Mateo López

Mateo López. Dibujando tinta (4 cajas Rotring), 2006. Tinta sobre papel. 9,7 x 3,2 x 1,7 cm. (3 4/5 x 1 1/5 x ½ pulgadas).

Monografíasept 2011 - nov 2011· Por Ivonne Pini

Mateo López

Reflexiones en torno al dibujo

Su manera compleja de asumir el dibujo, su sustitución del objeto “real”, lo lleva a proponer un acopio de facsimilares que aluden a referencias culturales disímiles, mostrando la variedad de aproximaciones que pueden surgir cuando se modifica el contexto específico, construyendo poéticas que no dejan de indagar el significado del concepto de representación.

El volver a pensar el dibujo es una de las características que registra el arte contemporáneo. Y en esa reflexión no se trata sólo de proyectarlo desde un “dibujo expandido”, que rompe con los materiales y soportes que le eran tradicionales, sino también retomar la significación que encierra usar el recurso de dos elementos aparentemente básicos: el papel y el lápiz. Se reúne en su práctica la acción mental y material, donde opera una bidimensionalidad, que puede convertirse también en exploración del espacio circundante.

Para diversos artistas el dibujo dejó de ser un tránsito, el estado previo a la obra, convirtiéndose él mismo en opción autónoma. El carácter procesal de este medio permite experimentar y usarlo como herramienta o como resultado final del proceso.

Mateo López (Bogotá, 1978) siente una verdadera fascinación por el dibujo, lo que le permite poner a dialogar dos tradiciones artísticas opuestas: la que considera que el arte actúa como fiel representación de lo percibido, y opta por la representación realista, con la que lo percibe como la posibilidad de explorar, cuestionar e incluso transgredir el significado de lo observado.

Monografía: Mateo López — imagen 1
Mateo López. Caja Lucky Strike, 2006. Tinta sobre papel.

De allí su interés en propuestas de artistas como Sol Lewitt y Ramírez Villamizar. La idea de repetición, de dicotomía entre concepción y ejecución de Lewitt, se abre a procesos creativos en los que los ejercicios de dibujo seriado, pensados a partir de un formato base, no desconocen el valor del azar. Mientras que la práctica del dibujo como observación de lo orgánico es significativa en las exploraciones que sobre caracoles y paisajes hizo Ramírez Villamizar. Esta apertura a líneas de dibujo expandido no le significa alejarse de un dibujo ligado a conceptos más tradicionales como el de José Antonio Suárez, valorando el reencuentro con los maestros, con un oficio que en su práctica cotidiana permite otras formas de aproximación a lo real.

Otro de los nombres que aparecen como una referencia en su reflexión es el de Bruno Munari. Textos escritos por este artista y diseñador italiano, por ejemplo, “¿Cómo nacen los objetos?, le interesan a López por la propuesta que realiza de aproximarse a la idea y construcción del objeto: “Yo lo veo como esa idea inicial, una anotación –un diagrama, luego un plano más formal con medidas–, proporciones, luego la construcción. La idea al papel y luego lo tridimensional. En conjunto, se trata de llegar a la materialización de una forma y la selección de materiales. Él logra explicar, desde la naturaleza, las formas geométricas y los usos cotidianos, cómo nuestro cuerpo y nuestras ideas definen las formas”1.

Desde sus dibujos iniciales López nos propone revaluar lo visto, cuestionarlo, mostrando cómo la supuesta indagación sobre lo “verdadero” de la representación va más allá de la imitación y permite escrutar lo que el artista denomina realidad interna de los objetos2.

Monografía: Mateo López — imagen 2
Mateo López. Adentro y en medio, 2006. Dibujos y objetos sobre papel. Dimensiones variables. Galería Casas Riegner, Bogotá.

La idea de un mundo objetivo, certero, es puesta en tela de juicio desde sus primeros trabajos; El ideal de lo práctico (2004), Mímesis y Fotocopias (ambos de 2005) constituyen simulacros de lo real y ponen a reflexionar sobre qué tan verdadero es el entorno objetivo que analiza, si puede ser reemplazado con simulacros que están lejos de constituir meros ejercicios formales.

En 2006 presentó su exposición Adentro y en medio. En una sala de la galería Casas Riegner armó su taller de artista. Rompiendo con la concepción tradicional de un espacio excluyente que pertenece sólo al artista y su proceso creativo, habitualmente vedado a quienes no forman parte de ese entorno, él lo convirtió en un espacio público, en una especie de gran maqueta en la que trabajó durante el tiempo que duró la muestra. No se trataba de un espacio donde se limitaba a compartir su trabajo con el espectador. Todo el espacio estaba lleno de facsimilares de las herramientas y materiales con que se dibuja: hojas de papel rayado o cuadriculado fueron dibujadas, coloreadas, creando una particular relación, paradójica entre lo falso y lo verdadero. ¿A qué corresponden esas denominaciones si ambos conceptos podían entrecruzarse?

