Óscar Muñoz

Óscar Muñoz. Sedimentaciones, 2011. Videoinstalación.

Exposiciónmar 2012 - may 2012· Por María Margarita Malagón Kurka

Óscar Muñoz

Protografías*: vida de las imágenes, imágenes de la vida

El concepto de Protografía, núcleo del planteamiento curatorial, resalta la persistente insistencia de Muñoz en la exploración de los momentos anteriores y posteriores a la fijación de la imagen en un soporte, o, en otras palabras, en el proceso vital de las imágenes. La ampliación intencional que realiza Muñoz de dichos momentos permite ser conscientes de que mientras la imagen  está aún viva, se ve sometida al paso del tiempo y a la interacción con elementos circundantes que la afectan y que, en última instancia, conducen a su desaparición.

Óscar Muñoz nació en Popayán en 1951 y vive en Cali desde finales de la década de los años cincuenta. Su obra, rica en reflexiones vitales e innovaciones plásticas, ha sido desarrollada a lo largo de más de cuatro décadas en las que ha participado en múltiples exposiciones individuales y colectivas tanto en Colombia, como en Estados Unidos y otros países de América, Europa y Asia. Recientemente, en 2006, creó en Cali el centro cultural Lugar a dudas, un espacio privilegiado para el encuentro entre artistas, pensadores, y el público en general.

La exposición Óscar Muñoz/Protografías, que se exhibe actualmente en el Museo de Arte del Banco de la República de Bogotá, fue curada por José Roca y María Wills (curadora adjunta); se trata de una muestra retrospectiva que incluye más de treinta y cinco obras realizadas desde comienzos de los años setenta. Dos exposiciones previas, también retrospectivas y curadas por Miguel González, son sus precedentes en Colombia: la primera fue presentada en el Museo La Tertulia, en Cali, en 19871, y la segunda, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá,en 19962.

Exposición: Óscar Muñoz — imagen 1
Óscar Muñoz. El puente, 2004. Proyección desde el puente Ortiz sobre la superficie del río Cali.

Quince años después, la curaduría de Roca y Wills ofrecen una oportunidad única para apreciar casi en su totalidad la obra de Muñoz (con excepción de unos pocos trabajos como Dibujos morbosos, Eclipse y Lagrimarios) reconociendo una vez más el profundo valor artístico, filosófico y social de su trabajo. El generoso espacio dedicado a las obras, distribuidas en los dos pisos del museo de arte, así como la atmósfera meditativa de la edificación —carente de ventanas hacia el exterior y con una iluminación selectiva en cada sala que responde al carácter de cada conjunto—,  se prestan especialmente para profundizar en las dimensiones a la vez contemplativas e interactivas de la obra del artista colombiano. Visitas reiteradas enriquecen aún más tales experiencias al permitir constatar los cambios que sufren obras como Simulacros, los Narcisos, Ambulatorio e incluso Aliento, en las que tienen lugar procesos físicos como la evaporación del agua, la distorsión de las imágenes de polvo de carbón que flotan en ella y el deterioro de algunos soportes.

La estructura de la exposición está basada en el diálogo propuesto por los curadores entre una organización predominantemente cronológica y una perspectiva temática que da cohesión y sentido a la disposición de cada sala. El concepto de Protografía, núcleo del planteamiento curatorial, resalta la persistente insistencia de Muñoz en la exploración de los momentos anteriores y posteriores a la fijación de la imagen en un soporte o, en otras palabras, en el proceso vital de las imágenes. La ampliación intencional que realiza Muñoz de dichos momentos permite ser conscientes de que mientras la imagen —ya sea como dibujo, fotografía, video, recuerdo o reminiscencia— está aún viva, se ve sometida al paso del tiempo y a la interacción con elementos circundantes que la afectan y que, en última instancia, conducen a su desaparición.

