Exposición Individualsept 2012 - nov 2012· Por Katherine Chacón

Pedro Fermín

Galería La Cuadra

Diez piezas metálicas del artista Pedro Fermín (Carúpano, estado Sucre, 1950), elaboradas especialmente para los espacios de la galería, fueron exhibidas del 18 de marzo al 27 de mayo en una muestra individual que vino a dar cierre a tres años de silencio expositivo del escultor venezolano.

Ganador de la más reciente edición de la Bienal Salón Arturo Michelena, Pedro Fermín se ha formado en el rigor de la geometría, a la que se acerca, sin embargo, desde una perspectiva lúdica y poética, a través de lo que podríamos llamar una ilusión de flexibilidad. Sus obras, elaboradas siguiendo la depurada técnica de los escultores abstracto-geométricos, están hechas en hierro o aluminio pintado de manera monocroma. Pero el metal en la obra de Fermín pierde su rigidez y se hace materia elástica. El artista se interesa por la creación de piezas que parecen “torneadas por el viento”, al doblar las láminas de metal para crear volúmenes flexibles que parecen fluir en el espacio con sensual movimiento.

De hecho, la investigación fundamental de este artista ha estado asentada en los elementos plásticos y expresivos que se activan en el proceso de transformación de las formas planas en tridimensionales. Como él mismo lo ha indicado, sus “obras son superficies que dejaron de ser bidimensionales [… y] tomaron el espacio, lo asumieron y lo dinamizaron”.

Exposición Individual: Pedro Fermín — imagen 1
Pedro Fermín. Relativo 31072910, 2010. Hierro pintado. 75 x 80 x 26 cm. (29 ½ x 31 ½ x 10 ¾ pulgadas). Foto: Ricardo Jiménez.

El trabajo de Pedro Fermín se ha destacado por una indagación consistente, tenaz y firme. Su lenguaje debe mucho a los grandes maestros del abstraccionismo, como Kasimir Malevich, Piet Mondrian y Josef Albers. Siendo el cuadrado la unidad en la que se estructura la mayor parte de su obra, la influencia de Malevich es, también, un homenaje. La reiteración en el uso de los colores primarios, el blanco y el negro, lo relaciona con Mondrian, y la simplificación del vocabulario plástico, lo emparenta con Albers.

Pero Pedro Fermín subvierte el modo de percepción tradicional de las piezas constructivas. Sus juegos visuales otorgan una sensación de movimiento constante, de fluidez, que se aleja de la estética del geometrismo clásico y enfatiza la idea del proceso. Efectivamente, muchas de sus piezas parecen describir el transcurso de la permutación de una forma geométrica, que lleva al espectador a crear una fantasía visual que pareciera narrar el origen y destino de la forma, en constante transformación. En este sentido, su obra se hace lúdica, porque es enfáticamente plástica, táctil y, también, ambigua. De este modo, el espíritu de la experimentación de los años sesenta y del minimalismo también puede entreverse en su trabajo.

Asimismo, su obra no se detiene en la frialdad constructiva, sino que introduce un elemento sensual, al llenarse de suaves curvas que, en algunos momentos, prevalecen y hacen desaparecer casi por completo los vestigios ortogonales de sus piezas.

La llamada cinta de Möbius ha estado en la base de muchas de las investigaciones de Fermín en torno a la permutación de la forma plana en el espacio. De hecho, gran parte de su trabajo escultórico ha sido elaborada con láminas o cintas metálicas que se tuercen a la manera de la del matemático alemán, que se construye a partir de una tira rectangular a la que se le hace una torsión antes de unir sus extremos uno al otro.

La obra Plano continuo 04042011 es un tríptico de hierro pintado de negro que se despliega sobre la pared. Las tres formas han sido trabajadas por el artista para acentuar el carácter dúctil del material, que, por la calidad lograda, pudiera parecer cartón o papel. Curvas, torceduras y sinuosidades permiten a Fermín describir formas cercanas al cuadrado, o que semejan cuadrados que han sido transformados por el viento o algún otro sutil agente exterior. La monocromía de la pieza acentúa la sensación de permutabilidad, de inestabilidad, e incluso de fragilidad de esta obra, cuya apariencia promete sucesivas transformaciones.

Una sensación similar la brindan Relativo y Relativo 31072010. En la primera, de color blanco, el artista deforma el cuadrado al punto de hacerlo doblarse sobre sí mismo. Fermín introduce un segmento gris al lado de la pieza, lo cual recalca una especie de narrativa sobre el proceso de deformación o deterioro de la forma perfecta que se halla en ella como vestigio, a la manera de un desprendimiento. En la segunda, azul cobalto, Fermín elabora un cuadrado “transformado”, en cuya esquina inferior izquierda coloca un segmento de color anaranjado. El vigoroso contraste logrado por este punto de color dentro del entorno azul recalca el elemento dinámico e introduce una especie de comentario lúdico en la pieza.

Esta exposición de Pedro Fermín permitió confirmar la consistencia del trabajo de este artista venezolano que, desde un asentamiento consciente en la tradición formal y técnica del geometrismo, renueva su lenguaje a partir de las posibilidades que brinda la gramática del arte contemporáneo.

KATHERINE CHACÓN

Pedro Fermín, por Katherine Chacón | artnexus