Exposición Individualsept 2012 - nov 2012· Por Susana Benko

Asdrúbal Colmenárez

Periférico Caracas / Arte Contemporáneo

Ya en 1976 y 1980, Asdrúbal Colmenárez consolidó una interesante obra participativa con sus Táctiles psicomagnéticos (Museo de Bellas Artes) y su Alfabeto polisensorial (Galería de Arte Nacional), respectivamente. Entonces, como ahora, era indispensable activar la capacidad perceptiva del espectador y hacer del hecho artístico una experiencia que trascendiera el concepto de obra contemplativa para ser un objeto en permanente transformación. La obra en proceso es el criterio mantenido desde entonces y retrabajado actualmente en sus nuevas "máquinas para dibujar", que se mueven tanto eléctricamente como por la manipulación del espectador.

Estas dos etapas del trabajo de Asdrúbal Colmenárez pudieron contemplarse en dos sedes en Caracas: la galería Estudio 8 y Periférico Caracas/Arte Contemporáneo. Estudio 8 presentó una selección de sus Táctiles psicomagnéticos, obras realizadas con ferroflex y metal sobre madera, de apariencia bidimensional y abstracta, cuya imagen varía al infinito al cambiar el espectador los elementos constituyentes de la composición. Estas piezas las concibió en 1969, un año después de que el artista fijara su residencia en París. Llegó a esa ciudad justamente cuando se produjeron trascendentales cambios sociopolíticos tanto en Francia como en el mundo, cambios que trastocaron las bases aparentemente estables de la realidad y sus circunstancias. El Mayo francés fue la demostración de que un hecho colectivo puede generar importantes cambios.

Exposición Individual: Asdrúbal Colmenárez  — imagen 1
Asdrúbal Colmenárez. Psicomagnéticos, 1969-2012. 50 x 50 cm. (19 ½ x 19 ½ pulgadas).

En el campo artístico también se perfilaban importantes transformaciones. Ya los cinéticos a finales de los años cincuenta habían introducido la noción de "obra transformable" y había una importante reflexión sobre el arte en movimiento. Asdrúbal Colmenárez no fue ajeno a estos sucesos. No sólo tomó algunos de estos principios –la idea de la transformación y de la participación– sino que llevó su reflexión por caminos diversos profundizando la experiencia hacia aspectos esenciales de toda convivencia humana: el arte como un hecho social, más allá de la creación individual del artista, en permanente transformación, y el arte como un hecho comunicacional. Estos dos principios han motivado el devenir de la obra integral de Asdrúbal Colmenárez.

En la exposición realizada en Periférico Caracas/Arte Contemporáneo, conjuntamente con la Fundación Telefónica a través de su programa “Arte y Tecnología”, Asdrúbal Colmenárez mostró sus nuevos “inventos” basados en estos principios. Sus anteriores Psicomagnéticos, las Psicograffitierras, e incluso su propuesta de un Alfabeto polisensorial, son replanteados en esta ocasión mediante máquinas robots y obras susceptibles a la transformación a través de una tecnología concebida casi artesanalmente. Los Psicomecánicos realizados en 2012, también llamados Drawintor, permiten realizar líneas horizontales o verticales sobre una superficie, con el uso de un motor y la manipulación del espectador. Señala Félix Suazo, curador de la exposición: “Se trata literalmente de máquinas diseñadas para dibujar a ‘cuatro manos’ con el espectador. En ellas se combinan movimientos automáticos de los aparatos y los desplazamientos espontáneos de los ejecutantes para la obtención de un resultado híbrido en el que se expresan los impulsos maquinales y el arbitrio creativo”.

El componente lúdico presente en las diversas modalidades de máquinas agudiza no sólo la percepción sensorial del espectador sino también su capacidad de accionar. Las diversas propuestas seducen, provocan, invitan a la participación. Así, unas cajas lumínicas –algunas en pared, otras como mesas de juego– invitan a disfrutar de la transformación del color a través del dibujo, o bien del cambio de posición de sus dispositivos. En estas obras, llamadas Psicorrelativas, el color se acentúa con la luz. Por otra parte, también un gran Psicografitierra (que el artista retoma de la serie realizada en 1978) permitió seducir al espectador mediante la percepción táctil del material. La superficie de esta pieza, realizada con una lámina de acero imantada y polvo metálico, es continuamente modificada, ya que está hecha para que el público la toque, cree sus propios trazos y deje sus huellas. Toma como referente el mismo gesto de los grafitis urbanos. Con Círculo en levitación (2012), Asdrúbal Colmenárez retoma la idea de arte y lenguaje dejando que el azar articule nuevos códigos de comunicación. La obra consiste en un gran disco de plexiglás sobre el cual se superponen otra lámina circular y pelotas de plástico que rotan aleatoriamente. En esta pieza se encuentra inscrito un significativo verso de Fernando Pessoa: “Poseer es perder. Sentir sin poseer, es conservar, porque es extraer de cada cosa su esencia”.

Estas dos exposiciones denotan el espíritu inquieto y creativo que siempre ha persistido en Asdrúbal Colmenárez. Vale la pena recordar unas palabras que escribió para la muestra de 1980: “Es pensando en una forma de expresión colectiva que yo realizo mi trabajo”, y más adelante agregó: “Todos necesitamos del intercambio en un proceso de aprendizaje, del crecimiento de nuestro conocimiento subjetivo, de la crítica imaginativa. Es así que podremos ir más allá de nuestro ambiente espacial y temporal tratando de encontrar, construir, inventar nuevas situaciones”. El arte, entonces, va más allá de su aspecto material y contemplativo. Trasciende límites y circunstancias y se vuelve un acto liberador.

SUSANA BENKO

Asdrúbal Colmenárez, por Susana Benko | artnexus