Desde su reapertura en 2010, el Museo de Arte de Lima (MALI) amplió su agenda de arte contemporáneo iniciando un nuevo programa: Mali in situ. Este programa facilita la creación y presentación de obras que interactúan con los espacios del museo y el contexto de Lima. Dentro de este esquema, la artista británica Melanie Smith (Poole, Inglaterra, 1965) produjo y presentó su última película, Bulto, resultado de un trabajo realizado en colaboración con el productor de cine mexicano Rafael Ortega (Ciudad de México, 1965). La película, que describe el viaje circular de un objeto indefinido, un bulto, dentro de Lima y sus alrededores, abre poéticas aunque críticas perspectivas sobre la realidad cotidiana de esta metrópolis latinoamericana.
La práctica artística de Melanie Smith, quien ha vivido y trabajado en Ciudad de México desde 1989, se inspira en la perpetua transformación de la realidad cotidiana en una metrópolis. Trabajando con una amplia variedad de medios -pintura, dibujo, vídeo, fotografía, escultura e instalación-, la artista persigue la utópica ambición de adquirir una visión de la vida en la ciudad, que lo abarque todo. Al investigar zonas urbanas y preurbanas, ha desarrollado una morfología urbana personal en la que las estructuras espaciales -desde la arquitectura del vendedor callejero hasta el trazado de las calles de Ciudad de México- están relacionadas en forma directa con abstracciones pictóricas y escultóricas. La relación entre abstracción y realidad, un leitmotiv de su obra, también constituye el elemento fundamental de su último proyecto, en el que vuelve a visitar Lima con un gran objeto plástico rojo, un bulto.

La escena inicial, un embotellamiento de tráfico en el centro de Lima, ubica el bulto en un escenario sin salida, inspirado en la infame escena de tráfico presentada por Jean-Luc Godard en Weekend. Autos, buses, taxis, camiones, los típicos micros y combis peruanos, parados, moviéndose lentamente, formando intrincadas redes unos con otros, crean un caótico paisaje urbano que produce un muro de ruido. En forma análoga a la escena de Godard, que refleja una sección transversal de la sociedad francesa con una interminable y animada fila de vehículos, la película presenta Lima mediante la exposición de su característico tráfico multicolor, un importante tema a lo largo de la película. Si Godard se propuso hacer una crítica cultural de la sociedad occidental de clase media, con Bulto, Melanie Smith asume una posición diferente. La película aborda la realidad urbana de la capital peruana desde una perspectiva intuitiva, antropológica y de observación. De ese modo, un objeto indefinido sirve como medio para arrojar luz sobre aquellos aspectos de la ciudad que pasan desapercibidos pero definen la vida cotidiana limeña.
Al seguir las peripatéticas estratagemas del enigmático objeto, uno inevitablemente se pregunta: ¿qué es el bulto? Con su enorme forma cónica, su intenso color rojo y su materialidad plástica, el objeto parece eludir cualquier definición o clasificación. Sin embargo, en esencia, no es más que lo que manifiesta ser: un bulto, que, literalmente, significa una forma irreconocible, una figura vaga, una masa voluminosa, un fardo, un paquete. No obstante, como fardo o paquete, su contenido, junto con su origen y destino, no son claros. Además, cuando la película muestra cómo el objeto es lanzado desde una duna, chocado contra un taxi o envuelto en plástico para transportarlo, se hace incluso dudoso que contenga algo. Sea que tenga contenido o no, nunca deja de ser lo que es: un objeto indeterminado, un bulto.
En un contexto antropológico y arqueológico, el término bulto hace alusión a rituales difundidos de las culturas precolombinas: el culto al fardo sagrado. Objetos valiosos, restos humanos o elementos naturales envueltos y atados en capas de tela tenían un papel vital en ceremonias y rituales durante los cuales se les cargaba por entre la comunidad, y más allá. Dotados de poderes sobrenaturales, los fardos cumplían la función social de unificar a la comunidad a través de límites temporales. Rastros de este antiguo culto se replicaron en la Latinoamérica colonial y todavía pueden encontrarse en la actualidad en las procesiones ceremoniales, en las que las efigies de la Virgen María y otros santos se llevan en desfiles por las calles.
