Exposición Individualdic 2011 - feb 2012· Por Rafael Díaz Casas

Pepón Osorio

Ronald Feldman Fine Arts Gallery

En su primera exposición individual en Nueva York desde 2005, Pepón Osorio (Puerto Rico, 1955) está de vuelta con to’ los hierros en Ronald Feldman Fine Arts Gallery. La exposición es un tour de force de cuatro obras recientes en las que Osorio utiliza el performance y la escultura social para mantener un diálogo activo con la comunidad.

En la ventana de la galería, y abriendo la exposición, encontramos El arresto (2011), un performance y colaboración con el tatuado artista latino Jason Gómez. El artista adopta una pose que imita el bien conocido tableaux del Sagrado Corazón de Jesús, sentado inmóvil detrás de una lamina holográfica 3D que crea una distorsión surrealista de su imagen. Sus ojos llenos de lágrimas (de hecho, una de sangre parece escaparse silenciosamente de la comisura de uno de sus ojos) incrementan el realismo de su santa imagen. Su vestimenta –jeans, camiseta blanca sin mangas, gorra de béisbol de los Yankees– lo define como un urbanite. Sin embargo, parece estar desnudo, vestido sólo por la verde cadena de espinas tatuadas que se dibujan como serpiente infinita a través de su descubierto torso.

Exposición Individual: Pepón Osorio — imagen 1
Pepón Osorio. Ahogado en un vaso de agua, 2010. Técnica mixta y video instalación. Foto: Eleanore Hopper. Cortesía: Ronald Feldman Fine Arts.

El arresto crea un espacio de reflexión filosófico entre lo sagrado y lo mundano. El urbanite, santificado personaje, es una imagen contradictoria, representación de belleza e ira. Su forma de vestir es comúnmente asociada con malhechores, pero en este caso él es la encarnación de aquel que “pagó con su cuerpo” por nuestros pecados colectivos. La visión holográfica de Jesús vivo es una referencia sagaz a la profunda religiosidad de un segmento significativo de la comunidad puertorriqueña y latina, y arraigada en la cultura popular. Tradiciones y costumbres que definen la cultura son usadas como mecanismos para definir una identidad diferente a la global impuesta por las interacciones multiculturales y los medios de comunicación, como las fiestas por los 15 años.

Quinceañera (2011) es una mano plástica decorada con una orquídea sintética, que sostiene un plato de cartón cubierto con papel de aluminio, sugiriendo contener las sobras de una fiesta. La idea se refuerza por el texto de vinilo junto a la pieza, que describe el goce de una amiga al final de la fiesta, cuando los asistentes discuten sobre quién se llevará a casa el centro de mesa y el extra cake.

La pieza de resistencia de la expo, Drowned in a Glass of Water (2010), es una plataforma rotatoria de 18 pies (5,5 m) que reconstruye el ambiente en el hogar de dos familias de contrastantes niveles socioeconómicos, dividida por una pared de espejo. De un lado, una atestada sala de una familia de clase media baja, en la que una figura femenina ocupa el lugar central, una madre tal vez. Sus brazos abiertos se dirigen a una silla de ruedas en frente de ella, donde descansa un monitor, en el que un personaje parece vivir. Un niño hunde su cara y atención en un televisor que no muestra programación alguna. El espacio contiene una cantidad desproporcionada de objetos domésticos relacionados con la vida familiar. Al otro lado de la plataforma, un cuidado césped y una piscina, y a su costado una camilla de hospital en la que descansa un monitor. En la pared divisoria de espejos cuelga una imagen kitsch de una cascada en movimiento. La tranquilidad del espacio es una forzada mise en scène.

Drowned... es una obra creada con la comunidad, después de un año de compartir experiencias personales con varias familias, y bajo el patrocinio de Williams College en Massachusetts. Antes de ser mostrada en el Museo de Arte de la universidad, fue presentada a la comunidad en un concesionario de coches abandonado. Éste es un paso vital en el proceso creativo del artista, que permite a los involucrados negociar e interactuar con la obra en un entorno no artístico. La instalación busca transferir recuerdos personales en una narrativa colectiva, mientras explora posibles dinámicas involucradas en la subsistencia de un individuo, una familia o una comunidad. Emplea historias familiares para construir una memoria comunitaria, invitando a los espectadores a analizar quiénes son y cuál es su posición, individual y socialmente.

Invadiendo el espacio de la galería se encuentra All or Nothing (2011), una instalación a gran escala, donde shingles plásticos cubren íntegramente las paredes, mientras se han colocado rejas metálicas de seguridad en cada puerta de acceso. Se recrea una ventana enrejada, que muestra de forma continua un video de la cara de un adolescente urbano. En ocasiones aparece una mano que aplica maquillaje en la cara del muchacho, simulando haber recibido una paliza, mientras la voz en off de una madre narra cómo su hijo fue apaleado. Al otro lado, la pantalla muestra la espalda del adolescente, y un conjunto doble de tiro al blanco que se erige a partir de una mesa de la que se pronuncian los brazos de una lámpara kitsch, y cuelga un esqueleto humano agujereado con dardos.

All or Nothing es una referencia a la invasión de la reality television, una pieza que con buen carácter pretende aportar al contradictorio debate entre realidad y vida. Es además una meditación de cómo el cuerpo humano como unidad social puede contener contradicciones polivalentes y multisemánticas dependiendo sólo de cómo éste sea tratado. Cuestiona cómo los medios de comunicación son o no una reflexión acertada de la realidad. Pepón Osorio, a través de los años, ha mantenido un compromiso dinámico entre su personalidad cultural y una sociedad en evolución. En esta exposición, ha bajado de tono su lenguaje cursi y excesivo, a favor de un discurso conceptual más explícito.

RAFAEL DÍAZ CASAS

Pepón Osorio, por Rafael Díaz Casas | artnexus