El síndrome de Estocolmo: Comentario a partir de un Edificio Metálico

Mohammed Ossama. Paso a paso, 1977. Fotofija de película de 16mm transferida a DVD, blanco y negro. 28 min.

Colectivajun 2012 - ago 2012· Por Lola Malavasi Lachner

El síndrome de Estocolmo: Comentario a partir de un Edificio Metálico

En América Latina se sufre aún de una especie de síndrome de Estocolmo. Enamorados de quienes en su momento fueron nuestros secuestradores, pareciera difícil soltar las aspiraciones que una vez tuvieron nuestros antepasados de convertir estos horizontes tropicales en el reflejo del viejo continente. Dicho trastorno, sigiloso y casi imperceptible, se ha colado como parte de la identidad propia de la región, aspecto que cala en nuestra psicología y está presente en nuestras expresiones culturales, arraigado a nuestro proceder y asociado con la educación y el pensamiento, principalmente de las clases dominantes de nuestros países.

En el marco de dicho contexto la exposición  Edificio Metálico examina esta delicada relación. Después de unos meses de pausa, TEOR/éTica abre sus puertas nuevamente y presenta esta exposición curada por Inti Guerrero, recientemente nombrado director artístico de la institución. La muestra explora la (de)construcción del ideal modernista en Costa Rica, vinculando también la situación de este país a una condición que tuvo repercusiones globales. El punto de partida es el Edificio Metálico , emblemática edificación de San José. Fabricado en Bélgica en 1890 y transportado hasta Costa Rica en 1892, su arquitectura es propia de una época en la cual predominaba la construcción con hierro y metal. Se terminó de ensamblar en 1896, fungiendo desde entonces como centro educativo. El Edificio Metálico es un símbolo tangible del orgullo nacionalista de una oligarquía cafetalera que buscaba codearse con las élites de una Europa considerada como arquetipo.

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Gilda Mantilla y Raimond Chaves. Casa de fierro, 2011. Diapositiva de maqueta arquitectónica de fibra de vidrio.

La exposición vincula esta situación con la de la Casa de Hierro, diseñada por Gustave Eiffel en 1889, cuyo ensamblaje en Iquitos, Perú, constituyó una historia casi idéntica a la del Edificio Metálico. Gilda Mantilla y Raimond Chaves presentan imágenes, bocetos, dibujos y diapositivas, trabajo realizado a partir de su investigación en la Biblioteca Amazónica de Iquitos, situada al lado de la Casa de Hierro. Los artistas consiguieron una maqueta de esta casa, vista aquí en una diapositiva. De manera complementaria, sus dibujos presentan una transcripción abstracta de las estrategias pasadas y presentes de desarrollo económico del Amazonas.

Otro ejemplo se sitúa en Manaos (Brasil), donde se construyó en 1896 el Teatro Amazonas, una inmensa ópera con la cual se buscaba emular las élites parisinas. En 2005, en un evento sin precedentes, MTV Brasil produjo en este teatro un concierto de la banda de rock The White Stripes. Es posible ver en la documentación en DVD del concierto, la cual forma parte de esta muestra, el contraste entre las actitudes subversivas de una eufórica juventud con la arquitectura simbólica de una jerarquía que adoptó los modales controlados de la burguesía europea. La música y las reacciones de estos jóvenes logran desarticular el proyecto de enculturación tal como se planteó en el siglo XIX, dejando entrever cómo el denominado “salvajismo” de la naturaleza amazónica se infiltra dentro de una institución que se conformó bajo el dominio de una aristocracia autoritaria.

Paradójicamente, la obra de Francesco Bracci reposa plácidamente en la misma sala. Su trabajo consiste en varias láminas de metal expuestas a distintas condiciones climáticas y atmosféricas de Costa Rica. El herrumbre y los matices de color son logrados gracias a los efectos del mar y a los gases volcánicos. El artista comenta que gran parte del éxito de las piezas es la falta de control sobre el resultado, una firme oposición a los intentos de dominar la naturaleza y de ejercer control sobre ella, incluido dentro de este espectro la “naturaleza humana”. El proceso permite múltiples variaciones en el resultado sin necesidad de forzar una estética. Valioso en la obra de Bracci es la utilización de los recursos naturales de Costa Rica para lograr este efecto. A la vez, su inclusión en esta muestra hace que se cuestione la viabilidad de utilizar el metal en la arquitectura del trópico. Se confronta de manera crítica tanto la construcción física del Edificio Metálico como el control que representa esta edificación.

