Exposición Individualjun 2012 - ago 2012· Por Autor no disponible

Rosario Guillermo

Museo de la SHCP

Rosario Guillermo es una artista concentrada en la escultura en cerámica. En la exposición en el edificio del ex-Arzobispado –que contiene al Museo de Hacienda y Crédito Público, en la ciudad de México– presenta sus realizaciones recientes: 2010, 2011 y 2012, excepto una obra de 2008. Desde sus años de estudiante, uno: Rosario Guillermo ha creado escultura en este material; dos: ha tenido períodos con alternancias temáticas figurativas y abstractas; tres: siempre ha transmitido monumentalidad en sus piezas, independiente del tema y de la dimensión real. En Tierra ardiente hay consistencia en el primer y último temas de los dos referentes recién citados de su producción; y en esta ocasión, se ha concentrado en la abstracción geométrico-orgánica sublimando las relaciones con la figuración.

Abducción y Corteza esencia son dos de las esculturas del medio centenar de obras presentadas, indiscutiblemente barrocas, como lo son todas las realizaciones de la artista. Una, respectivamente, retacada de superposiciones y coronada con remates duales, es el prototipo de varias obras de esta exposición; sus características consisten en proporciones invertidas: la dimensión mayor, arriba. Mientras que Corteza esencia atiende a otra de las características verificables en el museo: la coexistencia de cerámica y madera en varias de las creaciones. La obra de Rosario Guillermo consiste en esculturas barrocas que registran tensiones y asimetrías, contrastes de materiales, oposición de pesos y volúmenes, importante cantidad de componentes de ciertas obras, como en Tectaria. Las herencias prehispánicas traslucen en ciertas piezas. Espiral escalonada I y II –en tonos verde y ladrillo– son de las pocas esculturas que no ofrecen el engobe blanco que predomina en la exposición.

Exposición Individual: Rosario Guillermo — imagen 1
Rosario Guillermo. Corteza esencia, 2011. Cerámica y madera. 160 x 110 x 60 cm. (63 x 43 1/5 x 23 ½ pulgadas).

En cierta medida, estas esculturas presentan realizaciones hechizadas de esfuerzos de la autora, quien controla la masa, el peso y el fuego. Rosario Guillermo exacerba la percepción de movimientos ascendentes y giroscópicos. Hay formas que predominan y algunas son juguetonas, imbricadas, que se constituyen en la relación con la madera, como en Tectónica, en Dinamición y en la mencionada Corteza esencia. Tornastructura también conjunta cerámica y madera. La autora ha resuelto el juego con el dúo de estos materiales de manera destacable y variada. Son los logros más significativos de la artista. Y éstas son obras trascendentes que no pueden faltar en el registro que hacemos los especialistas de lo que ejemplifica la época y la disciplina. En los títulos y en algunas obras hay alusiones a la naturaleza. Son desplazamientos a lo que se podrían llamar las densidades opuestas de la materia y la “inmateria”: cerámica y viento. Fenómeno natural ése, el viento, que la artista convoca por medio de espiraladas formas, como en Huracanado, o como en Spirada. Asociaciones con copas votivas, con columna con capitel, y del manejo de la materia entubada y ascensional, se suceden en la exposición con algunas resultantes tan destacables como Terra Mather Estía I y II. Lo suntuoso y lo deconstructivo se entrelazan en varias piezas. El espectador encuentra en De Babel I, II y III, una serie de formas ascendentes que rinden homenaje al Monumento a la Tercera Internacional, de Vladimir Tatlin.

La museografía acordaba una discontinua continuidad satelital, permitiendo al visitante apreciar las esculturas individualmente, en los conjuntos y por comparaciones. Justamente, como el barroco no atiende a las líneas rectas, esa instalación de las obras conjugaba las apropiadas agrupaciones y vacíos. Rosario Guillermo desarrolló doce “esculturas de pared” predominantemente alargadas, también barrocas –como es lógico–, voluptuosas y linguo-fálicas, entre ellas, Lenguawave y Lenguarizo. Convocando la onda, la voluta y el equilibrio de las formas opuestas, gesticulan Oscilante, Orbital y El origen de las especies IV. Como en las cerámicas de gran formato, la artista trató la mayoría de las de pared con engobes blanquecinos; sólo unas pocas contaron con algunas aplicaciones de otros colores y con aplicación de oro a la hoja, como son Oscilante y Orbital, mientras que Lengualava se identifica con color rojo. Estos relieves, que alcanzan una extensión máxima de 84 × 41 × 18 cm, se expusieron consolidados en una sala-capilla.

Si bien las piezas de mayor tamaño no son estrictamente monumentales, por ser esculturas en cerámica, pueden recibir tal catalogación. La medida para esta disciplina es en sí es significativa, como acontece en Metamorfa, con sus dos metros veinticinco centímetros de altura. El hecho de que requieran ser horneadas por partes, siempre ha impuesto limitaciones al tamaño de los trabajos de la mayoría de los artistas que utilizan el material cerámico. La complejidad de los desplazamientos en la realización no sólo se centra en el tamaño sino también en el peso del material por dejar secar y mover para hornear. La excepción en las mayores dimensiones la alcanzan los autores que realizan obras al aire libre, construyendo el horno alrededor de la pieza. En alguna conversación con Jorge Luis Borges, recuerdo que dijo cómo él definía el estilo barroco: como algo que se agota y se regenera en sí mismo, y que en esto reside su capacidad de ser.

GRACIELA KARTOFEL

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