Exposición: Óscar Muñoz — imagen 2
Óscar Muñoz. Ante la imagen, 2009. Detalle de edición de 50 grabados sobre espejo. 10,8 x 15,24 cm cada una. (4 1/5 x 6 pulgadas). Impresión: Matthew Neff, Common Press, University of Pennsylvania. Foto: Rebecca Mott.
Exposición: Óscar Muñoz — imagen 3
Óscar Muñoz. Proyecto para un memorial, 2005. Detalle de videoinstalación. 5 videos sincronizados. 7:30 min. cada uno. Sin sonido.

Cada sala está organizada en torno a un subtema, a manera de conjuntos nodales que, al ser considerados en su totalidad, conforman un organismo vivo, múltiple y complejo, en vías de disolución. En efecto, las obras, agrupadas en torno a los conceptos de “caleidoscopios/fragmentos de ciudad”, “el soporte reconsiderado”, “la imagen inestable”, “los antimonumentos”, “las improntas” y “la imagen en flujo”, permiten reconocer continuidades y rupturas profundamente significativas en el trabajo de Muñoz. Así, es posible percibir, por ejemplo, la continuidad en su interés por explorar con el mayor grado de veracidad alcanzable temas como el reflejo, el deterioro, el olvido y la identidad, rompiendo a conciencia con procedimientos y resultados que pretenden detener u ocultar el carácter relativo y cambiante de cualquier realidad.

Entre las obras recientes, presentadas en las últimas dos salas, cabe resaltar aquellas hasta ahora desconocidas en Colombia. Por una parte, Ante la imagen (2009), realizada por Muñoz con ocasión de Filagráfica3, y por otra parte, las posteriores, entre las que se incluyen A través del cristal (2010), Fundido al blanco (2010), la serie Impresiones débiles (2011), Cíclope (2011), Sedimentaciones (2011). Ante la imagen hace referencia al primer auto-retrato fijado en un soporte perdurable; soporte que en esta obra ha sido remplazado por un espejo en el que el espectador se ve reflejado y en cuya superficie de metal aparece grabado el retrato de quien hizo posible tal tipo de fijación en 1839, Robert Cornelius. A diferencia del soporte original éste es expuesto por Muñoz a la interaccción con el medio ambiente posibilitando así el cambio y deterioro tanto del objeto como de las imágenes que aparecen en él4.

Exposición: Óscar Muñoz — imagen 4
Óscar Muñoz. Haber estado allí, 2011. Impresión con polvo de carbón sobre metacrilato. 85 x 73,5 cm. (33 2/5 x 29 pulgadas).

Las relaciones entre las imágenes y su entorno físico, y entre el presente y el pasado son abordadas también en A través del cristal y Fundido al blanco. En el primer caso, fotografías personales o familares enmarcadas y expuestas en el ámbito doméstico son filmadas por una cámara de video que manipula la atención del espectador al enfocar de manera transitoria la foto enmarcada y los reflejos sobre el vidrio que la protege. La visión que se obtiene como resultado es una mezcla entre una imagen fija y los reflejos cambiantes del mundo circundante. Adicionalmente, los sonidos presentes en el momento en que se realizó la videograbación complementan la experiencia de la imágenes provenientes del pasado y las sitúan en un presente continuo —el de la grabación y el del espectador. La conciencia cambiante y relativa acerca del tiempo y de los recuerdos es especialmente intensa en el “retrato en vivo”5 que Muñoz realiza de su padre en Fundido al blanco. Durante el proceso de filmación realizado con intensidades variables de luz, en el que también son perceptibles  sonidos como el de la respiración, el personaje central atraviesa momentos de sueño y de vigilia que coinciden con la aparición y desaparición de la imagen de su esposa en el fondo de la habitación.

