Exposición Individualdic 2012 - feb 2013· Por Elize Mazadiego

Iván Argote

D+T Project

Sopesando la historia del arte entre frivolidad e importancia, la exposición individual de Iván Argote, titulada Close to Me, estudió obras de arte canónico desde Great Sphinx of Tanis (2600 a. C.) hasta Black Cross (1915), de Kasimir Malevich.

Sus performances infundieron nueva vida a obras con siglos de antigüedad e interactuaron con el arte moderno como medio para descubrir lo contemporáneo. A medida que rastreó sus propias líneas genealógicas en (y contra) una narrativa occidental de la historia del arte, Argote dio paso a su propia práctica artística.

El artista colombiano, residente en París, expuso su obra más reciente en la Galería D+T Project, de Bruselas, entre el 7 de septiembre y el 27 de octubre de 2012. La exposición tomó su título de una canción de la banda de rock inglesa The Cure. Al igual que la canción, la muestra se caracterizó por ser una alucinante disposición de video, fotografía y escultura. La melodía de synth-pop que se escuchaba por toda la galería provenía de Feeling (2009), un video de tres minutos en el que el artista bailaba frente a Black Cross (1915) de Malevich, en el Centro Pompidou de París. La austera pintura suprematista de Malevich fue su intento radical de provocar el sentimiento absoluto a través de motivos geométricos abstractos, lo que Argote asumió con un impulso a danzar. Teniendo en cuenta que la cámara grabó desde el piso en un ángulo peculiar, la acción del artista tenía algo de caprichoso, al subvertir los comportamientos impuestos con frecuencia a quienes visitan los museos. A medida que el artista interrumpía el majestuoso silencio del edificio, sugiriendo otra forma de interactuar con las obras de arte, la enigmática pintura de Malevich se reducía a un símbolo de la historia del arte que estaba sujeto a su humorística intervención.

Exposición Individual: Iván Argote — imagen 1
Iván Argote. Atrás (MET), 2011-2012. Fotografía a color.

Argote continuó con la misma tónica en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, donde interrogó con atención su colección de esculturas griegas y romanas. El resultado fue gracioso: cuatro fotografías detallaban los esculpidos “traseros” de las antigüedades. Las imágenes eran notables, debido a que se detectaba la tosca e imperfecta textura de un “trasero” perfectamente contorneado. Sin embargo, la serie Behind (MET) (2011-2012) era, una vez más, un documento de la satírica lectura de Argote de la historia del arte de Occidente. Nose Job (2012), una versión más corta de un video de 20 minutos, mostraba la Great Sphinx of Tanis (2600 a. C.) del Louvre de París, con una ligera alteración. El artista fabricó en granito la nariz que alguna vez faltó e insertó la copia al pie de la esfinge. El video reproducía la acostumbrada afluencia de visitantes y registraba cómo su atención se desviaba de la grandiosidad de la esfinge hacia la olvidada nariz. Algunos se reían, otros continuaban su visita al museo. El resultado de sus performances desmitificaba, por otra parte, la esterilidad de los museos y se burlaba con delicadeza, aunque sólo para suspender en forma momentánea el aura con la que acostumbramos contemplar estas obras de arte canónicas.

La frivolidad de la exposición se desvanecía con la escultura Morsure (2012), que en francés significa mordisco. Argote reprodujo un pedestal de estilo clásico y usó la base de yeso como plataforma para un espejo de cuatro caras que reflejaba las paredes desnudas del segundo salón de la galería. Una vez más, nos recordaba la rigidez conceptual; luego, uno captaba su propio reflejo, que lo hacía retornar, al igual que a la obra, al momento presente o, en términos generales, a lo contemporáneo. En el mejor de los casos, esta obra enunciaba de manera elocuente el marco general de la exposición como la mirada subjetiva de Argote hacia la historia, haciendo conexiones con predecesores artísticos y alternándolas con rupturas definitivas. Su aproximación a la historia del arte y su relación con ella parecían ser una conexión desigual en la que asuntos de genealogía eran recibidos con una sonora carcajada en medio de una cerrada tradición. Sin hacer alusión a tan siquiera una obra del pasado artístico de Latinoamérica, la exposición, discretamente, originaba preguntas sobre el eje entre las historias del arte del Norte y el Sur. La experiencia de Argote sugiere un encuentro cómico que, a todas luces, modula su propia práctica. Sin embargo, su obra indica un complejo diálogo que valdría la pena seguir en futuras exposiciones.

ELIZE MAZADIEGO

Iván Argote, por Elize Mazadiego | artnexus