Exposición Individualjun 2012 - ago 2012· Por Carolina Lara

Leonardo Portus

Galería Die Ecke

Llama la atención que Leonardo Portus (1969) declare en su biografía que es artista autodidacta. El rigor formal, la presencia estética y los alcances conceptuales de su obra parecen más bien venidos de la academia, de alguna escuela de arte universitaria, que es de donde suele emerger la mayoría de los autores que circulan en galerías de Santiago. Desde sus inicios exponiendo, a comienzos de los años 2000, estuvo ligado a espacios determinantes en la escena contemporánea. Explorando el uso del retablo y sus cruces con la pintura, la fotografía, la arquitectura y la geometría, su lenguaje ha escarbado en aspectos sociales, políticos y culturales de Chile a partir de la representación de espacios arquitectónicos locales.

En Galería Die Ecke, Limbo es un capítulo más de una producción que siempre encuentra nuevos y acertados matices mediante la investigación in situ. El enfoque ha sido puesto en un edificio en particular, un hito arquitectónico en Concepción, ciudad del sur de Chile donde pervive, bajo signos de abandono y el sino de la destrucción, un conglomerado de arquitectura modernista. La figura del Edificio de la ex Caja de Empleados Particulares (EMPART), hoy Instituto de Normalización Previsional (INP), construido en 1970 por los arquitectos Abraham Schapira y Raquel Eskenazi, fue rescatada por Portus bajo distintas estrategias, visibilizando una problemática de arquitectura patrimonial, la limpieza monumental del estilo, la geometría, y también un trabajo con la luz y la sombra que apunta a una zona de significación con nuevas connotaciones.

Exposición Individual: Leonardo Portus — imagen 1
Leonardo Portus. Dioramas interiores edificio INP #1, #2 y #3, 2011. Maqueta en caja de luz. 30 x 45 cm. (11 ¾ x 17 ¾ pulgadas). cada una.

Cuando en 2006 el artista realizaba la serie Viexpo, a partir de la historia de la vivienda social, visitó la zona y descubrió este patrimonio inaudito: la versión penquista (gentilicio de la ciudad) sobre un movimiento internacional que entre los años cincuenta y setenta se levantó en Chile buscando espacios de encuentro ciudadano, y cumpliendo una función social bajo ideales tanto humanistas como de progreso. En 2008, Portus presentó Concepción, fragmentos de modernidad, una especie de catastro de construcciones casi desconocidas, de gran interés arquitectónico y belleza plástica.

El edificio INP fue de los que llamó poderosamente su atención. De líneas simples, espacios que se encuentran, muros inclinados, mosaicos abstractos y detalles geométricos, es un ejemplo de innovación, al explorar las cualidades plásticas del hormigón armado, integrando cada pieza en un sistema armónico. Sin embargo, su estado actual dista mucho del esplendor original. Si bien la construcción sobrevivió al terremoto que afectó al país en febrero de 2010, mucho mejor que varios edificios nuevos que se derrumbaron causando incluso víctimas fatales, lo han afectado fuertemente el paso del tiempo y ciertos cambios por trabajos de remodelación que los últimos años han buscado “modernizarlo”.

El artista rescata esta “poética de la ruina”, apuntando también al ocaso de una utopía aplastada por la prepotencia del sistema de mercado. Limbo hace visibles aspectos de la arquitectura y también ese espacio “nebuloso e intermedio”, ese borde o límite donde se hallaría gran parte de nuestro patrimonio modernista.

Las distintas operaciones implican el “traslado” del edificio a la galería en fragmentos estetizados. Es el desarrollo de la idea del retablo a partir de recortes, recreaciones de rincones en distintas escalas, con nuevas materialidades, acentuando la depuración de las formas bajo situaciones de ilusionismo. En diversos niveles de representación, está la fotografía de los exteriores de la arquitectura, con altos contrastes de luz que evidencian juegos de rectas y curvas. También hay registros de interiores, enfoques a embaldosados azules y decoraciones abstractas, pero ya no sobre papel, sino sobre micas transparentes con un efecto de tridimensionalidad gracias a los dobleces y curvas del material sobre la pared. Luego está el trabajo con detalles escultóricos, geometrías recortadas en acrílicos azules sobrepuestos a la pared, formas sintetizadas, minimalistas, donde los materiales permiten también el paso de la luz y el dibujo de la sombra diáfana.

Tres pequeños dioramas dentro de cajas de luz recrean vistas hacia el cielo raso y ventanas que parecen abrirse al sol del mediodía. Con efectos escenográficos hiperrealistas, nos encontramos entre el vértigo de la gran arquitectura interior y el trompe l’oeil. Finalmente, y pieza central del escueto y contundente recorrido, una pequeña maqueta al suelo, hecha con policarbonato transparente y fuertemente iluminada en un contrapicado que refleja las formas sobre el muro con un efecto teatral expresionista. La pieza es un trabajo escultórico y gráfico que elucubra al mismo tiempo sobre el sentido de la fotografía, levantando la estampa fantasmal del edificio como un gran espectro reluciente, donde la ausencia de materia, el carácter indicial y la fragilidad total son parte de un ejercicio de la memoria. La arquitectura de líneas simples, densa y monumental, se vuelve pura transparencia, un trabajo con la pulcritud de la línea, con luces y sombras, donde contrastan la pérdida y el esplendor, la decadencia y la utopía que se resisten a morir.

CAROLINA LARA B.

Leonardo Portus, por Carolina Lara | artnexus