Exposición Individualdic 2012 - feb 2013· Por Sylvia Werneck

Aluísio Carvão

Galería Bergamin

La Galería Bergamin acogió el pasado septiembre una muestra representativa de la obra de Aluísio Carvão, un artista que hace parte de la génesis del arte contemporáneo en Brasil, junto a figuras como Hélio Oiticica, Abraham Palatnik, Lygia Pape, Lygia Clark, Franz Weissmann, Amílcar de Castro, Mario Pedrosa y Ferreira Gullar. Con obras de todas las fases del pintor, la muestra individual mostró obras que fueron divisores de aguas en la carrera de este “extranjero” llegado de Belém do Pará, que en Río de Janeiro se apersonó del debate entonces en curso sobre la construcción de un espacio en la pintura que no estuviera marcado por la emoción, el hedonismo, o hasta por el patriotismo. Carvão rápidamente se alió con los artistas que conformarían el Movimiento Concreto, con quienes compartía el deseo de descubrir nuevas maneras de dar vida al lenguaje particular de formas y colores, llevando la pintura al máximo de sus posibilidades plásticas. Curiosamente, ese encuentro fundamental con el grupo fue, hasta cierto punto, accidental. Nacido en una familia modesta, había comenzado a trabajar joven, y después de haber tenido varias ocupaciones, como ilustrador, escenógrafo y actor, Carvão se dedicó a la enseñanza de arte en el estado de Amapá, en donde vivió en la década de los cuarenta, cuando, en 1949, recibió una beca de perfeccionamiento para profesores de arte, concedida por el Ministerio de Cultura. Se trasladó a la capital federal y, después de completar su entrenamiento, ingresó al legendario curso libre de pintura de Ivan Serpa en el Museo de Arte Moderno, en 1952.

Exposición Individual: Aluísio Carvão — imagen 1
Aluísio Carvão. Desde la izquierda: Sin título, década de los ’60. Óleo sobre cartón. / Sin título, década de los ’60. Óleo sobre Eucatex. / Casapipa pipa balão, 1983. Óleo sobre tela. / Casapipa pipas Lua, 1983. Óleo sobre tela.

El contacto con aquellos artistas y críticos fue decisivo para Carvão. Liderados por Ivan Serpa, fundan el Grupo Frente, uno de los pioneros de la abstracción geométrica en el país. Los integrantes tenían, cada cual, su propio modo de expresión, pero los unía el deseo de romper con la figuración y con una pintura de cuño nacionalista. De esta época datan las obras más marcadamente constructivistas de Carvão, con esquemas más rígidos y colores tímidos, entre las que la curadora de la retrospectiva, Denise Mattar, destaca el óleo sobre aglomerado Composición 36, con sus líneas verticales y horizontales rigurosas y pocos colores, usados con parsimonia. La composición transmite una modernidad alineada con la arquitectura de las ciudades en franca expansión en la época, con su racionalidad no dada a los adornos. También están presentes en esta exposición trabajos icónicos como Cubo Color, de 1960, un cubo hecho con cemento y pigmento rojo, una de las más importantes investigaciones tridimensionales del artista. Con este trabajo alcanza su deseo de, literalmente, dar cuerpo al color. Es en esta década cuando usa materiales no convencionales en sus obras, como las tapas de botella que componen Superficie II (1967), y las pequeñas chapas de metal aplicadas sobre la madera de Superficie susurrante II (1967), y Acuario II, que amplían su obra agregándole efectos sonoros y cinéticos.

Fueron su relación más apasionada que racional con el color y su deseo de experimentar, notorios en su serie Cromáticas (de 1957 a 1960, pinturas a propósito sin marco para que se integraran mejor al espacio), los que hicieron que Carvão, junto con otros artistas ansiosos de ejercicios pictóricos más libres, firmara el Manifiesto Neoconcreto redactado por Ferreira Gullar en 1959. A lo largo de su carrera, usó diversos materiales, donde evidenció su preferencia por el color como pigmento, sin importar cómo fuera producido. Integran la muestra individual trabajos hechos con grafito, tiza de cera y pastel.

En 1961 Aluísio Carvão ingresó en la Hochschule für Gestaltung (Escuela Superior de la Forma) en Ulm (Alemania) como artista visitante. Ese mismo año recibió el gran premio del Salón Nacional de Arte Moderno y una beca de viaje al exterior; viajó a Europa, en donde permaneció dos años. Cuando regresó a Río de Janeiro, se convirtió en profesor en el Museo de Arte Moderno. En 1967 participó en la emblemática exposición Nueva objetividad brasilera, en el MAM de Río. A lo largo de esta década y de la siguiente, intensificó su investigación con materiales alternativos y construcciones en el espacio.

En la década de 1980 enseñó igualmente en la Escuela de Artes Visuales del Parque Lage, donde influenció a artistas de aquella generación, que se tornó conocida por su celebración de la pintura. Volvió a privilegiar la tela como soporte, con una aproximación más lírica del color, distribuido generosamente en formas singulares que componen obras igualmente singulares como Casapipa pipas lua, Casapipalua sol y Pipaporta, Casapipa, Pipa lua, Flâmula. A diferencia de sus trabajos igualmente geométricos de fases anteriores, aquí la pintura ya no es un monólogo consigo misma, sino una conversación con los recuerdos del artista. En contraposición a su propio nombre, que expresa la ausencia del color, Aluísio Carvão usó con enorme talento la paleta entera.

SYLVIA WERNECK

Aluísio Carvão, por Sylvia Werneck | artnexus