La obra de la escultora colombiana Lydia Azout (Bogotá, 1942) se exhibió de manera simultánea en dos lugares de Miami: el Museo Frost Art, de la Universidad Internacional de Florida, y la Galería Dot Fiftyone, en el Wynwood Art District. Out of the Ordinary Geometry, la exposición del Museo Frost, fue la iniciación perfecta para quienes no estaban familiarizados con las esculturas de la artista. La lista de verificación de la exposición incluyó ocho esculturas, una proyección mural y una pieza sonora. Por otro lado, Language of Silence, en Dot Fiftyone, presentó una visión más íntima, con piezas de menor tamaño aunque de gran variedad, y mostró más de una fase de su obra.
La exitosa carrera de Azout comenzó en la década de los setenta, cuando expuso por primera vez. Sus monumentales esculturas, en ese entonces claramente inspiradas en las civilizaciones precolombinas, tuvieron repercusión en el escenario artístico. Ella estaba conectada en especial con San Agustín, un sitio arqueológico de su nativa Colombia y que sirvió de inspiración para muchas de sus piezas, en particular para una serie titulada Augustinian Forces, que puede considerarse como su homenaje a esa civilización. En esta serie exploró la conexión del arte con los espacios sagrados.
Desde el punto de vista estilístico, la mayoría de sus primeras piezas estaban típicamente relacionadas con formas totémicas. Más tarde, éstas dieron paso a esculturas con contornos más definidos y líneas estilizadas. Al mismo tiempo, empezó a interesarse más en explorar las posibilidades que le ofrecía el hierro como material. Probó las posibilidades creando diferentes texturas: desde la elegante apariencia de una superficie muy pulida hasta el acabado rústico del metal oxidado. Estas superficies le permitieron comunicar diferentes estados de ánimo y mensajes, desde la clásica sugerencia del paso del tiempo asociado con el metal sin lustre hasta el inmaculado terminado ligado a objetos ceremoniales o sagrados. Hay algo hedonista en su obra, un llamado a las sensaciones táctiles y visuales.

Ella está interesada en las construcciones espaciales y en las relaciones entre sus piezas y el medio ambiente. Sus esculturas penetrables son, en cierta forma, una respuesta a este concepto. Estas piezas tienen una doble función: podrían verse como esculturas individuales y apreciadas por su forma en sí, pero también podrían adquirir una nueva lectura en el contexto de un performance. Así es como se presentaron algunas de estas piezas, con la colaboración de bailarines que crearon performances expresamente para sus obras y les dieron vida a las fuerzas telúricas que inspiraron inicialmente a la artista. Un buen ejemplo de estas esculturas interactivas era Fuerzas femeninas, de 1977,incluida en Out of the Ordinary Geometry; era la pieza más antigua de esta exposición, y se hizo con la idea de que fuera penetrable, estableciendo un diálogo físico entre artista y espectador. La pieza se construyó con formas geométricas básicas: círculos y triángulos. Los círculos son los símbolos ideales para representar la continuidad del ciclo de vida, donde no hay comienzo ni final. Por otra parte, los triángulos son los símbolos más antiguos de la estabilidad, usados para construir pirámides, y la forma perfecta de representar espíritu, mente y cuerpo. En la parte frontal de la pieza la artista incluyó el signo de femenino.
Templo mayor (2006), otra instalación en el Museo Frost, mostraba una curiosa utilización del espacio y una fascinante distribución de sus componentes, similar al diseño de un edificio. Nos recordaba algunos de los dibujos de Nazca, con líneas conectadas entre sí de manera ritual. Cuatro formas circulares, similares a receptáculos, estaban conectadas unas con otras, imitando un sitio ceremonial. Dos de ellas estaban colocadas como ante un espejo, una frente a otra, y parecían contener una “sustancia” similar. Las otras dos eran diferentes, lo que sugería que contenían proporcionalmente los elementos tierra, agua y fuego. La peculiaridad de esta pieza era el uso de color, algo que Azout no hace muy a menudo. En este caso, el recipiente central estaba ocupado por una malla morada, un color tradicionalmente asociado con la realeza. Allí, al haberlo colocado como un manto en el centro de la instalación, la artista estaba transmitiendo una sensación de ofrenda.
Su arte está relacionado con emociones primarias como la espiritualidad. Por ejemplo, el título de su exposición, Language of Silence, era un claro indicio de cómo ella la veía. Las formas en apariencia simples eran las depositarias de una rica cosmogonía que inspira a la artista, un mundo más íntimo conectado a fuerzas ocultas donde el silencio es protagonista, un elemento esencial como el teatro japonés Noh.

La poética de su obra estaba, sin duda, conectada a la elegancia visual de las piezas, enfatizada por el aparente minimalismo de las formas. Esto era evidente en obras como Language of Silence I y II, en las que una vez más combinó esferas y triángulos.
Su descripción de textiles como mallas metálicas era también una alusión a objetos sagrados, y algunas de ellas podían interpretarse como telas de imitación. Una de estas piezas era Spatial Fabric, que tal vez simulaba un manto ceremonial. Otra era Feminine Grid, que seguía un diseño similar de elementos entrelazados, creando un asombroso entramado metálico.
Toda su obra sugiere conceptos como el lado efímero de la vida y, de nuevo, su interminable ciclo. Sin embargo, de todas las piezas incluidas en la exposición, Origin of Life V era quizás la que podía resumir esta idea de una clara manera ritual. La pieza consistía en una vasija circular en la que la artista combinó metal y agua. La asociación de ablución como un pasaje ritual estaba implícita, ya que el agua es el símbolo de pureza y fertilidad, y también el de transformación.
La obra de Azout tiene la sensación mística de transmitir la comunión entre espiritualidad y naturaleza. Éste es esencialmente un tipo de arte sensorial en el que las fuerzas de la espiritualidad y la lógica marchan una junto a otra. En un texto introductorio a su exposición Out of the Geometry, Azout nos dio a entender de qué se trata su obra: “lo desconocido, lo misterioso y lo mágico”, advirtiéndonos que una percepción abierta y desinhibida es una de las herramientas principales para abordar y entender sus creaciones.
IRINA LEYVA
Curadora y crítica de arte.

