Urgencias de María Elvira Escallón y Por el camino corto de Miguel Ángel Rojas, muestras exhibidas simultáneamente en el Museo de Arte de la Universidad Nacional y concebidas para ese lugar específico, marcan un momento importante dentro de la temática que ambos artistas vienen trabajado en los últimos años. Cada uno desde su perspectiva hace señalamientos sobre circunstancias de carácter social que atañen a la realidad colombiana: la burocracia y la salud, en el caso de la primera, y la droga y el narcotráfico, en el caso del segundo.
Con el título de su muestra, Por el camino corto, Migue Ángel Rojas hace referencia, al "camino fácil", al más breve y expedito que existe para alcanzar una gran riqueza, como el que han tomado los narcotraficantes y aquellos que buscan la felicidad y la fama recurriendo a las drogas, ruta que sólo conduce a la muerte. Desde mediados de los años noventa Miguel Ángel Rojas viene realizando una serie de dibujos trazados con puntos, pequeños círculos, milimétricamente cortados de hojas de coca seca con los que también ha parafraseado títulos de obras de arte, en su mayoría provenientes del Pop, recurriendo así a una estrategia que utilizó en las series del Teatro Faenza, y a la que vuelve en esta muestra.


En la espaciosa sala principal del museo se encuentran dos grandes instalaciones. En la parte central se extiende un vasto paisaje carente de vida, sólo el murmullo de unas ranas alude al ritmo vital de la naturaleza. Es un paisaje yermo, cubierto con polvo de hoja de coca seca que además expide un olor intenso. En las paredes que bordean la sala se pueden leer los temibles apodos de los narcotraficantes escritos con pequeños círculos cortados de billetes de dólar, y junto a ellos se leen otros nombres escritos con puntos de hoja de coca como Janis Joplin, Jimi Hendrix, entre otras celebridades en las que se incluye el nombre de Freud; todos ellos consumidores de droga. Al lado de algunos hay una pequeña estrella con la que se señala su muerte como consecuencia del consumo. Como lo dice la curadora María Belén Sáez de Ibarra, en estas instalaciones se encuentran “dos entidades sagradas: la hoja de coca y el billete de dólar, el dinero. Estas instalaciones nos adentran en la tensión que genera el choque de dos culturas y formas de habitar el mundo, […] que generan un choque que moviliza ambiguas formas de relación resultantes en violencia, dolor, destrucción del medio ambiente, de formas de vivir y de la destrucción de la vida misma”.
Junto a estas instalaciones se exhibieron dos fotografías alusivas a los estragos ocasionados por la fumigación, con la que se busca erradicar la droga, que causa enormes desastres sociales y ecológicos. En el piso de la sala principal se trazaron con un borde dorado algunas estrellas que recordaban una especie de hall de la fama. En otra sala se proyectó un video silencioso en el que el viento pasa las páginas de un directorio telefónico de alguna ciudad estadounidense; entre ellas van cayendo hojas de coca. En otra sala se encontraba una vitrina en la que se ven algunas pequeñas cabezas precolombinas, mambeadores de coca con la boca cubierta de hiel. Esta pieza absolutamente conmovedora trae a esta muestra una figura emblemática del trabajo de Rojas. Como él lo anota en esta exposición, se sintetiza el trabajo que viene realizando en los últimos años.

Hace varios años María Elvira Escallón encapsuló en la Estación de la Sabana, con una puerta de vidrio, un espacio olvidado, lleno de polvo, papeles y basura. In Vitro se llamó esa obra, una de las más memorables del arte colombiano. Con este gesto quiso señalar el estado de abandono del edificio, extensible a toda la red ferroviaria colombiana. Varios años después realizó En estado de coma, una instalación en la que a través de fotografías y algunas piezas, como una cama de hospital cubierta de pasto, aludía a la situación del Hospital San Juan de Dios, uno de los centros de investigación y atención más importantes del país, hoy abandonado a causa de las políticas de privatización de la salud. Con la exposición Urgencias, Escallón vuelve sobre el tema señalando la desidia y la burocracia estatal, esta vez para aludir a la situación del Hospital Santa Rosa de Lima, adquirido por la Universidad Nacional para convertirlo en hospital universitario. Ya en otra ocasión había trabajado en las instalaciones de este lugar utilizando una estrategia similar a la de In Vitro. Para Urgencias realizó una acción que consistió en quitar con minucia, como si estuviera ejecutando un dibujo geométrico, el pañete y la pintura de las paredes de la sala de urgencias hasta dejarlas derruidas, o un estado de “obra gris”. Este pañete fue molido, y luego, cuidadosamente seleccionado por su calidad cromática y su grosor, se mezcló con polvo recogido en el hospital, tierra del jardín y arena. Finalmente, esta materia fue lentamente vertida sobre una cama hospitalaria. Acción que fue exhibida en una proyección “lograda a partir de complejos procesos de registro, montaje, edición y extensas jornadas de grabación, que articula de manera sistemática una serie de capturas cuadro a cuadro, utilizando metafóricamente métodos de animación como son la pixilación –en checo significa ‘fantasma’– y el stop motion, que significa movimiento detenido”, como lo anota Andrés García La Rota, curador de la muestra.
Esta impactante proyección estuvo acompañada de un video que muestra la destrucción de las paredes, y en otra sala, sobre el muro, con el mismo procedimiento, se escribió sobre la pared la frase "Polvo eres".
Sin duda dos exposiciones de gran contundencia que, utilizando los residuos de materias igualmente “tóxicas”, la coca y la desidia estatal, marcan un hito dentro de la producción de estos dos artistas ampliamente reconocidos.
MARTA RODRÍGUEZ
Investigadora y crítica de arte