Por su parte, Impresiones débiles, conformada por varias obras realizadas con polvo de carbón sobre una superficie acrílica, retoma algunas de estas temáticas desde la perspectiva de la historia de Colombia y de la memoria colectiva. En esta serie Muñoz graba con diferentes grados de presión, utilizando un tamiz serigráfico, imágenes de acontecimientos significativos ocurridos a mediados del siglo veinte —como el velorio de Jorge Eliécer Gaitán— retomadas de textos de historia. El proceso de reimpresión física de estas imágenes coincide con el de la impresión emocional y psicológica dejada por ellas en los espectadores pasados y presentes. Al revitalizar tales imágenes la obra permite reconocer aspectos que hacen parte tanto del recuerdo como del olvido colectivos, y en esta medida también hacen posible reinterpetarlas a la luz no solamente de lo ocurrido sino también de acontecimientos actuales.

Exposición: Óscar Muñoz — imagen 5
Óscar Muñoz. Cíclope, 2011. Video de 12 min. Loop. Sonido. Monocanal.
Exposición: Óscar Muñoz — imagen 6
Óscar Muñoz. Horizonte, 2011. Impresión con polvo de carbón sobre metacrilato. 83 x 73.5 cm. (32 3/4 x 29 pulgadas) cada uno.

Por último, en Cíclope y Sedimentaciones Muñoz vuelve a abordar, desde ángulos nuevos, temas claves de su obra: en la primera, el ciclo fundamental de la nada al ser y del ser a la nada abordado inversamente en trabajos anteriores como Biografías, es presentado por medio de una videograbación en la que un remolino de agua produce y consume intermitentemente retratos de personas cuya tinta se disuelve en el agua y desaparece para luega tomar forma en una nueva imagen. La alusión al proceso de revelado de fotografías análogas es aún más evidente en Sedimentaciones, pieza conformada por tres mesas sobre las que se proyectan de forma cambiante imágenes de pilas de papeles, algunas en blanco y otras con retratos de personas cercanas y lejanas al artista. Al igual que en Cíclope, en una de las mesas una mano anónima va pasando las hojas por un líquido que en algunos casos revela la imagen y en otros la borra hasta hacerla desparecer por completo. Como consecuencia, la sección superior de las torres de papel y la superficie de las mesas cambian constantemente, en ocasiones mostrando imágenes y en otras quedando temporalmente en blanco.

No obstante la selectividad implícita en el planteamiento curatorial y la estructuración temática de las salas, tanto la muestra como el catálogo6 de Protografías respetan el carácter abierto de la obra de Muñoz e insisten en él. Además del iluminador artículo en que Roca expone y desarrolla sus argumentos con respecto a las protografías, el catálogo incluye textos dedicados a obras específicas escritos por profesionales, que ofrecen diversos ángulos de interpretación desde la fotografía, la historia, la sociología, la filosofía, el cine, la oftalmología, el psicoanálisis y la arquitectura, entre otros. Igualmente, la extensa y rica entrevista realizada por María Wills recoge aspectos biográficos, conceptos teóricos e intuiciones artísticas de Muñoz que complementan y aportan nuevos elementos con respecto a entrevistas previas7.

Exposición: Óscar Muñoz — imagen 7
Óscar Muñoz. A través del cristal, 2010. Video en pantalla LCD en marcos domésticos. 60 min. Sonido.
Exposición: Óscar Muñoz — imagen 8
Óscar Muñoz. Narcisos, 1995-2011. Polvo de carbón, papel sobre agua y plexiglás. 50 x 50 x 10 cm. cada uno. (19 3/5 x 19 3/5 x 4 pulgadas).

