Exposición Individualsept 2012 - nov 2012· Por Estefanía Sokoloff

Ana Adarve

Galería El Museo

De acuerdo con la Real Academia Española de la lengua, iterable significa: (Del lat. iterab’lis). 1. adj. Capaz de repetirse.

Dos variables rodean esta definición; la primera nos habla de una virtud aplicable, un término que engalana, un manifiesto que expande las posibilidades. El segundo se refiere a una consideración que se enclava en el territorio de lo enrarecido. Lo repetible es tanto positivo como negativo. Un término capaz de medir la vulnerabilidad de un objeto en relación con su tiempo-espacio determinado.

Iterable se utiliza también para designar las apariencias; dos cosas jamás van a ser iguales por simple que sea el elemento diferenciador, por ejemplo la dirección de los vientos, la presión atmosférica o la alineación misma de los planetas. La lectura de dos objetos iguales es, de acuerdo con este análisis, una suposición imprecisa y poco confiable. Ana Adarve construye en Extremo Norte una sucesión de paisajes que nos transportan a este lugar. Paisajes incómodos, monótonos, enrarecidos, donde la zozobra y la permanente sensación de “algo va a pasar” se convierten en aquellos elementos iterables, es decir, capaces de repetirse y denotar las diferencias.

Exposición Individual: Ana Adarve — imagen 1
Ana Adarve. Carga 4, 2012. Impresión digital, calidad archivo. 90 x 190 cm. (35 ½ x 75 pulgadas).

No hay tal paisaje como lo muestran sus construcciones fotográficas. No hay tal cielo, con tal autopista, con tal tráiler, con tal viento. No hay una condición espaciotemporal como lo muestran sus fotografías. Son construcciones a modo de colcha de retazos, donde cada elemento tiene un valor individual, como las nubes, el color del pavimento, los arbustos, las montañas y hasta las circunstancias especiales, como el humo de un incendio apagado, presente en la obra titulada Carga 1.

Las obras de Ana Adarve contradicen la premisa de que la imagen supera la ficción, pues todas estas construcciones fotográficas, de alguna manera u otra, mentirosas, comparten un territorio común, el abandono presente en la atmósfera. Un elemento repetido, elevado a la categoría de temática general, que enmarca estas fotografías y que, por su cualidad etérea, es un logro destacable en su trabajo. El tedio y la rutina presentes en cualquiera de estos paisajes convierten el tráiler, las montañas y los cielos en elementos iterables y, por tanto, los enmudecen y los convierten de entidades particulares en elementos genéricos. Su investigación fotográfica registra la mayor cantidad de particularidades dentro de cada uno de éstos, para distinguir los patrones recurrentes y convertirlos en un estudiado, controlado y tedioso modelo.

Importante es aclarar que no hay aburrimiento en el resultado de sus fotografías; muy por el contrario, encierran un estado de tensión de tal magnitud que no parecen estáticas sino en movimiento, son instantes vividos al ciento por ciento. Esta misteriosa cualidad, presente en sus trabajos anteriores, caracteriza el lenguaje plástico de esta artista y nos conecta con un estado de creación conocedor a profundidad del tratamiento de la imagen y de sus consecuencias. Paisaje para Ana Adarve es más que un territorio de particularidades, que, por cierto, lo trabaja con absoluto respeto y atención. Paisaje también quiere decir ocultamiento, un tráiler que interrumpe el campo visual y entorpece la lectura del horizonte es un retazo de imagen que, al sobreponerse, oculta la verdad que yace detrás de ella. Es la manera como se construye la visión, y es un principio inscrito en la fotografía y en la comprensión de la óptica que Ana Adarve maneja con maestría; además de las herramientas de edición digital, donde la manipulación, alteración y modificación de la imagen se logran con tal veracidad que se sobrepasa la imagen real hacia la meta-imagen.

Doce fotografías directas, cuatro construcciones fotográficas, tres foto-objetos y dos videos se presentaron desde el 31 de mayo hasta el 30 de junio de 2012 en el Espacio 2 de la Galería El Museo en Bogotá. La serie titulada Carga, realizada enteramente entre el noreste de México y el estado de Texas, en Estados Unidos, representa para Adarve una evolución interesante en sus construcciones fotográficas. Un trabajo impecable y, por algún motivo mágico, conmovedor. 

ESTEFANÍA SOKOLOFF

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