, París, 1967. Toma directa. 49 x 30 cm. (19 1/5 x 11 ¾ pulgadas).

La exposición antológica Sara Facio. Fotografías fue desplegada en el marco de los XVII Encuentros abiertos-Festival de la Luz (2012), en el Centro Cultural Recoleta. Desde una de las gigantescas paredes de la sala Cronopios, una, ya clásica, fotografía de Julio Cortázar presidió solitaria y magníficamente la exposición. Tomada en París en 1967, la imagen muestra al escritor reconcentrado e interpelando al espectador con su intensa e inteligente mirada, enfrentando a la cámara con un cigarrillo sin encender en la boca. El Julio de Facio, es el Cortázar de los argentinos.

Las doscientas expresivas y sinceras imágenes de la lograda muestra fijan, además, la permanencia de artistas y músicos, realizadores y cantantes, como Norma Aleandro, Goyeneche/ Piazzolla, María Luisa Bemberg, Lina Wertmüller, Tita Merello, Mercedes Sosa y María Elena Walsh, la cantautora y poeta compañera de Facio en el arte y en la vida. Transita una sucesión de tempranas imágenes, como las inolvidables series Primeros premios, con rostros de niños atónitos captados en Colonia (Uruguay), y Humanario, un trabajo con enfermos mentales. Reseña acontecimientos políticos, como en los ensayos fotográficos Perón vuelve y Funerales del presidente Perón, con anónimos adherentes al peronismo, eufóricos por el regreso del líder, en 1973, y dolientes por su muerte, en 1974.

Las fotos recorren calles y arquitecturas, de Buenos Aires y el mundo, que son “la vida misma”. Es entonces cuando introduce el color, como en la serie Métropolis dedicada a los ritos y tradiciones de Guatemala. Interviene algunas de las fotos de De brujos y hechiceras, como la de Jeanne Moreau, con “colores de marcador falsos, arbitrarios”, porque el color industrial le disgusta; porque “la negación del color es la primera rebelión del fotógrafo”, después de todo, sabe que “la vida es en colores”.

Desde que se rompió las muñecas de ambas manos en 2005, no saca más fotografías, pero Sara Facio es una presencia constante en la escena artística. Días atrás, con 80 años, participó como expositora en un debate público sobre editoriales de fotos; es fundadora con Cristina Orive (en 1973) de la aún vigente La Azotea Editorial Fotográfica.

Además, en octubre fue homenajeada en el marco de la presentación de la donación Fotografía Argentina-Colección Rabobank, en el Museo Nacional de las Artes. En 1995, cuando Jorge Glusberg era director el MNBA, propició la iniciación de su Colección Fotográfica a partir de más de cincuenta piezas de notables artistas locales e internacionales, legadas por Facio, la recientemente retirada curadora del museo. “Decidí dejar mi lugar en el MNBA, tras casi tres décadas, porque consideré que había logrado mi propósito: que se aceptara la Fotografía como una de las Bellas Artes”.

Facio luce el cabello blanco, habla suave y tiene opiniones firmes. Sostiene que lo que le importa de la fotografía es que “la imagen conmueva. Por tema, por belleza, por estética diferente, por fuerza, por sorpresa. Me es indiferente la foto mecánica, la que toma la cámara sin la complicidad de quien aprieta el disparador. Son fotos sin latido, sin alma”. Por el contrario, Sara Facio aborda el lenguaje fotográfico puro y produce sentidas e imborrables imágenes, que reflejan su discernidor punto de vista, nutrido también de lecturas y viajes, de su amor por el cine y el jazz. La muestra registra la penetrante mirada de esta fotógrafa fundamental y la dimensión artística de su fotografía.

VICTORIA VERLICHAK

Sara Facio, por Victoria Verlichak | artnexus