La tensión entre la organización cronológica de las salas y la perspectiva temática propuesta por los curadores hace posible reconocer los cambios que se van dando en el proceso artístico de Muñoz y, al mismo tiempo, la intrincada relación que existe entre su exploración plástica y preguntas de tipo existencial. Tal relación hace que sus obras deban ser interpretadas no sólo física y literalmente sino también, y sobre todo, metafóricamente, en su analogía con determinados procesos vitales; procesos y preguntas que él afronta poniendo de manifiesto un profundo sentido de ambivalencia tanto frente a su propio trabajo como a su percepción de la existencia humana. En efecto, desde que realizó los dibujos al carboncillo que componen las series de Inquilinatos e Interiores, los dibujos/serigrafías con acrílico y agua sobre las Cortinas de baño, aquellos realizados con polvo de carbón sobre yeso y luego sobre agua en las Superficies al carbón y Narcisos, los retratos con agua sobre cemento en Re/Trato y Proyecto para un memorial, los que se proyectan sobre el río Cali en El puente y los que aparecen y desaparecen en sus más recientes obras, Cíclope y Sedimentaciones, Muñoz ha hecho manifiesta la ambivalencia que comparten tanto su quehacer artístico como los procesos vitales en su permanente tránsito —frustrante y fascinante— entre la creación, el cambio y la destrucción. Ambivalencia presente también en obras como Ambulatorio, Tiznados, Pixeles, Paistiempo e Impresiones débiles, en las que trabaja con imágenes que aluden a situaciones históricas y sociales provenientes de fotografías, los periódicos y la televisión. Imágenes que, como las demás, son manipuladas por él de tal manera que se pone en evidencia su dualidad inherente a partir de la capacidad/incapacidad de éstas para captar la realidad, al ser a la vez informativas y reveladoras, oscuras e insuficientes. Ambivalencia basada también en el hecho de estar sujetas a las mismas condiciones físicas y psicológicas que posibilitan tanto la atención y el recuerdo como la indiferencia y el olvido.

Una exposición retrospectiva como la actual, en suma, permite identificar al menos tres leitmotiv en la obra de Muñoz: la exploración de procesos —que paradójicamente él mismo genera— de definición/desvanecimiento y construcción/desaparición de la imagen visual; su interés por la percepción relativa y cambiante que tenemos de ésta; y su énfasis en la cualidad efímera y mutable no sólo de los materiales que utiliza y sus soportes, sino de la vida en general. Protografías pone en evidencia que, al igual que las imágenes de nuestras vidas, las obras de Muñoz, gracias a su complejidad, nos invitan a una continua relectura e interpretación. Las vivencias posibilitadas por la transformación de las imágenes creadas, recuperadas y desdibujadas por él —análogas a las de nuestra existencia individual, social e histórica— nos permiten percibir el incontenible cambio, contingencia y alteración intrínsecos a toda realidad, reafirmando, no obstante, el valor y la necesidad inherentes a la búsqueda incesante —la nuestra y la del artista— de definición, de re-creación y de pervivencia.

*Exposición retrospectiva, Museo de Arte del Banco de la República, Bogotá, Colombia, diciembre de 2011-marzo de 2012. Museo de arte de Lima (Mali), Museo de Arte Latinoamericano, MALBA (Buenos Aires, Argentina), Museo de Antioquia (Medellín, Colombia).

NOTAS

1. Óscar Muñoz, Cali: Museo La Tertulia, 1987.

2. Óscar Muñoz, Bogotá: Museo de Arte Moderno, 1996.

3. Exposición colectiva en la que participó en Filadelfia (EE. UU.) en 2011, cuyo curador también fue José Roca. Su texto sobre la obra de Muñoz, escrito con ocasión de la exposición itinerante que precedió a Filagráfica, es “José Roca on ocasión de la exposición itinerante que precedió a Filagráfica, es “José Roca on Óscar Muñoz”, Working States, Philagraphica 2008, www.philagraphica.org.

4. José I. Roca, “Protografías,”Catálogo de la exposición, p. 30.

5. Óscar Muñoz, entrevista de María Wills, Catálogo de la exposición, p 122.

6. Óscar Muñoz, Protografías. Bogotá: Museo de Arte del Banco de la República, 2011.

7. Por ejemplo, Óscar Muñoz, entrevistado por Hans-Michael Herzog, Cantos/cuentos colombianos. Arte colombiano contemporáneo (Contemporary Colombian Art), Zúrich: Daros-Latinamerica AG (2004), 234-252, y por Diego Garzón en Otras voces, otro arte, Bogotá: Editorial Planeta Colombiana S. A., 2005.

MARÍA MARGARITA MALAGÓN KURKA

Doctora en Historia del Arte, University of Texas. Investigadora independiente.

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