La exposición Photographs del artista de origen cubano Tomás Sánchez (Aguada de Pasajeros, 1948) en Jorge M. Sori Fine Art Gallery en Coral Gables es la presentación de una nueva fase de su trabajo, diecisiete fotografías digitales de gran formato. Resultado de una decantación después de siete años de fotografiar es este bucólico ensayo fotográfico, y testimonio de su relación con la naturaleza en su país de adopción, Costa Rica. Las fotos son representaciones del hermoso paisaje costero, en su mayoría de la costa del Pacífico, en la provincia de Guanacaste.
Sánchez ha alcanzado un aclamado reconocimiento internacional al desarrollar una significativa obra alrededor de la pintura realista de paisajes tropicales. Sus épicos paisajes son reflejo de su mundo interior, edificados como meticulosos planos de sus emociones personales, sus inquietudes espirituales y filosóficas, realizados con una excepcional maestría técnica, considerada a menudo por algunos como fotorrealista. Sánchez, quien ha utilizado en ocasiones la fotografía como referente en su pintura, ofrece por primera vez un atisbo de su mirada fotográfica.

Photographs es para Tomás Sánchez una exploración de nuevos territorios, un nuevo enfoque en su proceso creativo. Cuando pinta, Sánchez es capaz de apropiarse de una definición personal del tiempo, y el acto mismo de pintar se transforma en un viaje de autoinmersión en su ser; haciendo que lugar y tiempo real en que sucede la acción se conviertan en elementos secundarios e insignificantes. En su caso, pintar es un acto que crece hasta convertirse en una intensa jornada, en la que el tiempo se inmoviliza y es re-creado por sus acciones. Sus obras se construyen como poderosas declaraciones de sus estados de ánimo. Por otro lado, cuando hace fotografía se enfrenta a un proceso inverso en el que Sánchez persigue el tiempo con el fin de captar el momento preciso para inmortalizarlo. Él usa la cámara para encapsular el tiempo, el instante de una realidad existente que refleje su visión.
En fotografías como Roca Bruja y Drama, Sánchez explora composiciones de tendencia monocromática, donde mar, tierra y cielo van de tonalidades blancas iridiscentes hasta grises intensos, casi negros. Los elementos naturales se convierten en planos de color con textura y vida. Mientras tanto, en La mantra de las olas y Nube ligera al anochecer juega con una paleta verde y azul, colores que hacen referencia a los bosques tropicales; tema de sus pinturas. Misterio de la isla y rocas e Isla y roca, luz y sombra son ejemplos de los elementos topográficos que atraen a Sánchez como su principales sujetos pictóricos.
Tomás Sánchez, en sus fotos, es capaz de crear composiciones impecables, bien estructuradas y equilibradas, que muestran el ojo de un pintor con experiencia. Él capta exitosamente y con imaginación los lúdicos contrastes de luz y sombra sobre la costa, con el mismo enfoque pictórico que su obra de finales de los ochenta y principio de los noventa del siglo XX.
Sin embargo, las ideas en la concepción del trabajo fotográfico de Sánchez necesitan mayor desarrollo y encontrar una voz autónoma. Este nuevo medio, en su trabajo, debe hablar por sí mismo, y de alguna manera es decepcionante que su fotografía tenga el mismo enfoque que su pintura. Quizás Sánchez siempre ha sido un fotógrafo que pinta: nunca antes su estética e intereses han coincidido en una unidad tan armónica con el medio. Sin lugar a dudas, su misterioso ojo fotográfico se expresa de forma más interesante en su pintura.
Varias preguntas se ciernen a partir de esta exposición y los nuevos caminos creativos que Tomas Sánchez ha emprendido: ¿Estará cansado Sánchez de pintar? ¿Considera éste que su trabajo como pintor paisajista se ha agotado? ¿Cómo reaccionará la comunidad de coleccionistas a este giro de su obra? Sólo el tiempo nos traerá las respuestas.
RAFAEL DÍAZ CASAS
