El artista de vanguardia Jaime Liébana presenta su exposición titulada Juego, que consta de 50 obras hechas con diferentes materiales y técnicas, tales como hierro, mármol, granito, madera, técnica mixta, óleo sobre madera, piedras semipreciosas, madera enchapada y madera pintada. Esta exposición se llama Juegos porque “en mi obra, la constante es el humor. Cuando la forma captura mi atención, ésta me sumerge en mi ‘imaginario personal’, poblado de fantasía, juego, magia y color. Así, el proceso creativo va desarrollando una nueva forma de expresión”1.
Así como trabaja con diferentes materiales, Liébana no tiene un lenguaje visual definido. La única característica en varias obras es el falo, que se repite en al menos veinte obras. Aparte de los falos, nada indica que las obras fueron hechas por un solo artista. Hay obras decorativas con motivos japoneses; un autorretrato hecho sólo de líneas de madera; maniquís enchapados en madera. También hay dos cómodas antiguas, una que esta enchapada en madera y la otra pintada al óleo, que son funcionales. Al trabajar así, Liébana está desafiando la razón de ser del arte. Liébana es un gran coleccionista de arte popular y tiene su casa como museo; en cada habitación hay obras de arte popular que han viajado por el mundo en exposiciones. Por eso, algunas obras de Liébana tienden a parecer más arte popular.

Una de las más llamativas piezas es la obra Hormas, donde se ve un molde de zapatos enchapado en madera. Un objeto de trabajo enchapado, en el que el material es bello y le da una vista espectacular. Esto vendría a ser como arte dadá o antiarte. Sacar una obra de arte de un molde de zapatos es atrevido y de vanguardia. Son tres las obras hechas con hormas de zapatos; estas esculturas tienen mucha presencia visual. Dos de esas piezas son enchapadas y una es pintada. El artista mismo las enchapó, porque Liébana también es restaurador de antigüedades. Enchapar es un trabajo arduo, porque tuvo que cortar cada pieza pequeña, pegarlas en el molde para formar un diseño y barnizar dos veces, lijarlas después, para entonces barnizarlas varias veces nuevamente.
Otra escultura, Pacae, corresponde a una fruta a la que se le conoce más comúnmente como pacay; se cultiva en el norte de Perú. Como vivió en el norte de ese país cuando era niño, eso le trae buenos recuerdos. Liébana hizo cuatro esculturas con este motivo de la fruta: dos obras de Pacae en mármol y dos en bronce. Liébana representó la fruta cortando la cáscara, y se ve la fruta dándole presencia y belleza a la obra. Una de estas esculturas fue realizada en mármol blanco y no se parece a nada hecho antes.
En la obra Bombardeo de Berlín I, en técnica mixta y óleo sobre madera, se puede ver la silueta de la ciudad, y las bombas que caen son falos. Veintiséis falos multicolores que caen sobre la ciudad; todos están en fila y alineados dando la sensación de orden y control. No se percibe vulgar la obra, hecha de una manera muy sutil. Liébana explica la razón: “Al parecer, el ‘Ser Humano Civilizado’, tan perfecto, tan serio, solemne en su rol determinado, es capaz de cometer actos terribles y destructivos. Éstos se convierten para mí en personajes de historieta ‘no -civilizados’ que son capaces de destruir bombardeando ciudades enteras, en este caso, la ciudad de Berlín”2. Liébana mezcla aquí la broma con la realidad humana creando algo original y real, dando peso a su creatividad.
La obra Yo es un autorretrato y fue hecha de la manera más peculiar. El artista hizo esta obra con pedazos de madera cortados largos y finos como fideos, pintados de diferentes colores y formas, y después pegados basándose en su silueta, quedando una obra de arte muy interesante, con mucha creatividad y estética.
Liébana usó el tema erótico en esta exposición y el falo como referencia humorística, ya que en su colección de cerámica Mochica tiene un guerrero con sombrero fálico, para dar más virilidad y fuerzas al guerrero. Cuando Liébana visitaba coleccionistas, varios de ellos tenían un obelisco egipcio en su sala como centro de atención. El artista quiere reemplazar con su humor el obelisco con un falo, y nos dice: “La expresión del falo en muchas culturas es visto desde la perspectiva ‘De lo que da vida’. Dos piezas serias en su forma (la cerámica y el obelisco); así, a partir de éstas, mi imaginación fue jugando y surgieron nuevas formas de expresión”3.
Con esta exposición Liébana demostró que es un artista de vanguardia atrevido, que usa objetos de trabajo y antigüedades para hacer sus obras de una manera muy creativa, humorística, y con mucha estética. Con las cómodas hace también arte funcional; eso es una primicia en el arte. Esta exposición, sin dudas, ha dejado huella en el mundo del arte.
NOTAS
1. Entrevista con el artista, enero de 2012.
2. Idem.
3. Idem.
AUGUSTO CHIMPEN
