Exposición Individualmar 2012 - may 2012· Por Jesús Eduardo Oliva Abarca

Ernesto Neto

Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey -MARCO-

Quizá el más inmediato y evidente atractivo del trabajo artístico de Ernesto Neto (Rio de Janeiro, 1964) es el de adentrarnos en un mundo diferente “mas no desconocido” al que estamos habituados. Y es que la producción del artista brasileño “curiosa hibridación entre la escultura y la instalación” se presenta como una clara invitación a que entremos en contacto directo con la obra, pues nos incita a observar detenidamente y, aún más, a tocar, a olfatear, en suma, a compenetrarnos con los objetos por el goce que despiertan en nuestros sentidos.

Quien visite la más reciente exposición de Neto en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey podrá experimentar cómo sus trabajos exhibidos provocan al espectador a intimar con la obra en un juego de roces, a veces pueriles e inocentes, y otras veces con una mayor carga sensual y evocadora. La lengua de Ernesto, muestra que reúne gran parte de la producción de Neto comprendida entre 1987 y 2011, sugiere precisamente la inmersión al mundo interior del artista en el que el viajante se orienta por sus impulsos sensoriales en un espacio que pareciera encubrir una vitalidad palpitante; las obras de Neto se apropian, literalmente, de la gran mayoría de las salas del museo, recubriendo el espacio a la manera de membranas que vibran, se contraen y se expanden, tímidas o desenvueltas, al recibir el roce más leve del visitante.

Exposición Individual: Ernesto Neto — imagen 1
Ernesto Neto. Symbiointestubetime- el sabor ocurre en el estado de ser sabor flor matriz domo, 2010. Madera, tela de poliamida, espuma. Dimensiones variables.

En sentido estricto, no hay un itinerario establecido para esta exposición, el visitante transitará por las diferentes salas del museo a la manera de un microorganismo en busca de la compenetración simbiótica con una entidad biológica que, aunque le excede en dimensiones, evidencia inequívocos signos de vitalidad. Las esculturas o instalaciones, si se prefiere de Neto evocan lo interior, mas no en un sentido abstracto o intelectual sino más bien en uno biológico: las formas que rigen a la obra de Neto rememoran órganos del cuerpo humano, en un claro afán del escultor por exaltar el microcosmos orgánico que es irrecusablemente lo humano.

Aún más, en las obras de Neto aparece constantemente, como claro indicio de esa aspiración a lo sensorial, el recordatorio del órgano sensitivo por antonomasia: la piel, emulada por medio de una diversidad de materiales agradables al tacto, como la licra, el estambre, el poliéster, a los que colma de especias diferentes para suscitar en el visitante una variedad de sensaciones que rebasan lo puramente visual o lo táctil. En su instalación Symbio in test tube time — The Flavour Happens in a State of Being Flavour Flower Womb Domu, un largo túnel en cuyas paredes, elaboradas con licra y medias rellenas de especias, el espectador, como una célula errante, se adhiere obligado a detenerse a tocar y aspirar los aromas expelidos por una estructura que se asemeja a un conducto sanguíneo.

De parecida factura, Nave Deusa, una especie de habitación construida con licra y medias, induce al espectador a penetrar en un territorio ignoto que ofrece de la manera más genuina y desinteresada un espacio alternativo confortable, parecido al vientre materno. Otra llamativa instalación del artista es The Dangerous Logic of Wooing, obra con la que el espectador entra en contacto por medio de un jugueteo sutil, rozando suavemente las formas colgantes que se exhiben con una clara exuberancia. Igualmente Divagar pá num machucar a luz que pinta o meu acceso estimula al espectador a abandonar la mera actitud contemplativa para fundirse con la obra por intermedio de caricias táctiles e incluso olfativas.

Con toda certeza la producción de Neto tan alejada de la escultura convencional busca incorporar al espectador en la obra, haciéndole partícipe al interactuar abierta y libremente con la misma. La obra de Neto se propone, pues, como una actividad en que la obra y el espectador ejercen intercambios mutuos, completándose y complementándose recíprocamente. De hecho, la interacción con la obra pareciera ser una de las finalidades explícitas del trabajo de Neto, pues el visitante puede exceder el contacto físico para llegar incluso a la apropiación del objeto, como en Humanóides, pieza que semeja un mullido sillón y que, no obstante, puede vestirse como un traje que altera la fisionomía del participante ya no espectador haciéndole lucir como un ser graciosamente amorfo.

En su conjunto, la producción del artista brasileño expuesta  nos recuerda la experiencia más primigenia del mundo, aquella en que se revela la condición de lo humano como algo esencialmente corporal, sensitivo, en que el deleite sensual se encuentra aún indiferenciado del juego más inocente. El mundo al que alude la obra de Neto es uno que no ha sido corrompido por la pesadez del día a día: levedad, ligereza, libertad, goce sensorial y deleite lúdico son palabras que de manera inexacta expresan el ansia de Neto por recobrar la memoria de un universo en que lo humano y lo universal no se encuentran tajantemente separados.

JESÚS EDUARDO OLIVA ABARCA

Ernesto Neto, por Jesús Eduardo Oliva Abarca | artnexus