Exposición Individualjun 2012 - ago 2012· Por Alessandra Simões

Flávia Ribeiro

Galería Milán

Flávia Ribeiro es de esas artistas cuya trayectoria se ha desarrollado lejos de los focos del medio artístico. A diferencia de la disposición de los artistas jóvenes de los años 80 para exhibir sus obras, Flávia realizó su primera individual apenas en 1988, cuando ya tenía 34 años. No es apenas una coincidencia: este carácter silencioso de su carrera se expresa en su propia obra, cuyo aspecto sensible se apoya en asuntos como la delicadeza, la flexibilidad y la liviandad.

En la muestra Atravessamentos (Penetraciones), recientemente en la cartelera de la galería Millan, en São Paulo, la artista se mantuvo fiel, una vez más, a su intuición de explorar los límites de los lenguajes convencionales, llevando hasta el extremo las posibilidades de la relación entre el goce estético y la sensibilidad. Piezas que mezclan técnicas como dibujo, grabado y escultura acaban siendo híbridos que provocan y estimulan la capacidad cognitiva del espectador.

Exposición Individual: Flávia Ribeiro — imagen 1
Flávia Ribeiro. Campo de eventos y enfoques, 2011. Organza, seda, hilo, yeso, madera, gouache rojo, estaño y latón dorado y plateado con soporte de yeso. 76 x 100 x 106 cm. (30 x 39 1/5 x 41 ¾ pulgadas). Foto: Edouard Fraipont.

En estas obras se investigan dicotomías como luz/oscuridad y levedad/peso. Materiales como metal, madera, gesso, organza y papel sugieren asuntos como delicadeza y desmaterialización. El efecto de inmaterialidad estimula la superación de la propia noción de lo físico en la obra de arte para sugerir la idea de percepción como primacía poética.

“Atravessamento” es un concepto trabajado por Gilles Deleuze, filósofo muy apreciado por Flávia. Algunos títulos de los trabajos de esta exposición también se originan en Deleuze, como las series Dobra (Doblez, Pliegue) y Campos de acontecimientos e aproximaçoes (Campos de acontecimientos y aproximaciones). “Para Deleuze somos múltiples, habitados por varias tribus. Él dice, por ejemplo, que una conversación solo acontece realmente cuando dos personas involucradas se dejan penetrar la una por la otra, creando un tercer lugar”, comenta Flávia. Si su interés es aumentar la capacidad perceptiva del espectador, la artista logra realizar su objetivo de “penetrar” al espectador con su obra y promover este “tercer lugar” de Deleuze.

La artista hace esto relacionando directamente cuerpo y hombre. La evidencia de la presencia y movimiento de los cuerpos puede ser comprobada en la serie Cuerpos Associados, trabajos construidos con organza de seda blanca, que se mueven con el desplazamiento del aire causado por las personas que pasan cerca de la obras. Este efecto puede apreciarse en otro trabajo reciente de la artista, el panel Mecánica, expuesto en el Proyecto Pared del Museo de Arte Moderno (MAM) en São Paulo, en el que hojas de papel revestida con polvo de bronce y sujetadas por dos puntos en la parte superior se proyectan en el espacio con la presencia de las personas.

El hombre no está presente en forma directa en la obra de Flávia; aparece mediante la interacción del espectador. Datos físicos como el peso, la temperatura y las texturas de las cosas remiten a un estado de recuerdos muy antiguos. Son signos de la no permanencia de las cosas en el mundo. Una de sus técnicas resulta emblemática de esta situación: cuando la artista coloca flores y ramas en la prensa para que su impresión realice el dibujo naturalmente. Esto es, la artista rechaza su propia mediación y mantiene la imagen en estado puro.

Una mirada a la producción anterior de Flávia revela la gran coherencia en las transformaciones por las que va pasando su obra a través del tiempo. Hay rupturas, sin embargo tenues, que establecen un movimiento continuo, en el que “intereses pre-existentes se van ampliando y surgen nuevos intereses y temas, como un caldo que se va espesando y refinando”, cuenta la artista.

Los dibujos que flotan en el aire están íntimamente relacionados con esculturas de formas tenues, como las “líneas-esculturas” hechas con estaño. Al desestabilizar las modalidades convencionales de la práctica artística, Flávia reutiliza procedimientos que vienen del grabado para realizar trabajos que oscilan entre los conceptos tradicionales del propio grabado, de la pintura y del objeto. Una de sus técnicas, por ejemplo, consiste en utilizar bloques de cera en sustitución de la placa de grabado. Sobre las ranuras de la cera, ella derrama látex líquido para obtener formas.

Flávia siempre desconfió de la enseñanza institucional de las artes en Brasil. Frecuentó un curso universitario por apenas un bimestre, pero acumuló experiencias significativas, como su ingreso en 1970, a los 16 años, en la Escuela Brasil; los dos años como alumna–asistente en el taller de Dudi Maia Rosa y el ingreso en la destacada Slade University College en Londres.

Por sobre todo, le interesa a Flávia el aspecto sensorial en el arte. La línea le gusta por que dirige la mirada. La esfera, por su movimiento continuo. Los materiales por su potencial de cambio. Las formas irregulares por lo imprevisibles. Y como artista, le interesa actuar como una artesana que elabora los “atravessamentos” entre elementos reales e irreales, promoviendo así encuentros o fricciones. Por cierto, es usual para ella realizar piezas y solo después dibujarlas, fotografiarlas o hacer grabados. Como lo confesó alguna vez, es una artista de la mano y no de proyectos.

ALESSANDRA SIMÕES

Flávia Ribeiro, por Alessandra Simões | artnexus