El universo artístico de Luis Gómez está siempre saturado de una cargada atmósfera existencial que supera el mero gesto agónico para instalarse en el sarcasmo como única pirueta admisible y legítima: ese terreno de libertad última desde donde –al menos– espetar las verdades más íntimas, esas que nos saltan a la vista mientras nos empeñamos en mirar a otra parte.
Un sueño sufi, acogida en la oscura madriguera de The Cave @ Big-E Studio, iniciativa del artista y promotor Glexis Novoa, es un fiel exponente de este caprichoso vericueto que es la obra de Luis Gómez.
Un sueño sufi sobrecoge en primera instancia por su la atmósfera opresiva que la circunda. Luis Gómez aprovechó de modo efectivo la sensación asfixiante que se deriva de las dos reducidas habitaciones de puntal extremamente bajo y carente de vanos que ocupó la muestra. Consecuentemente, fueron escogidas las piezas que integran la misma.

Un sueño sufi se compone de tres instalaciones. La primera de ellas, Trata o tratado, es una videoinstalación que versa sobre el controvertido panorama de las artes plásticas en Cuba, metáfora, en definitiva, del enrarecido panorama social que es la Isla, atrapada en su condición de insilio.
Para la realización de esta pieza, Luis Gómez invitó a más de una treintena de artistas jóvenes a expresar desprejuiciadamente –y frente a cámara– su opinión con respecto a la situación actual de las artes en Cuba. Después de vencer la lógica reticencia inicial y de sopesar el discurso, los entrevistados se descubrían burlados en la pieza final, a la que Luis Gómez quitó la banda sonora, de modo que los testimonios son silenciados –como si sus protagonistas hubieran automutilado sus discursos–, quedando únicamente el gesto vacío de la retórica visual como el cuestionable documento que es, en definitiva, la pieza final.
No es esta la primera vez que el artista trabaja con el silencio y lo silenciado como sentido potenciador de significados. Entre sus más notorias piezas que abordan el silencio como tema central destacan Never Mind (VII Bienal de La Habana, 2000) en la que el artista aludía a la problemática del aislamiento, el silencio y la autocensura, o Non Site (Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, La Habana, 2009), instalación compuesta por doce archivos de la institución que contienen la información recogida por el Centro desde que se fundó la institución en 1992, acerca de los artistas cubanos contemporáneos.
La segunda instalación que integra la presente muestra es un autorretrato del artista. Haciendo a la extendida práctica contemporánea producto del desarrollo del turismo y de las cámaras digitales, Luis Gómez toma fotos de sí mismo en los más disimiles emplazamientos. Luego, las fotos son intervenidas digitalmente y empalmadas en un montaje psicodélico con música gitana, en el que el artista pareciera bailar dando vueltas en círculos concéntricos tomado de la mano (¿de él mismo?). El título de la pieza, Spinning Washing Machine, reafirma la sensación azarosa y de vértigo que domina esta pieza y que refiere a la condición enajenante del artista.
En el último recinto, en el corazón de la cueva oscura y húmeda, iluminada únicamente por un haz de luz incandescente que cuelga del techo y que proyecta amenazante nuestra silueta; a medida que avanzamos, acentuando nuestra soledad, descubrimos la huella obcecada, inscrita en el hormigón armado "Would You Like to Buy My Misery?".
El inquietante texto en bajo relieve, ubicado en la parte superior de la pared, obliga al visitante a levantar suplicante la vista, al tiempo que el material excavado sobre el piso dificulta nuestro paso por la habitación en penumbras, que recuerda una celda.
Would You Like to Buy My Misery? alude a la extendida especulación con la miseria que preconiza en buen grado las relaciones entre el Primer y el Tercer Mundos, el mainstream y la periferia, los aceptados y los excluidos.
La sensación de asfixia que se respira en la pieza actúa como réplica de la sensación de aislamiento que tipifica a la Isla, o a cualquier economía tercermundista, reducida a una economía de supervivencia que parece satisfacer el cada vez más creciente sector del turismo de la miseria.
Pero en el caso de la pieza de Luis Gómez, el artista no pone únicamente sobre la plaza pública al victimario sino a la víctima que explota su desventaja para sacarle partido, explotando su condición de miseria y convirtiéndola en lucrativa moneda de cambio.
Asociada con las otras piezas que integra la muestra, Would You Like to Buy My Misery? deviene crítica al sistema del arte y la posición mercantil de muchos artistas que de manera oportunista asumen los temas y las tendencias demandados.
El titulo de la muestra, inacabado, deja en suspenso al visitante. La palabra truncada (sufi-ciente) se hace eco de los límites de nuestros deseos y la contingencia de lo real.
Fiel a la línea de indagación que alimenta toda su obra, donde el silencio, la imposibilidad y el límite funcionan como claves para el análisis del ente social actual, Un sueño sufi es una eficaz radiografía de la sociedad cubana contemporánea.
JANET BATET
