Adriana Varejão

Figura de invitación, 1997. Óleo sobre tela. 200 x 200 cm. (78 ¾ x 78 ¾ pulgadas). Foto: Sergio Guerini.

Exposicióndic 2012 - feb 2013· Por Cláudia Fazzolari

Adriana Varejão

Historias en los márgenes Museo de Arte Moderno de São Paulo

La retrospectiva de veinte años de trayectoria de Adriana Varejão propuesta por la exposición Historias en los márgenes, presentada en el Museo de Arte Moderno de São Paulo entre septiembre y diciembre de 2012, concreta una iniciativa inédita en la trayectoria expositiva de esta brasilera que ocupa un lugar destacado en la escena contemporánea internacional.

Con la curaduría de Adriano Pedrosa, el concepto de la extensa muestra proponía un recorrido por obras pertenecientes a diversas colecciones de referencia –Tate Modern, The Salomon R. Guggenheim Museum, Fundación “La Caixa”– para un proyecto con visión de gran angular, planteado como relato explícito de secuencias investigativas, ancladas en dos décadas de creaciones de la artista.

El programa expositivo del MAM/SP traía al público (que visitaba por las mismas fechas la 30ª Bienal de São Paulo) la oportunidad única de contacto con una colección antológica, conjunto de cuarenta y dos trabajos de la artista, seleccionados entre sus series, incluso el último proyecto –la obra Plantas carnívoras–, creado especialmente para la panorámica.

Exposición: Adriana Varejão — imagen 1
Plato con mariscos, 2011. Óleo sobre fibra de vidrio y resina. 150 x 25 cm. (59 x 9 4/5 pulgadas). Foto: Sergio Guerini.

Entre los trabajos seleccionados para armar la exposición, se destacaban tres obras del conjunto: Plantas carnívoras, gran panel de 18 metros y cincuenta y dos telas elaboradas para la muestra, un autorretrato en plato, que finalizaba el recorrido de la visita, y un perfil de la bahía de Guanabara.

En el espacio expositivo del museo, la curaduría optó por un recorrido cronológico, ritmado por líneas de fuerza de una lúcida poética visual: la presencia del cuerpo, el omnipresente autorretrato, el registro del paisaje colonial brasilero, lo histórico de la colonización portuguesa y el barroco de los azulejos monumentales; líneas de fuerza dilatadas por una perspicaz visión crítica.

Historias en los márgenes perfiló, mediante su marca expositiva, una propuesta de contacto con obras de gran formato, presentadas al público en un amplio proyecto de reflexión ofrecido por la artista, concentrado en grietas abiertas en historias oficiales.

Una buena parte de la poética visual de Adriana Varejão expone la invisibilidad de muchas historias desviadas de una narrativa totalizante. En su creación, al citar pasajes de la colonización en tierras brasileras, muchas veces explora las fisuras de una realidad desconcertante.

Desde las series Barrocos, Mares y azulejos, Lenguas y cortes, Propuesta para una catequesis, Tierra incógnita, iniciadas en las pasadas décadas de los ochenta y noventa, Varejão elabora una reconstitución visual ácida sobre grietas de la colonización portuguesa, como alternativa mordaz al registro conclusivo de una única versión oficial de los hechos, eternizada por la memoria.

Para confrontar los relatos visuales oficializados por la colonización, destacados en los conjuntos de azulejos de gran formato del barroco brasilero, la artista reelabora, mediante una pintura política, imágenes en franco desacuerdo con las pautas del imaginario oficial.

Adriana Varejão expone en sus creaciones reinterpretaciones y fricciones sobre una forma de convivencia idealizada entre la colonia y la metrópoli, que el oficialismo –portugués y brasilero– registró y diseminó en paneles monumentales. Son estos azulejos monumentales, presentes en edificios religiosos de las capitales brasileras, una de las fuentes de investigación que estimula el denso debate sobre un pasado colonial prohibido, reconstrucción que la artista presenta como una cicatriz abierta en sus series pictóricas.

Inserta en el panorama de la muestra, podemos destacar Figura invitada (1997), obra de la serie Propuesta para una catequesis (óleo sobre tela, 200 x 200 cm), como testimonio de un esfuerzo consciente de transgresión, logrado al desviar expectativas cómodas.

De hecho, este azulejo pictórico de gran formato, creado por la artista, anula el habitual contexto esmaltado, frío y brillante del panel de azulejos y apuesta en otra forma de aprehensión del relato histórico al insistir en recrear, al óleo, una escena poco ortodoxa.

De ese panel pictórico emana una celebración antropofágica, con fondo blanco y azul, en éxtasis cuando el canibalismo corrompe el imaginario colonial, dulcificado por la figura femenina que convida al goce del espectáculo de vísceras expuestas junto con cuerpos mutilados.

Además, como parte de este proceso investigativo de reorientación de Historias en los márgenes, la obra Figura de convidada III (2005, óleo sobre tela, 200 x 200 cm) propone un nuevo recurso creado para unir partes de un relato confrontado por un dominio oculto.

Nuevamente, la figura femenina conduce al espectador hacia la revelación de un fondo de azulejos pintados que alterna motivos florales con piernas y brazos descuartizados, recordando el horror, la barbarie y el revés de muchas fases de todo período de colonización.

La vitalidad de la poética visual de Adriana Varejão revela un amplio núcleo de intereses, que en las dos últimas décadas han sido explorados por la artista en variadas propuestas pictóricas. Entre sus intereses, Adriana Varejão investiga la presencia institucional de la porcelana china, su uso como registro de dominio y los desdoblamientos de la violencia colonizadora.

De su producción reciente, la obra Plato con mariscos (2011) explora un regreso de la artista a situaciones abordadas en creaciones anteriores, como cuando utilizaba loza quebrada en sus obras, en collages hechos para reflexionar sobre el fragmento y la perversión.

De hecho, este objeto de gran formato, realizado en óleo sobre fibra de vidrio y resina, de 150 x 25 cm, develaba al visitante de la exposición una experiencia pictórica.Tal experimento de pintura, compuesta en verdes, tierras, azules y violetas, invitaba a la mirada a escrutar el interior de “mariscos” abiertos, fijados al fondo y en los bordes del plato. Dentro de los mariscos, semiabiertos, las fantasías de cuerpos femeninos pintados entre seres marinos.

Como cara evidente y registro sensible de una dimensión sensorial, táctil y gustativa, obras como Ama divers (2011), Niños y membrillos (2011) y El salvaje (2011) son partes de una producción construida con los datos de una opción consciente poético-visual.

Yendo y viniendo, en el desplazamiento propuesto por la trayectoria de una creadora incesante, el espectador encontraba en la muestra razón y sentido, creación a creación, para percatarse de las fisuras y muchas otras maneras de aprehender y/o visualizar relatos olvidados por el tiempo.

CLÁUDIA FAZZOLARI

Profesora de Historia del arte. Crítica de arte, miembro de la Asociación Brasilera de Arte (ABCA) y de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA).

Adriana Varejão, por Cláudia Fazzolari | artnexus