Exposición Individualdic 2012 - feb 2013· Por Janet Batet

Juan Carlos Alom

BuzzArt Gallery

Bajo el título 1989-2012 Fotografías de Juan Carlos Alom, la nueva galería BuzzArt, que se adiciona al nutrido panorama de Wynwood Art Districts, ofrece una excelente muestra retrospectiva de la obra de este grande de la fotografía cubana y latinoamericana.

Juan Carlos Alom (La Habana, 1964) es conocido por el peculiar manejo de la fotografía a través del cual consigue acercarse al mundo psicológico del retratado. Catalogado por la revista Times como uno de los fotógrafos latinoamericanos más relevantes del milenio, la obra de Juan Carlos Alom está poblada de personajes típicos del acontecer diario cubano, expresión sine qua non de problemáticas ontológicas.

Los retratos de Alom, ya sean de carácter documental o recreados en el estudio, poseen una alta carga simbólica. Su obra trasciende la epidermis del retratado para acercarnos al complejo mundo interior que anima a estos seres, sus motivaciones, deseos, tribulaciones y quimeras.

Exposición Individual: Juan Carlos Alom — imagen 1
Juan Carlos Alom. República de Cuba, 1/3, 2012. Impresión en gelatina de plata. 28 x 28 cm. (11 x 11 pulgadas).

1989-2012 Fotografías de Juan Carlos Alom se compone de 77 fotografías que transitan a través de más de veinte años de prolija carrera. A excepción de diez fotografías a color que conforman la serie Los bañistas o Nacidos para ser libres (2012), el resto de las fotografías de la muestra son en blanco y negro.

En la serie Los bañistas o Nacidos para ser libres, apropiándose del tradicional tema de los bañistas, tan caro a la Historia del arte, Alom persigue la peculiar luz del trópico, donde los colores irradian pletóricos.

La exposición hace énfasis en la obra temprana de Alom. De este período destaca el icónico retrato Libia y José de la Caridad, conformado por una pareja interracial que, sumergida hasta la cintura en el mar, sostiene la mirada del espectador. Provista de collares de caracoles, cuentas y amuletos, la pareja pareciera retratada en medio de un rito íntimo, posiblemente asociado a Oshún o Yemayá.

Preocupaciones sobre la mesa de comer (1992), de cierto aire surrealista, retrata a una pareja atrapada en una mesa de comer desprovista del tablero horizontal. La obra, realizada durante los años críticos del llamado Período especial en Cuba, es expresión de una preocupación recurrente del cubano: las peripecias que implica el sustento diario, al tiempo que el deseo de sortear limitaciones básicas y ser capaz de soñar, inventar proyectos, crear.

Dentro de la muestra se incluye una fotografía sintomática. Laura o el nuevo desnudo (1989) es una pieza icónica que no sólo marca el comienzo de la carrera del artista por el aura espiritual que le caracteriza, sino que asistimos a una rara prueba de autor de la que el artista no conserva negativos.

El enigmático desnudo aferrado a una bata blanca que cubre la parte superior del cuerpo ocultando el rostro tiene un cierto halo metafísico. La poderosa entidad seduce por la rara beldad de este ser cuya identidad está a medio camino entre la atadura terrenal del cuerpo y el inefable sesgo espiritual que lo corona. El entorno desprovisto de ninguna referencia espacial o temporal reafirma el estado limbático de este ser que, caprichosamente murió años después en un accidente automovilístico, acentuando el sentido de augurio que domina en la obra.

Otras piezas incluidas en la exposición, se apoyan en el plano detalle como epítome del todo. Aquí destacan Puño de tigre (2010) y República de Cuba (2012). En ambos casos, la mano deviene arquetipo que, abierta, se ofrece, o se crispa en puño cerrado como símbolo de fortaleza.

Puño de tigre es una simbiosis entre el humano y el reino animal. Entre los dedos cerrados, la mano se arma de las garras del tigre como símbolo de poder. Reza la leyenda asociada a la ceremonia del yorye1 que en un principio el tigre no poseía defensa alguna y que por ello era objeto de burla de otros animales. Hastiado, el tigre se presentó ante Nzambi2, quien lo dotó de colmillos y garras. Armado, el tigre se sintió invencible, lo cual Nzambi castigó con las rayas que hoy el animal lleva sobre su cuerpo.
Alegoría del abuso de poder y la conciliación entre fuerza y sabiduría, Puño de tigre es una sobrecogedora alegoría.

República de Cuba ofrece una mano abierta que muestra algunas monedas cubanas en las que asoma el escudo de la República. La mano hosca, huella del trabajo duro, contrasta con la moneda de escaso valor de cambio que se erige a un tiempo en controvertido talismán del sistema sociopolítico que encarnan.


NOTAS

1. El Yorye, dentro de la religión Palo Monte (también conocida como Palo Mayombe, Palo congo, Brillumba y Kimbisa), en Cuba, implica la marcación del iniciado con las ramas de cayena por la espalda en forma cruzada para despojarlo de todo el osorbo –carga negativa–, asociado a lo terrenal que tiene el individuo.

2. Deidad creadora del universo, para las religiones de origen Bantú, de la cual es expresión el Palo Monte. Nzambi es el equivalente a Olofi en la santería o Regla de Oshá en la religión afrocubana de origen yoruba.

JANET BATET

Juan Carlos Alom, por Janet Batet | artnexus