Exposición Individualjun 2012 - ago 2012· Por Erika Martinez

Maripaz Jaramillo

Galería Alonso Garcés

Las pinturas de Maripaz Jaramillo son esta vez unas mujeres que posan como modelos en medio de unos paisajes artificiosos que se confunden con los colores y texturas de las vestiduras que las cubren. Poses típicas del modelaje donde la mirada pérdida o escondida bajo unos lentes oscuros encierra cierto halo de melancolía y vacío. Otras mujeres que aparecen en el repertorio de la artista –esta vez solas y exhibiéndose para la mirada del otro con aires de seducción a la espera de que la cámara fotográfica dispare para captar sus mejores ángulos– están ahí esperando el clic definitivo. Así las pintó Maripaz Jaramillo.

Figuras cortadas, silueteadas con la línea que caracteriza a Jaramillo, aparecen sosas unas al lado de las otras; la expresión está muerta a pesar de los típicos colores encendidos utilizados por la artista. Más y más color, capas superpuestas de acrílico dan forma a unas mujeres que rayan en lo caricaturesco. Nada novedoso técnicamente si hacemos un recuento del trabajo de esta artista que desde sus inicios retó las reglas de la pintura y se dedicó a representar de manera crítica escenas que acontecían en la sociedad colombiana. Retos que forjaron el lenguaje plástico que la ubicó en las tendencias del pop y del expresionismo.

Exposición Individual: Maripaz Jaramillo — imagen 1
Maripaz Jaramillo. De la serie Ellas, 2010. Acrílico sobre lienzo. 120 x 60 cm. (47 1/5 x 23 ½ pulgadas).

Ellas, título que se le ha dado a la exposición, es una producción reciente de Jaramillo que puede lograr en el espectador cierta perturbación, no precisamente por las obras que presenta, sino porque a partir de esta serie trae a la mente de los espectadores el trabajo de sus inicios (1970-1980), donde, al contrario de mujeres con tono frívolo, aparecían personajes vibrantes que estaban siendo ellas mismas en situaciones particulares. Es definitivamente otro tipo de mujer la que está siendo representada, no aquellas féminas que se debatían entre besos y abrazos desesperados o en escenas de bailes nocturnos acompañadas de hombres, y tampoco las que aparecían en esos grabados dramáticos de principios de los setenta en los que Jaramillo con maestría dejó al descubierto su capacidad expresionista. La artista ha vuelto a pensar en la mujer-objeto a la que tanto se ha referido en su extensa producción.

Maripaz Jaramillo es una artista destacada dentro de la historia del arte colombiano de las últimas décadas; sus primeros aciertos celebrados por la crítica se hacen manifiestos en los setenta, donde precisamente se da inicio en el contexto local a una intensa experimentación con los lenguajes artísticos que se consolidará en los años ochenta. Transformaciones que estuvieron influenciadas por los fenómenos artísticos internacionales, período en el que la figura de Andy Warhol fue para Jaramillo un referente definitivo; sin embargo, ella en su momento supo entender lo que significaba una influencia y se concentró en su entorno, observó lo cotidiano en contraste con lo magnánimo de una sociedad, y en ese juego comparativo encontró personajes y situaciones donde descubrió las conductas populares características de una región, de un país. Con estos hallazgos pudo plantear una propuesta decidida que plásticamente enriqueció el panorama de ese entonces. El entendimiento de los principios de las artes gráficas y, por supuesto, su experiencia con el grabado le han dado a su trabajo pictórico un distintivo que sigue presente en sus creaciones. Maripaz Jaramillo ha retado a la pintura con sus ideas gráficas; con sus obras dice cosas sobre la fotografía y sus códigos, y también aparece una forma de dibujo en esas configuraciones deformes hechas a partir una línea imprecisa.

Ellas (2011) es un grupo de obras que aparece luego de realizar en 2009 una exposición con la que celebró treinta años de vida artística con las series Besos y abrazos y Agua y paz. La crítica destaca principalmente su obra temprana; los períodos en los que sus intereses se han volcado a la ecología o el paisaje han sido mirados con recelo; es como si al desaparecer la presencia de la figura humana su obra perdiera sentido.

Como fotografías listas para una revista de variedades aparecen las cerca de treinta pinturas que realizó Maripaz Jaramillo para la muestra en Bogotá. Una apuesta donde mujeres sofisticadas reposan en paisajes exóticos que por momentos podrían hacernos pensar en los fauvistas. La pintura de mayor formato marca la mirada de quien visita la sala; está colgada en la pared central. Es una mujer de piel amarilla vestida de rojo con un fondo púrpura; las líneas ondulantes del pelo juegan con las líneas que dan textura a su atuendo; su pose, tan artificial como ella misma, es el toque perfecto que termina de reforzar el tono de falsedad que contiene la totalidad de las imágenes que están exhibidas.

ERIKA MARTÍNEZ CUERVO

Maripaz Jaramillo, por Erika Martinez | artnexus