Exposición Individualjun 2012 - ago 2012· Por Katerine Chacon

Érika Ordosgoitti

Galería Universitaria de Arte Universidad Central de Venezuela

El 14 de noviembre de 2011 fue inaugurada en la Galería de Arte de la Universidad Central de Venezuela la exposición La inestabilidad necesaria de la artista Érika Ordosgoitti, quien desde 2009 viene destacándose como performancista de singular y potente talante.

Ordosgoitti nació en Caracas en 1980. Estudió Artes Plásticas mención Medios Mixtos en la Universidad Nacional Experimental de las Artes y actualmente cursa la Maestría en Artes Plásticas en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador de su ciudad natal. En los inicios de su carrera destacan las acciones privadas y autovideos con temas de gran intensidad interior, que poco a poco se van perfilando en sus intervenciones y acciones urbanas, y en toda su actividad performancística posterior: la desnudez del cuerpo femenino y su poder revulsivo, la ciudad cruda como entorno que contiene, conforma y significa la excrecencia, que nos recuerda lo que somos y pone en evidencia las caretas sociales, el abismo y el desequilibrio como lugares de eclosión de una genuina existencia.

Exposición Individual: Érika Ordosgoitti — imagen 1
Érika Ordosgoitti. Soñamos con una estabilidad supuesta a priori, 2011. Intermedia. 120 x 80 cm. (47 1/5 x 31 ½ pulgadas).

La muestra La inestabilidad necesaria formó parte de los galardones obtenidos por Ordosgoitti en 2010, cuando ganó el Salón Nacional Universitario. Impecablemente curada por Nancy Urosa (quien desde hace algún tiempo realiza buena parte de los registros fotográficos de las acciones de la artista), la exposición reunió, a modo de un calendario, doce fotografías-dípticos que registraron acciones llevadas a cabo por Ordosgoitti dentro del campus universitario.

Las imágenes se han correspondido con cada mes del año, y en ellas vemos a la artista interviniendo con su cuerpo desnudo –ya un símbolo inconfundible de su obra– los hermosos espacios arquitectónicos de la Ciudad Universitaria de Caracas, Patrimonio Cultural de la Humanidad, en acciones que involucraron a los miembros de la comunidad universitaria y que, como siempre, abrieron paso a una dinámica de reacciones que confirman los estrechos vínculos de la obra de Ordosgoitti con la vida, la ciudad y las comunidades en las que se desarrolla.

La propia artista tituló sus obras con frases que subrayan no sólo la vocación libertaria de su propuesta, sino el sustrato de honda poesía y feroz emoción que impregna el trabajo y las concepciones artísticas de Ordosgoitti.

En piezas como Repetir hasta la muerte una idea instalada en nuestro cerebro por fuerzas exteriores a nosotros nos parece miserable e inmoral, la artista contrapone dos fotografías en las que se la ve escalando las rejas de una ventana de un edificio universitario. La fuerza formal de los espacios descritos por la arquitectura modernista de la universidad contribuye a crear un contrapunto de sentidos con la imagen de la artista en riesgo de caer. Es como un enfrentamiento entre lo apolíneo y lo dionisíaco, de aquello que se decanta y se hace forma en debate con el instinto y el desequilibrio. La mirada de la artista, inquisitiva y valiente, recalca estos rasgos.

En La vida parece ser una sucesión de imágenes insólitas la artista yuxtapone dos fotos en las que aparece acostada en el techo del famoso edificio de la Biblioteca de la Facultad de Ingeniería de la UCV, cuya fachada es un mural elaborado por el artista venezolano Alejandro Otero. Nuevamente, la asociación entre las líneas rectas del mural, sus colores planos, y la propia obsesión modernista de las formas en equilibrio, no hacen más que recalcar la desnudez exterior e interior de la artista, que intenta acomodar su cuerpo a la curva en arco de “U” del techo del edificio.

La pieza ¿Cómo podría transgredir sin transgredirme? reúne dos fotos: en una de ellas, Ordosgoitti yace sobre el techo del pasillo cubierto de la entrada norte del campus. La otra nos la muestra firmemente parada dentro del espiral de aristas de concreto que forman el pedestal del reloj universitario, símbolo de esta casa de estudios. Otra vez, presentimos el desequilibrio de un cuerpo que difícilmente encuentra un acomodo en el concreto cóncavo, pero que se mantiene en su afirmación de libertad sin tapujos, contraviniendo siempre, arriesgando, viviendo la inestabilidad como trance necesario para la vida y para la creación, ámbitos que en la obra de Ordosgoitti se entrecruzan y evaden deliberadamente los límites impuesto por el statu quo de las artes.

No cabe duda que La inestabilidad necesaria ha sido quizás una muestra sui géneris dentro de la producción de Ordosgoitti. La belleza del entorno universitario, con su énfasis formalista, nos impide observar las imágenes sin ánimo esteticista. El contraste de los ritmos fríos de la geometría y el cuerpo desnudo de la artista subraya este acercamiento. Acaso la desnudez del cuerpo y la desnudez del arte aparezcan en estas piezas develando el compromiso ineludible de la artista, expresado por ella misma: “Mi compromiso de vida es la libertad”.

KATHERINE CHACÓN

Érika Ordosgoitti, por Katerine Chacon | artnexus