Exposición Individualjun 2012 - ago 2012· Por Hélcio Magalhães

Chiara Banfi

Galería Vermelho

La exposición de Chiara Banfi en la Galería Vermelho, en São Paulo, tuvo como tema central la música. Para la artista, sonido, paisaje y naturaleza siempre fueron temas de investigación y curiosidad. Chiara Banfi se sumerge en experiencias profundas, construyendo significados a partir del imaginario y de la posibilidad de dar formas a diversos materiales.

Graduada en 2003, en el curso de Artes Plásticas de la Fundación Armando Álvares Penteado (FAAP), en São Paulo, la artista hizo la residencia del Art in residence Programme de la Gasworks Gallery, en Londres, como ganadora, en Brasil, del Premio Chamex de Arte Joven, durante los años 2005 y 2008. Otra experiencia importante en su trayectoria fue la residencia en Mountain School of Arts, en Los Ángeles.

Exposición Individual: Chiara Banfi — imagen 1
Chiara Banfi. Políptico, 2011. Papel colorplus 180 gr serigrafiado sobre papel colorplus 250 gr serigrafiado. 196 x 156 x 5 cm. (77 x 61 ½ x 2 pulgadas).

En esta última oportunidad experimentó con papeles variados, recortando, dibujando, sobreponiendo y explorando líneas invertidas en la construcción de su trabajo. Descubrió la pauta para música y pasó a sacarles partido a las notas, creando un léxico propio. Cayó en la cuenta de que los papeles pautados podían dar forma y soporte orgánico a su trabajo, más allá de la visualidad, pues su uso fundamenta el ritmo: se produce en su trabajo una especie de desplazamiento hacia el campo sonoro. Buscando incansablemente, Chiara Banfi altera el papel pautado, reinventando formas, sobreponiendo, creando volúmenes. Así, el carácter físico del sonido se incorpora en la poética de la artista y su investigación gana movimiento, ritmo y sonido. Ella saca provecho de la pausa, produce ondas, y en esa instancia su trabajo gana tridimensionalidad.

Inmersa en la morfología musical, crea resonancias también cuando las notas de las partituras van siendo sustraídas, deconstruidas, deshechas, como si escurrieran por la pared.

La música, que se define como una curiosidad instigadora para la artista, y que le provoca desasosegantes búsquedas, gana una nueva postura en su proceso creativo, cuando Chiara Banfi se relaciona con el músico, compositor y productor musical Kassin, con quien se casó. El encuentro con Kassin desencadena una nueva dinámica en su construcción artística, ya que la inmersión en el universo de la música se torna privilegiada. Chiara Banfi pasó a convivir con la realidad musical, mucho más allá de la dinámica de la investigación plástica.

La colección de discos de Kassin pasa a ser parte de su repertorio. En su proceso de creación, la música se transforma en código estético. Se suman entonces a su mundo simbólico guitarras, bajos, captadores, clavijas, cuerdas, violines, formas y sentidos que generan nuevas relaciones con sus dibujos.

Este terreno, al que la artista ingresó como consecuencia de la convivencia con su marido, motivó nuevos horizontes. Chiara Banfi comenzó a observar también la corporeidad y las pinturas de los instrumentos. Descubrió la pintura sunburst, en degradé, como se usaba en los años 1960 en guitarras y autos, con colores fuertes y explosivos. El sunburst provocó su curiosidad. Observó que esa especie de “explosión” tonal, matizada por los colores primarios, provocaba un efecto impresionante en los cuerpos de los instrumentos.

Aprovechando esta técnica, Chiara Banfi creó para la muestra en la Galería Vermelho una instalación con formas de madera, con formato de 1,10 x 1,10 m. En el proceso trabajó con Celso La Costa, pintor de instrumentos musicales y especialista en pintura sunburst. El resultado perseguido por la artista es investigar la relación entre guitarra y cuerpo humano. Así, la artista explora lo corpóreo y la materia; destacando las vetas orgánicas de la madera, trabaja la superficie tiñéndola con barnices, selladores y colorantes. Por medio del sunburst, elabora una relación entre la forma del instrumento musical y el cuerpo humano.

En otra instalación, la artista utiliza la pared, la pintura, captadores, cuerdas, montando una semántica musical que invita al espectador a interactuar con la obra. En este segundo trabajo contó con la colaboración de Gilberto Borges Fortes Filho, “Gil”, que le enseña la fabricación de instrumentos. Con la técnica del luthier la artista construye instalaciones sonoras.

La tercera parte de la muestra de Chiara Banfi está hecha con los llamados escudos de guitarra y bajos. Tales escudos son la protección del instrumento, de forma sinuosa, con inmensa plasticidad, y que conservan marcas antropológicas de la cultura musical, de las huellas dejadas en las piezas por los músicos que las utilizaron. Estos escudos que protegen los instrumentos conservan, por eso, recuerdos.

Se puede decir que la exposición de la artista es una experiencia plástica y sonora que revela su curiosidad e inventiva, un gran compromiso con la investigación estética. Ella llega hondo en su inmersión en el léxico musical. Entra en contacto con este universo, como una obrera del hacer musical, buscando en talleres de luthiers, construyendo sus piezas en madera y aplicando la pintura sunburst, compilando partes de instrumentos y, en situaciones nuevas, dándoles nueva vida mediante la dimensión plástica.

Sunburst es el nombre de la exposición de Chiara Banfi en la Galería Vermelho, abierta al público entre el 22 de mayo y el 16 de junio.

HÉLCIO MAGALHÃES

Chiara Banfi, por Hélcio Magalhães | artnexus