Exposición Individualjun 2012 - ago 2012· Por Direlia Lazo

Adrian Melis

Galería ADN

Nuevas estructuras de producción, primera exposición personal del artista Adrian Melis en España (La Habana, 1985), hurga sobre los fallos del sistema de producción cubano desde la impunidad de lo artístico. Un total de siete obras, entre instalaciones, fotografías y videos, reflejan las paradojas del trabajo estéril y proponen nuevos mecanismos de producción a partir de la improductividad ocasional.

Para una de las principales piezas de la exposición, Melis estuvo recopilando durante cuatro meses los sueños de trabajadores que se quedaban dormidos en sus horarios laborales en diversos centros estatales de La Habana y otras provincias. Plan de producción de sueños de las empresas estatales de Cuba (2011-12) muestra un total de 300 sueños empaquetados individualmente en pequeñas cajas de madera. Durante otro período, el artista compró las “excusas” que ponían los trabajadores para ausentarse al trabajo. El precio de la excusa equivalía a la cantidad de dinero que le era descontado del salario mensual, de manera que el trabajador ganaba lo mismo yendo o no a trabajar. Esta última, El valor de la ausencia (2009-10), implicó a 114 colaboradores que se ausentaron de sus puestos de trabajo en diferentes momentos sumando 327 días de ausentismo laboral. Ambos proyectos ponen de manifiesto la inverosimilitud de una dinámica de trabajo impensable fuera de la realidad cubana, a la vez que inscribe la obra de Melis dentro de los marcos del arte útil, social, y como resultado político.

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Adrian Melis. Vista de las instalaciones: Plan de producción de sueños para empresas estatales en Cuba (al fondo), El valor de la ausencia (derecha), 378 890 m2 proyectados (izquierda). Foto: Roberto Ruiz.

Un aspecto integral de sus proyectos es la participación de colaboradores que contribuyen a que el contenido de las piezas se cree colectivamente; esto último constituye uno de los estándares del arte relacional defendido por Nicolas Bourriaud, aunque no es suficiente (por suerte) para inscribir la obra de Melis dentro de esta tendencia. En Plan de producción... los colaboradores asumen el sueño como alternativa de producción y se comprometen desinteresadamente con el artista en describir y enviarle los sueños que han tenido durante la siesta laboral. “... casi nunca tengo nada que hacer y aprovecho para dormir...”, se lee en el sueño no. 245, de Jessica, economista. Irónicamente, 300 sueños seriados, producto del aburrimiento, el desinterés, el tedio o simplemente el cansancio, pasan a ser la producción concreta de estos trabajadores en el estado de máxima improductividad y falta de compromiso con sus tareas. A diferencia de otros proyectos donde la participación no está mediada por retribuciones económicas, en El valor de la ausencia se establece un intercambio monetario con fines simbólicos más que lucrativos. Vale mencionar que el proyecto se financió con un total de 3.065,65 pesos cubanos, que equivaldrían a unos 127,70 dólares. Esto nos lleva a entrever la metodología creativa detrás de los proyectos de Melis: producir a base de la improductividad ajena o, en otras palabras, buscar el resultado positivo de un error. La dimensión social que alcanzan ambas propuestas está en el hecho de que acontecen e inciden inmediatamente en la estructura social que las genera, independientemente de que luego las consumamos como historias.

Otra de las obras en exposición que ingeniosamente aborda el tema de la improductividad como forma de producción es 378 890 m2 proyectados (2012). Consiste en el diseño de un polígono industrial con las cifras de la cantidad de materiales que no han sido producidos por cuatro empresas de construcción en Cuba durante 2011. El hecho de que sea el diseño para un polígono industrial y no otro tipo de edificación acrecienta el comentario crítico en torno a la idea de progreso que fundamenta el modelo revolucionario. Por otra parte, Stock (2012) sugiere uno de los motivos de la falta de producción de las empresas. Una veintena de fotografías muestran almacenes y depósitos en estado de abandono. El título de cada imagen refiere la cantidad de materiales que han sido robados de estos lugares. Lo paradójico está en que las imágenes fueron tomadas por los propios trabajadores que saqueaban el lugar. En este marco, la inclusión del video Aquí todos me cuidan (2007) es muy acertada. Filmado clandestinamente, muestra al director de una empresa que padece de trastornos de esquizofrenia y que simula no estar al tanto de los faltantes de materiales de su empresa. El monólogo del director viene a ser la otra cara de la historia que resume la condescendencia convenida y la megalomanía de los estratos de poder, redondeando así el discurso sobre la improductividad sostenido en la exposición.

He dejado para el final la obra que inaugura la exposición Importación-Lote N°1 (2012), precisamente porque subvierte la operatoria del resto de las obras, y bien pudiera ser la antesala de una nueva línea investigativa. Un contenedor con objetos inservibles, desde un microondas hasta un aire acondicionado. La finalidad del proyecto es enviar a Cuba en forma de chatarra estos artículos cuya entrada al país está restringida según la ley de aduanas. En este caso, el proyecto no incluye –como en otras piezas– al colaborador como contenido de la obra y pone en marcha una operación que pretende evadir una prohibición a toda costa, por absurdo que parezca el gesto.

Nuevas estructuras de producción conceptualiza las contradicciones del contexto cubano con metodologías de intercambio y subversión, a través de una poética sólida y con dosis de humor absurdo. Una obra que, si bien no es posible eludir las paradojas del contexto cubano actual, sintoniza con temas de entendimiento e incidencia global. La exposición en su conjunto reafirma la práctica de Adrian Melis como una de las más interesantes de la joven generación de artistas cubanos.

DIRELIA LAZO

Adrian Melis, por Direlia Lazo | artnexus