El Museo Universitario de Arte Contemporáneo presenta una retrospectiva del artista peruano Fernando Bryce (Lima, 1965), quien ha obtenido un importante reconocimiento internacional desde los años noventa.
Natalia Majluf y Tatiana Cuevas, curadoras del Museo de Arte de Lima y del Museo Universitario de Arte Contemporáneo, respectivamente, han trabajado en una investigación y en concretar la mayor exposición dedicada al artista desde la presentación de la muestra antológica organizada por la Fundación Tàpies de Barcelona en 2005. Se reúnen 24 obras –conformadas por más de dos mil piezas– producidas entre 1997 y 2011, procedentes de colecciones públicas y privadas de Alemania, España, Estados Unidos, Perú y Suiza.
La obra de Fernando Bryce se caracteriza por evidenciar la ideología detrás de las imágenes. Buscando incesantemente en archivos diversos, encuentra documentos oficiales, prensa, publicaciones disidentes, propaganda política o publicidad, que selecciona minuciosamente y reproduce. Presentándolas, además, bajo un nuevo formato –el dibujo– y generando una nueva lectura. El artista ha creado su propio método de sistematizar su labor, a través del análisis mimético, con el cual la copia cuestiona las fuentes visuales, las relaciones de poder que manifiestan, y reflexiona sobre cómo son presentadas en los medios de comunicación. Creando un nuevo mensaje a través de la representación de imágenes masivas procedentes de revistas, periódicos, carteles cinematográficos, el resultado es una reflexión sobre la presentación y recepción de ciertas ideologías, de la Historia como paradigma.

Como resultado, el artista cuestiona los discursos oficiales y la forma de presentarlos para establecer un mensaje institucional y parcial en la mayoría de los casos. Mediante la representación en el sentido estricto de “volver a presentar”, Fernando Bryce genera un nuevo discurso en el que presenta una nueva historia.
La compilación de distintas referencias en una misma instancia le hace pensar en un sistema de pensamiento que puede articular una visión de un momento específico a partir de fuentes que pueden ser disonantes, explican las curadoras.
Natalia Majluf menciona que Bryce se denomina un parahistoriador, trabaja al margen de la disciplina. Lo que produce como narración histórica es un híbrido que mezcla la historia general, la de la cultura popular no oficial y la de los estudios culturales, que es crítica. Sobre todo, se vuelca a lo visual.
Al resignificar las imágenes de acontecimientos históricos como la Guerra Civil española o el fascismo o las invasiones coloniales, genera instancias de parodia e ironía, ya que pone en evidencia los discursos oficiales y los prejuicios generados al respecto, a la vez que retrata de manera global todos los elementos que conforman una etapa específica dentro de la memoria de la humanidad.
Los dibujos en blanco y negro, que Bryce crea de manera meticulosa, son reproducciones de portadas de periódicos como el New York Times, correspondencia institucional, retratos de personajes del momento, publicidad de la época; lo cual contribuye a formar el Zeitgeist o “espíritu de la época”, lo que sería un resumen del clima intelectual y cultural de una era.
Una de las series más destacadas, Visión de la pintura occidental, presenta treinta y nueve reproducciones de pinturas y noventa y seis copias de documentos que dan cuenta del proceso de concepción y puesta en marcha de un museo de reproducciones del “arte universal” en Perú. La selección de documentos exhibe el pensamiento de los funcionarios: que el arte europeo de un período determinado es el único valioso, así como toda la retórica que envuelve esta idea. La intención de la obra es evidentemente paródica y habla de la reproducción como apropiación.
Para el filósofo Walter Benjamin, la aparición de la fotografía, el cine y otras herramientas mecánicas que permitían reproducir imágenes ofrecería la posibilidad revolucionaria de acabar con el abismo que separaba al arte, al que le atribuía un aura que se va desgastando en cierta forma, y que le quita la cualidad de “irrepetible”.
Benjamin afirma que la reproducción en masa favorece la reproducción de masas. En desfiles gigantes y festivos, monstruosas asambleas, masivas celebraciones deportivas y, en fin, en la guerra, reproducidos hoy todos juntamente para su proyección y difusión, la masa se ve a sí misma cara a cara. Asimismo, las reproducciones de Bryce permiten esto, que reflexionemos sobre nuestra forma de entender lo representado y la forma en la que se construyen los discursos y la memoria.
La obra de Benjamin abrió la puerta a la reflexión sobre el valor del original y la copia en el arte. De la misma manera, la obra de Fernando Bryce abre la puerta a nuevas formas de reproducción y de percepción sobre la memoria histórica y su trascendencia.
ISAURA RUIZ