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Francesco Bracci. O. I. E. N. Objeto, 2011. Láminas de metal expuestas a diferentes estados climáticos.

En su función como organismo pedagógico, el Edificio Metálico contribuyó a la inserción de los ideales modernistas europeos en Costa Rica. Claramente, el sistema educativo importado de Europa tuvo un rol protagónico en la formación de generaciones de costarricenses, quienes asimilaron una educación de exclusión que abogaba por una sociedad homogénea y controlada. De ahí que haya sido difícil desligarse de las antiguas actitudes. El cortometraje Paso a paso (1977) de Ossama Mohammed ilustra este impacto en otro contexto geopolítico y época. Por medio de distintos testimonios, el film, proyectado en un oscuro espacio de la sala principal de TEOR/éTica, deja entrever las ramificaciones de una educación ligada a la ideología del Estado y la religión. La intimidad de este encuentro genera una asimilación emotiva, pues las historias que narra visualmente Mohammed son arduas revelaciones sobre el contexto en Siria a finales de los setenta. Si bien expone el caso de un país en Oriente Medio, la situación es comparable con la de una Costa Rica del siglo XIX.

Este pequeño país centroamericano lucha aún con la paradoja de la fuerte influencia europea, en contraposición con su débil legado precolombino, la invisibilización del mismo y la presión de encontrar un nicho cultural propio. De ahí que hablar de “lo propio” dentro del contexto costarricense es una maraña de referencias contradictorias que estiran y tensan el telar cultural de un país visto como “blanco” (entiéndase europeo) dentro de su círculo de influencia, pues se ha conformado con autocatalogarse como homogéneo. Como bien lo explica Virginia Pérez-Ratton, “Costa Rica tiene una relación muy peculiar con su propia identidad, identidad de la cual no habla pues se asume que no tiene una”1. Después de los movimientos de independencia que liberaron a las colonias centroamericanas de la Corona española, pareciera que dicho cambio trajo autonomía para gobernarse, pero no la emancipación de una aspiración utópica a pertenecer al denominado mundo “civilizado”. En las nuevas repúblicas que no contaban con un pasado precolombino de peso, quienes ostentaban el poderío recurrieron a importar las costumbres de los colonizadores.

De esta manera, la exposición Edificio Metálico , quizás sin proponérselo pero de manera clara y fuerte, plantea una interrogante: ¿Quién rapta a quién? ¿En esta historia, nos limitamos a ser nosotros los secuestrados, o asumimos también el rol de secuestradores? Tomando el caso de Costa Rica, si bien es cierto que el hurto de nuestros recursos y la imposición de nuevas costumbres fueron parte de las importaciones que desembarcaron en nuestras costas junto con los colonizadores, siglos después éramos (quizás seguimos siendo) los mismos que nos imponíamos estéticas ajenas, adoptando y sustrayendo del pensamiento europeo productos escogidos para la construcción de una “nueva” identidad. Podría argumentarse que esta situación es gracias a ese adoctrinamiento involuntario anteriormente mencionado, lo cual hace difícil comprender de dónde realmente proviene ese “afecto”, si de los estímulos que se insertaron como pautas a emular o de una actitud ya tan arraigada que la fomentamos nosotros mismos.

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Ramón Zafrani. Sin título, 2008. Maquetas construidas con retazos de madera.

En este aspecto, Costa Rica y Latinoamérica no son un caso aislado, y Edificio Metálico  hace alusión a ocurrencias geográficamente alejadas, pero muy cercanas a la situación de nuestras tierras. La documentación en DVD del film de Leon Gasde sobre el concierto que se llevó a cabo en 1974 en Zaire (hoy República Democrática del Congo) deja entrever, en las tomas de un pueblo recién consolidado que baila alegremente en el Estadio de Kinshasa, el esfuerzo del gobierno por proyectar la imagen de una nación sólida y progresiva. Celia Cruz y Héctor Lavoe, como parte del legendario grupo de salsa La Fania All-Stars, se hicieron presentes en este encuentro, cuyo escenario es de una arquitectura modernista europea de mediados del siglo XX. El vínculo es doble: la salsa se lleva a África y Latinoamérica dice presente, a la vez que se descubre una actitud compartida por los encargados de fomentar las políticas públicas, pues en ambas regiones emplearon la arquitectura para crear una muestra material de sus ideales que los asociara a una civilización supuestamente más “desarrollada”.