Al hacer que el bulto viaje por la comunidad, en una forma muy parecida a la del antiguo culto pero con todos los medios modernos, Melanie Smith transformó el ritual en un performance. Sin embargo, el bulto, un volumen abstracto, no representa un símbolo unificador de la comunidad. Su particular apariencia aparta al objeto del contexto en el que viaja. Desde el íntimo espacio de una sala hasta la parte trasera de un camión en movimiento, dondequiera que el bulto esté situado, sigue siendo independiente, está desarraigado y fuera de lugar. El objeto, lejos de ser un núcleo simbólico de una comunidad, funciona ahora como un instrumento externo, contingente, para investigar a la sociedad.
La travesía de este inusual objeto le permite a la ciudad observarse a sí misma en el espejo de la película. Con su actuación, el fardo rojo parece desafiar continuamente su entorno, y al espectador, para que interprete el bulto y su relación con los lugares por los que viaja. La identidad del objeto es así definida por la situación con la que se tropieza. Si el objeto parte como carga en la parte trasera de un camión, ubicado en el apartamento de un coleccionista, se convierte en una escultura, una verdadera obra de arte. Situado en un patio de recreo, se transforma en un juguete, una distracción sacada del colegio por los niños. Puesto junto al Paseo de la Solidaridad, un monumento erigido en memoria de las víctimas del ataque terrorista perpetrado por Sendero Luminoso en 1992, el bulto entra en el terreno de lo conmemorativo. Al atravesar la bien conocida plaza de mercado Polvos Azules, se convierte en una mercancía. Cuando se le ubica en las ruinas del Santuario preinca de Pachacamac, se transforma en un artefacto mitológico listo para ser archivado y examinado.
La simbólica adaptación recurrente del bulto invoca las narrativas de los lugares por los que viaja. Lugares que describen a Lima en su diversidad y unidad, marcada por un conflicto duradero entre tradición y modernidad, mito e historia, centros y periferias. Estas contradictorias narrativas son ampliadas a través del objeto, que se resiste a la transformación, como se enfatiza de manera cinematográfica al visualizar repetidamente la materialidad del fardo. Al seguir siendo un objeto abstracto, el bulto revela realidades contrastantes y a la vez muestra cómo la percepción de un objeto puede acentuar nuestro conocimiento de un contexto.
A medida que voluntarios y actores aficionados manipulan el objeto, la ficción y la realidad se intersecan continuamente. Esto, sin embargo, no constituye un impedimento para la genuina integración del bulto en un contexto limeño. Por el contrario, el juego entre ficción y realidad es lo que le permite al bulto penetrar en la vida cotidiana de la ciudad. El objeto viaja con rapidez por la ciudad y sus suburbios utilizando casi toda forma posible de transporte. Además de ser llevado o arrastrado, se le traslada en la parte trasera de un camión, en un micro, en la parte superior de un típico mototaxi peruano, en el capó de un bus, en un bote y en una carroza fúnebre. Con sutileza, entra en instituciones oficiales como el Banco de la Nación y el Ayuntamiento. Nada evita que el enorme y pesado objeto participe en la vida cotidiana, aunque tampoco perturba las rutinas urbanas normales. En el indisciplinado sistema de la capital peruana, su notoria rareza va desapareciendo poco a poco. Ya no es el obstáculo que parecía ser a primera vista. En respuesta a cada problema que el objeto presenta, la ciudad formula una respuesta, revelando de manera gradual la dimensión creativa de la vida cotidiana en esta capital latinoamericana.
Con Bulto, Melanie Smith revela la dimensión creativa que unifica a Lima, y también su fragmentado paisaje urbano, con algunas realidades dispersas coexistentes. Al demostrar la posible integración del bulto, la película transmite un mensaje positivo, aunque ambiguo, concluyendo con una crítica. Bulto, que termina donde comenzó, es, en palabras de la artista, "una historia de repetición". Fijo en un loop, el objeto está obligado a revivir constantemente sus costumbres nómadas sin efectuar un cambio histórico por donde ha pasado. El bulto se integra a las rutinas de la realidad diaria, comenzando y terminando -o, más bien, quedándose atascado- en el tráfico, una metáfora del movimiento sin progreso.
LAURENS DHAENENS
