Exposición Individualmar 2012 - may 2012· Por Alberto Barral

Glenda León

Magnan Metz Gallery

En medio de la galería principal de la galería Magnan Metz, en Chelsea, se hallaba, colocado de costado, un enorme piano del cual brotaban flores. El impacto visual era muy fuerte para este medio del diálogo de Glenda León con la música, que era el tema de toda la exposición. A este objeto en particular se le designó como un objeto encontrado, lo que incrementó el encanto de la pieza, aunque los espectadores estábamos más cautivados por la imagen de la intervención de la naturaleza sobre el instrumento musical hecho por el hombre, la inesperada belleza del contraste, y su sugestiva y evocadora proyección capturaba nuestro espacio visual y controlaba nuestra mente al sugerirnos numerosas posibilidades de interpretación o discurso.

Una clara relación con el sonido estaba expresada en forma visual en las obras presentadas, cuyo tamaño variaba desde pequeños dibujos hasta la instalación de video que ocupaba todo un salón y que proyectaba un panorama de las estrellas acompañado de una extraña melodía que surgía de una antigua caja de música. Sin embargo, la representación no tenía nada de ridículo, kitsch o categóricamente figurativo sino que era, en cambio, una interpretación o, más exactamente, una traducción poética de la imagen visual a sonido.

Exposición Individual: Glenda León  — imagen 1
Glenda León. Objeto mágico encontrado #5, 2005-2011. Flores artificiales, piano. 175,3 x 174 x 175,3 cm. (69 x 68 ½ x 69 pulgadas).

El mundo de representación musical y alegoría de Glenda León destaca, de manera conmovedora, el silencio que implica la observación de obras de arte en una galería. Desde el punto de vista conceptual, la artista utilizó este silencio para dirigir la atención a las posibilidades de sonido y música evocadas en las piezas. Sus obras de arte a menudo representan las escalas musicales pero les integra imágenes que proyectan un ambiente muy similar al que se experimenta mientras se escucha una pieza musical. Una pieza en particular, con un título muy apropiado, Listening to Autumn, demostraba lo anterior: hojas caídas atrapadas en las líneas de la música. En otra, las líneas de la escala estaban cubiertas de gotas de agua, y al fondo veíamos un nuboso paisaje que evocaba asimismo un mensaje con textura de melancolía.

Había otro aspecto en el que la obra de arte nos recordaba el poder de la música, que provenía de su énfasis en la meditación. Al enfocarse en las posibilidades de algo que se sugiere pero que en realidad nunca se escucha, la artista nos estaba poniendo al tanto de las posibilidades de imaginar visualmente una conexión/percepción agregada a través del sentido del oído, a la vez que nos recordaba también la importancia de tomarse tiempo para escuchar, para comprender y asimilar, subrayando las circunstancias precipitadas que acompañan la mayoría de las experiencias auditivas o visuales de la vida contemporánea, que con demasiada frecuencia están excesivamente cargadas de subtextos y discursos rivalizantes provenientes de otras fuentes al margen, que a menudo se derivan del cacofónico mundo de internet.

La meditación de Glenda León en las posibilidades musicales para los ojos fue un grato primer acto a la apreciación alternativa y las recompensas duraderas del propósito meditado.

ALBERTO BARRAL

Glenda León, por Alberto Barral | artnexus