Edificio Metálico alude precisamente a la utilización de la arquitectura como símbolo material de desarrollo, o desde otra perspectiva, como manifestación propagandística de un Estado-nación que busca proyectar la imagen de un progreso ligado al “Primer Mundo”. A la vez, la exposición deja al desnudo el desengaño de esta concepción. Ramón Zafrani comenta sobre este aspecto en relación con la situación actual de Panamá. Sus maquetas están hechas de la madera descartada de las casas de los norteamericanos en la zona del Canal, las cuales hoy en día están siendo demolidas. La instalación de las maquetas alude al paisaje urbano de Ciudad de Panamá, de un Punta Paitilla que bien podría compararse con los horizontes de Miami o Atlanta, o incluso Dubái y Singapur. Zafrani construye así una hermosa metáfora, dejando entrever la pérdida de una parte de la historia de Panamá, a la vez que se construyen edificios con una estética que, una vez más, busca asociarse con los grandes centros financieros y las urbes del Primer Mundo.

La estrecha relación entre Panamá y Estados Unidos es visible a través de estos dos aspectos. Por un lado, la historia del país no se puede considerar sin la incursión norteamericana, pero con la destrucción de las casas se intenta relegar o incluso borrar esa presencia. En contraste, los rascacielos que se alzan en Ciudad de Panamá ineludiblemente son herencia de esa hegemonía, quizás la causa de aquel deseo de pertenencia. Si para muchos Europa era el ideal al que se aspiraba en el siglo XIX, el caso de Panamá es un ejemplo de los países que buscan, por medio de expresiones materiales, lazos con las actuales potencias económicas, haciendo entrever la extensión de aquel síndrome de Estocolmo, que en este siglo cambia meramente el objeto de su afecto, mas no su manifestación.

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The White Stripes. Documentación del concierto de esta banda en Manaos, producido por MTV en 2005. DVD, 5 min.

Teniendo esto en consideración, sin afán de censurar de manera negativa el proceso de occidentalización que fundamentó a nuestra sociedad, Edificio Metálico logra que el espectador realice lo enraizada que se encuentra esta presencia en la composición de la misma. Lo hace desde un punto que fomenta la aceptación, con miras a superar el complejo de Estocolmo, sin abogar por la necesidad de extirpar dolorosamente ese rasgo, pues esto constituiría un ultraje a la memoria. Lo presenta sí como una examinación de un pasado, tanto local como global, con el cual se busca una conciliación que conlleve nuevas configuraciones sociopolíticas en un futuro.

La exposición comprende que el Edificio Metálico  no sólo es parte del paisaje urbano de San José o un legado del siglo XIX, sino que se ha vuelto pertenencia local, trascendiendo su estética y origen. Su estimación yace en los valores intangibles que los años y el uso le han conferido. No obstante, este proceso de transformación se da al apropiarse de lo que muchos considerarían como externo, pensando en la identidad como algo más allá de un legado cultural, y más como una denominación abierta construida desde la apropiación y reconstrucción del concepto de un lugar y sus identificadores. Toca entonces examinar la situación tomando este reacondicionamiento como punto de partida, sopesando vínculos al proceso de colonización y consecuente modernización, pero asegurándose de no caer en la idealización de “lo ajeno” y considerando, simultáneamente, las muchas partes que conforman la composición de “lo propio”.

NOTA

1. Virginia Pérez-Ratton, “Interview, 2002”, en On Curating: Interviews with Ten International Curators. Ed. Carolee Thea y Thomas Micchelli (Nueva York: Distributed Art Publishers, Inc., 2009), p. 109. Traducción libre.

LEÓN MALAVASI LACHNER

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