Exposición Individualsept 2012 - nov 2012· Por Augusto Chimpen

José Tola

Galería Lucía de la Puente

José Tola, quien ha tenido más de cuarenta exposiciones individuales, presenta su muestra titulada De tantas muertes nacido. Tola la llama así porque “de tantas muertes venimos y de tantas muertes nacemos, o llevado a lo personal, sería de la continuidad de experiencias, las cuales ‘mueren’, y ‘renacemos’ dentro del fluir de nuestra vida, y de esas vivencias que nos ‘permanecen’ vendría a ser el trasfondo de esta muestra o de cada obra que se exhibe”1. Tola nos muestra su filosofía, que cada día es un nacer nuevo. Su obra impresiona al espectador de inmediato, por las emociones puestas por el artista.

En su obra los personajes son deformes, con los ojos en diferentes posiciones, la nariz aplanada, o bruscamente grande, y la boca, muchas veces en posición horizontal, con los labios definidos y los dientes parejos. Los brazos a veces no tienen codos, y las manos sólo cuatro dedos. Hay un aire de calavera en los sujetos, pero no de muerte, sino de gente deforme pero en vida; muchas veces haciendo cosas que no se comprenden bien, aplicando misterio en las pinturas y dejando pensando al observador con sus imágenes. Su obra se acerca al movimiento Art Brut o Arte Marginal.

Exposición Individual: José Tola — imagen 1
José Tola. Los guardianes del tiempo, 2012. Esmalte sobre trupán. 220 x 95 cm. c/u. (86 ½ x 37 ½ pulgadas).

En la obra Siempre tuve todos tus sueños en mi vigilia sin poder dormir hay dos personajes: un hombre a la izquierda al que se le reconoce por la barba que tiene; la nariz se encuentra bien pegada a la boca, con un lado más largo que el otro, y un orificio nasal más arriba que el otro. Tiene los ojos uno más arriba que el otro y en diferentes posiciones. No tiene frente, ni cabello; sólo se observa un poco de pelo que sale de arriba del ojo izquierdo. El otro sujeto es una mujer; se le reconoce porque tiene dos brazaletes. Su brazo parece halar el brazo del hombre. No tiene pelo; sus ojos son casi perpendiculares y tiene la cara amargada. El observador no sabe qué está pasando; lo único reconocible son los sujetos; pero el arte es, en esencia, colores y formas, de los cuales hay mucho en la obra de Tola: buena combinación de colores, formas, patrones e imágenes.

Tola usa muchos colores cálidos, verdes y azules; sus sujetos, que parecen ser hechos por niños, dan un toque único. Los personajes están vestidos con una ropa exquisita. A pesar de que usa la deformación de los personajes como su principal esquema, ninguna obra se parece a otra. El espectador reconoce si el sujeto es hombre o mujer, pero no sabe lo que está pasando, y eso crea expectativa y misterio. Su lenguaje visual reconocido, el uso de color y de la forma, son la clave y el éxito de su obra.

Cuando le pregunté en qué se inspira para hacer sus obras, me respondió: “Yo parto de mis vivencias en el curso de mi vida, unas muy fuertes, otras desgarradoras, otras de la gran zona ‘infrahumana’ en que vive una mayoría marginal al lado de una ‘élite’ de dispendio y derroche inconcebible. Parten también de sentimientos dados en mí de forma extrema que te crean un mundo personal en el cual la convivencia y el abismo creado con el exterior se han convertido en un distanciamiento y un autodestierro que se alegra con alguna visita de uno o dos amigos u otros conocidos que terminan por empeorarte el día”2.

En la obra Tú que puedes detener al mar y al viento detén una estrella en mi mano, sólo hay un personaje, que tiene el brazo y la pierna torcidos de una manera imposible. Una mano sale de la parte trasera del sujeto pero éste no se ve, lo cual suma el enigma al espectador. El color turquesa domina, rodeando al brazo blanco del personaje. Hay un patrón de estrellas oscuras en un fondo anaranjado. No hay perspectiva, ni volumen; el fondo es plano, creando más intriga al espectador. “En realidad es la imagen de un ser supremo, de un dios o de Dios, pero más se centra en el poder al reto humano de grandeza”3. Tola pintó a un dios con cierta delicadeza, ya que su cara no está tan deforme como los otros personajes. En ninguna obra hay simetría, pero sí balance de colores y de espacios.

Cuando le pregunte por qué hace las figuras deformes, me comentó: “Estos ‘monstruos’, o como quieras tildarlos, son los seres que pueblan mi realidad, son los seres con los cuales estoy a diario y que responden más –para mí– a lo que es la raza humana. Algunas veces al salir y verlos (a ustedes), me causa tal sensación de desconcierto que he llegado a pensar que ya son de otra especie, de una especie distinta a los de mi mundo”4. Cada uno de nosotros vive en su mundo y su alrededor, y eso influye en lo que hacemos y cómo lo hacemos. Completan la exposición seis esculturas con formas de hombres, cinco parados y uno sentado, hechos de madera trupán prensada, pulida, esmaltada y pintada con sus formas y colores vivos. Las obras miden 2,20 metros, que las hace imponentes. Los personajes de las esculturas son iguales a los de sus pinturas, con los detalles de las caras en relieve.

En algunas de las obras Tola usó una variedad de materiales para esta exposición: polvo de diamante, fotos recortadas, reproducciones de pinturas, pan de bronce, cobre o plateado, y tiene pegado en una de las obras un grabado de Obey. Tola nos enseña que a pesar de que usa el mismo lenguaje visual, su obra no es repetitiva o estática, sino que la reinventa nuevamente.

NOTAS

1. Entrevista con el artista, junio 2012.

2. Ibid.

3. Ibid.

4. Ibid.

AUGUSTO CHIMPEN

José Tola, por Augusto Chimpen | artnexus