Exposición Individualmar 2012 - may 2012· Por Augusto Chimpen

Luisa Gubbins

Museo Pedro de Osma

Luisa Gubbins presenta su primera exposición individual con dieciocho obras, ocho esculturas y diez pinturas, en el Museo Pedro de Osma. Gubbins explica: “La exposición se llama ponerme mis zapatos de charol y empezar todo de nuevo porque es un intento de ir más allá del acto de sobrevivir a un accidente. Quiero verificar que avanzo hacia la recuperación de todo lo perdido. Y es como volver a empezar desde el comienzo; por eso, lo hacemos con los zapatos de charol que usábamos siempre para celebrar las fiestas infantiles”1.

Gubbins pinta de una manera muy peculiar, donde lo que ves tiene una apariencia, pero hay detalles que deforman la imagen. Por ejemplo, en la obra Zapatos italianos hay una cuerda donde un par de zapatos están colgados, pero cuando te fijas bien puedes notar que uno de ellos tiene el taco ligeramente más largo, tienen una pequeña forma diferente. Tienen diferente correa y uno esta flotando, aunque parece que estuviera colgado; en una segunda mirada te das cuenta de que no es así. Esto tiene un significado psicológico en la artista: la vida no es como la ves por afuera, hay más por dentro que no se ve. Es obvio que esto aplica a todos nosotros también. A primera vista se ven iguales, pero en una segunda lectura todo cambia; lo mismo pasa con casi todos los cuadros que Gubbins hace. Detrás de los zapatos hay una caja de madera que no se ve dónde está apoyada y en el cuadro se ve como flotando. Ves algo pero no te da la historia completa.

Exposición Individual: Luisa Gubbins — imagen 1
Luisa Gubbins. Carlotta, 2011. Óleo, tinta y pan de oro sobre jute. 97 x 138 cm.

En la obra Carlotta, que es una gata sentada en un sofá, ésta es mayormente blanca pero tiene el cuello, los hombros y las orejas rosadas; sin embargo, la espalda, el pecho y las piernas tienen tonos azules. La gata está sentada en un sillón pintado de una forma exquisita. Aquí se puede ver que uno de los hombros del sillón es más alto que el otro; el soporte de los brazos tiene diferente forma y decoración, y las patas son diferentes también. El respaldar tiene soporte en los costados y uno es casi redondo pero el otro es más recto. Nuevamente, a primera vista parecen iguales, pero en una segunda vista, uno se da cuenta de la diferencia.

En el cuadro Los olvidos ella muestra la sala con un escritorio, y de algunos objetos sólo se ve la forma negra; algunos objetos tienen etiquetas con nombres en inglés –banana, apple, limes, wine y light–, para ella recordar los nombres de las cosas. Las cosas de las que no se acuerda están pintadas en negro y sólo se puede ver la forma. De negro están las lámparas, las sillas, el sofá, las plantas, y encima del escritorio, lo que parecen ser limones y una naranja. La mayor diferencia está encima del escritorio, y son los colores; el lado izquierdo es más oscuro que el lado derecho. Mientras que el lado izquierdo es marrón, el lado derecho es en tonos de crema y anaranjado. Algo que no está solido, sino cambiante, y no parejo. Me imagino que es tal como estaba ella, poco a poco después del accidente.

La escultura Cairelas es de cinco mujeres obesas y desnudas, todas iguales en forma pero diferentes en color. Esta obra fue inspirada en un performance en el que ella participó, de Spencer Tunick, en Barcelona, con otras 7.000 personas en la Plaza España, en 2003. Los cuerpos de las mujeres se parecen a la Venus de Willendorf, con piernas anchas, grandes senos y caderas voluptuosas. Esta manera de presentar a la mujer, psicológicamente significa diosa y la capacidad de engendrar vida. ¿Por qué Gubbins representó a mujeres solamente, si en la performance también había hombres? Porque todas las obras tienen un carácter muy personal y ella transmite su sensibilidad a través de sus obras.

En la obra Luisa bipolar, el cuadro fue inspirado en Las dos Fridas, de Frida Kahlo. En el cuadro se ve a las dos Gubbins sentadas como en el cuadro de Kahlo, pero no se ven las sillas, ni las patas de las sillas. Es como si estuvieran flotando en el aire. Contrario al cuadro de Kahlo, donde se ven el piso y las nubes como fondo, en el cuadro de Gubbins hay un solo color de fondo y de piso a la misma vez. El color es morado, como símbolo de fuerza espiritual y de cambiar energía negativas a positivas. Es obvio que la artista usa los colores y sus significados en su obra. La Gubbins de la izquierda está vestida en atuendo de paisana con unas trenzas y zapatos de llantas, típico de la población indígena del Perú; ella demuestra su amor por la gente indígena. La Gubbins de la derecha tiene un vestido de noche negro, está despeinada y sin zapatos. Las dos Gubbins se agarran de la mano, lo que significa las diferentes personalidades en la misma persona: la Luisa Gubbins fuerte, que es la paisana, y la de luto, que se está recuperando del accidente automovilístico, hace 13 años. El que no se vean las sillas es algo típico en la obra de Gubbins. Lo que ves, no es lo que parece, pero la exposición está bien realizada y es muy personal. Así como el accidente le dejó una huella, ella también deja una huella con su obra interesante, muy personal y con estética.

NOTA

1. Entrevista con la artista, febrero de 2011.

AUGUSTO CHIMPEN

Luisa Gubbins, por Augusto Chimpen | artnexus