Regina Silveira ha familiarizado al público con las sorpresas. Por contradictoria que esta frase parezca, describe con claridad Desaparencia, y el trabajo de la artista en general. Son sorpresas seriamente elaboradas provenientes de la reflexión autoral desde lo conceptual, estructuradas a través de un amplio conjunto de vectores, que en su mayoría se mencionan a continuación. El interés por el espacio, la alteración de la perspectiva, la modificación y la subversión de las experiencias espacio-temporales del espectador, el señalamiento de muy diversos aspectos de la realidad y, en algunos casos, la deconstrucción ideológica. En cuanto a los materiales, Regina Silveira usa básicamente papel, plástico, lápiz, decals (vinilo autoadhesivo) y madera. También ha usado hilo para bordados y porcelana. En relación con las técnicas, parte del grabado y del dibujo; los ha desarrollado e impulsado hacia caminos de actualización, deconstruyendo sus usos y resultantes, atendiendo a la inclusión de nuevos soportes, lógicamente, rompiendo la ortogonalidad de las impresiones formales originales, creando percepciones ficticias, selvas y laberintos. Asimismo, técnicamente, hace presente la dualidad siempre inserta en la estampa: la relación negativo-positivo.
La artista brasileña trabaja el sistema de deformación/ alargamiento de sólidos, sean cuerpos geométricos, sean objetos cotidianos. Esto puede aplicarse para la docencia de manera práctica, actividad que a la autora le da gusto realizar. Al llevarlo a la realización de sus obras, Regina Silveira crea una estética de vena propia. Aunque pensando en referentes, la historia del arte la relaciona con Leonardo y con Warhol, con el Arte Conceptual y con cierta faceta de la Poesía Concreta, que bien se percibe en esta exposición neoyorquina. En general, esta artista realiza proyectos in situ, dibujos, objetos, estampa y fotografía. Mientras que los otros elementos fueron explicados, cabe decir que la mención de Leonardo es por la considerada proyección de la luz en esta incursión entre dibujo y tridimensionalidad que ella aporta. Respecto a Warhol, en su acercamiento a los elementos que conforman lo popular urbano, por ejemplo, los autoadhesivos.

Cuando el espectador entra a la exposición se encuentra con dos visiones diferentes: el proceso de trabajo y la instalación. Cuatro piezas basadas en el dibujo y un objeto se presentan en el muro izquierdo de la sala que hace las veces de pared corredor, mientras que la instalación habita una esquina del espacio expositivo. Esta museografía promueve en el visitante el impulso a la comparación y al movimiento ping-pong de la cabeza. En la instalación, el resultado final no sólo aporta la deformación sino que, al estar realizada en líneas punteadas, establece otro nivel de desmontaje perceptivo. Surge una específica lectura entre líneas en relación con las artes visuales. Puede ser una interpretación directa, drástica y limitada: estos elementos que antes eran imprescindibles en el trabajo de un pintor no lo son hoy en día, o lo son en menor proporción. O bien, lecturas coetáneas menos terminantes que refieren a la alternancia de la obra de caballete con la obra efímera, o con el trabajo in situ, o más interés por la impronta visual, menos formal y menos confirmadora, que aportan las líneas punteadas, a diferencia de las líneas llenas.
Regina Silveira demuestra su capacidad de trabajar diversas facetas de lo barroco. Ya sea por la saturación, por la creación de horror, humor debido a insectos invadiéndolo todo, como en Mundus Admirabilis, de 2008/10, o a través de esta síntesis de tensiones de una composición que se percibe aguda, inestable, menos visible y resuelta en numerosas diagonales. Aunque en esta instalación no existen las habituales “sombras” que la autora ejecuta. Predominan la luz y la transparencia, así como el contraste (factor barroco) entre la zona cálida del piso en color mamey y la pared pintada en oficinesco gris. Silveira ofrece una comparación entre realidades tan tangibles como evanescentes. En grafito, tinta, marcador y collage sobre papel de arquitectura, la artista presenta Dibujo preparatorio para Desaparencia (Estudio). Conforman esta obra el collage compuesto por dos escenas de estos muebles de artistas, los dibujos de ésos y otros muebles, unas anotaciones de la artista en tinta roja y verde y una gran diagonal que atraviesa casi toda la hoja de papel.
La galería sólo utiliza esta primera sala para las exposiciones. Como excepción, en esta ocasión, hay una obra de Silveira en la otra sala que da a la calle y tiene una vista directa del recién inaugurado segundo tramo del High Line, un espacio estupendamente recuperado de la historia urbana neoyorquina. Aquí la autora traza una sombra en una perspectiva no real, de cómo se proyecta la ventana de la galería en la pared, como si se viera desde el High Lane. Realizada en el habitual decal negro, las manijas de la ventana se ven funcionales, aunque aluden a pajaritos (tal vez alimentado por el fuerte juego de espacio al aire libre y luz natural que aquí señala la autora). Como corolario, esta exposición crea una situación irónico- crítica y lúdica; y extiende una vez más el concepto del espacio, al referir acontecimientos en el interior y en el exterior de la galería.
GRACIELA KARTOFEL
