Exposición Individualmar 2012 - may 2012· Por Alessandra Simões

Colectivo Bijari

Galería Choque Cultural

El arte de la calle, o urbano, está agitando el medio artístico con cuestionamientos como los que hacían las primeras vanguardias. Si hace más de cien años las vanguardias subvirtieron los modelos clásicos, actualmente, la vieja pregunta vuelve a rondar a críticos, teóricos, curadores y espectadores: al final, ¿qué es arte? El hecho es que la propia fuerza de ese lenguaje visual –por medio de grafitis, intervenciones, performances, etc.– está trayendo las respuestas: el arte de la calle pasó a ser realizado en otros soportes, como telas e instalaciones, y ahora se expone en galerías, museos y ferias especializadas.

La muestra Estado de sitio, individual del grupo Bijari realizada recientemente en la Galería Choque Cultural, en São Paulo, es una prueba más de esta tendencia. La idea de realizar la exposición surgió después de la participación del grupo en la muestra De dentro y de fuera, en el Museo de Arte de São Paulo (MASP), el año pasado. El grupo, invitado para hacer un video-mapping como participación especial en la exposición, terminó yendo al espacio expositivo interno, junto al equipo de artistas internacionales. El cambio del proyecto de video-mapping a una instalación obligó al Bijari a desarrollar una nueva tecnología de dibujo con luz sobre la arquitectura: hechos con LED, los dibujos se pudieron ver con luz diurna, durante los cuatro meses que duró la exposición.

Exposición Individual: Colectivo Bijari — imagen 1
Colectivo Bijari. Poderes, 2011. Escultura. Dos tubos de PVC pegados. 59 x 33 cm. (150 x 83 ¾ pulgadas).

La exposición en la Choque Cultural fue consecuencia de esta posibilidad de afinidad entre el pensamiento urbanístico presente en el trabajo del grupo y su adecuación a los espacios expositivos. Conformado en 1996 por arquitectos y artistas (Eduardo Fernandes, Geandre Tomazoni, Gustavo Godoy, Maurício Brandão, Olavo Ekman y Rodrigo Araujo), el Bijari, desde su comienzo, realizó diversas intervenciones urbanas muy creativas, como performances, instalaciones y videoarte que planteaban problemáticas sobre la gran metrópolis, como son los conflictos segregacionistas.

En su manifiesto, el grupo postula que la ciudad no debe ser “[…] un espacio definitivo y establecido por voluntades políticas impuestas de arriba hacia abajo”. Así, mediante temáticas, sus proyectos buscan destacar la importancia de la apropiación del espacio público por parte de los ciudadanos, entre ellas, las relaciones de poder ocultas en lo cotidiano (por ejemplo, los discursos publicitarios), la segregación social reforzada por los procesos de reurbanización y la cultura del miedo, cuyas intervenciones alejan más de lo que aproximan a los ciudadanos a una noción de espacio público en cuanto lugar de la colectividad.

La intervención artística Antipop Gallina, realizada en 2002 en São Paulo, buscó instigar reacciones muy diversas en los transeúntes, con la liberación de gallinas en dos barrios vecinos, aunque frecuentados por clases sociales muy distintas. En el Largo da Batata, reducto tradicional de ambulantes del nordeste, la gallina causó alborozo y alegría. En tanto, frente al shopping Iguatemi, un espacio de élite, causó sorpresa, hasta con la intervención de la Policía. El proyecto Cartazes Gentrificação (Afiches Aburguesamiento), realizado en 2005 en São Paulo, fue otra intervención destacada del grupo. Los afiches, en estilo lambe-lambe1, dispersos en diversas zonas de la ciudad, incluso en momentos de manifestación política y en lugares habitados por los sin techo, traían la siguiente inscripción: "Gentrificação (aburguesamiento): Proceso de restauración y/o mejoría de una propiedad urbana deteriorada realizado por la clase media o emergente, que generalmente termina en la remoción de la población de baja renta”.

En la exposición en la Choque Cultural el grupo dibujó con luz sobre la arquitectura para ampliar la percepción del espacio del espectador. Dar visibilidad a lo invisible en el paisaje urbano, premisa constante de su trabajo, se amplió en la práctica en el ambiente de la galería. Como afirmó la investigadora Vera Pallamin, en la comprensión urbanística que permea el trabajo del Bijari, “la ciudad no es un fondo, un soporte, un aparato; es, ella misma, protagonista, el meollo de lo que está en juego”. Para el grupo, la transformación del espacio y sus significados continúa siendo una reflexión, así sea en un ambiente cerrado.

Con independencia de la discusión sobre la legitimización del arte urbano por museos y galerías, el trabajo de estos artistas revela que un nuevo orden estético está desmantelando el esquema tradicional de comprensión de la expresión cultural contemporánea para dar lugar a híbridos de los más diversos órdenes. El grafiti de los muros de las ciudades, por ejemplo, se convirtió “en un medio sincrético y transcultural”, como afirmó Néstor García Canclini.

Las categorías artísticas, tradicionalmente divididas entre lo culto, lo popular y lo masivo, ya no son suficientes para dar cuenta de una comprensión profunda sobre la complejidad cultural de la actualidad. Por ejemplo, en relación con el arte hecho en la calle, se buscan nuevas terminologías para la construcción de conceptos: arte público, arte urbano, arte de la calle, etcétera. Por lo tanto, es preciso tejer un pensamiento complejo para comprender la historia del arte, de la cultura y su relación con las ciudades. Al final, la expansión urbana es una de las causas que intensificaron la hibridación cultural en la contemporaneidad. El Grupo Bijari trae una contribución fundamental para este debate.

NOTA

1. Esta voz designa el trabajo de los antiguos fotógrafos de plaza.

ALESSANDRA SIMÕES

Colectivo Bijari, por Alessandra Simões | artnexus