Además de la ambigüedad generada, lograba iniciar un recorrido que continuó en sus trabajos posteriores: llevar el dibujo más allá de lo bidimensional convirtiéndolo en algo habitable. Sus estudios iniciales de arquitectura, abandonados por sentir que le imponían mantenerse dentro de unos límites que quería romper, pesan todavía cuando se observa el interés existente por el espacio, por el paso de la bidimensionalidad a la tridimensionalidad, proyectando el dibujo como algo tangible en ese espacio que interviene.

Monografía: Mateo López — imagen 3
Mateo López. De la exposición Topografía anecdótica, 2006. Representación topográfica construida con objetos tridimensionales.

Su manera compleja de asumir el dibujo, su sustitución del objeto “real”, lo lleva a proponer un acopio de facsimilares que aluden a referencias culturales disímiles, mostrando la variedad de aproximaciones que pueden surgir cuando se modifica el contexto específico, construyendo poéticas que no dejan de indagar el significado del concepto de representación.

Sus búsquedas cada vez más se relacionan con la idea de recorrido, de desplazamiento, pero también de documentar sobre situaciones reales o imaginarias, sobre la posibilidad de construir particulares archivos.

Diario de motocicleta (2007) es una muestra de esa itinerancia. Creó un taller portátil y recorrió Bogotá, Medellín y Cali a bordo de su Vespa. Cada uno de esos trayectos que demoran en avión alrededor de media hora y en automóvil ocho, le significó a López una semana de travesía. Durante el recorrido fue construyendo su diario de viaje, recogiendo gráficamente lo observado. El proyecto fue posible gracias a lo que llama Taller Portátil No. 25, que consta, como él mismo lo describe, de una moto, dos mudas de ropa, música, cámara de fotos, trípode, cuadernos y una cámara lúcida versión contemporánea, adquirida en Londres.

Monografía: Mateo López — imagen 4
Mateo López. Taller portátil No. 25, 24 horas, de Diario de motocicleta, 2007. Neumático, esmalte.

Según cuenta el artista, la referencia a este instrumento la reencontró leyendo el libro The Secret Knowledge de David Hockney; además, estaba toda la reflexión de Roland Barthes sobre la cámara oscura. Su interés aumentaba por el hecho de que, como él mismo lo explica: “La cámara lúcida no necesita oscuridad, funciona con un espejo y un ¿prisma, se mira a través de un huequito y se ve sobre el papel en el que se va a dibujar la imagen sobrepuesta, como una foto de doble exposición. El efecto es sorprendente o por lo menos es tan elemental que deja pensando en esta época digital que desconocemos cómo funcionan las cosas.¿Inicialmente quería hacer el viaje empleando este instrumento; tenía la idea romántica del pintor viajero, pero es un instrumento ¿ muy frágil, se monta sobre un trípode, se debe estar quieto durante mucho tiempo y hacer estas maniobras a orillas de una carretera en Colombia resulta bastante aparatoso. Utilizar este tipo de herramientas para dibujar es una de las preguntas que circunda mi interés por el dibujo y su proceso histórico”.

En su diario consignó lugares, objetos hallados, registrando el día a día del viaje. De esa experiencia de “viajero errante” surgió la muestra Topografía anecdótica (2008), narración construida con dibujos, objetos, fotografías que dan cuenta de los 2.153 kilómetros recorridos en su Vespa. La preocupación por mostrar lo que muchas veces no vemos, por detectar lo abandonado, por saltar del paisaje al mapa, del objeto cotidiano a la peculiaridad del camino o de las baldosas descubiertas en un patio de pueblo, operan como rescate de cotidianidad, pero también de vestigios olvidados. Nuevamente, la muestra permitía observar la capacidad del artista para transformar los materiales más simples, para testimoniar su peculiar aproximación a lo que lo rodea, evidenciando el interés por rescatar recuerdos, sin abandonar su atracción por experimentar con un dibujo que nuevamente se convierte en objeto.

La idea de mudanza, de desplazamiento, tuvo otro espacio de concreción; esta vez fue en Ciudad de México; el lugar, la Galería KBK, ubicada en una antigua fábrica de chocolates, en la que fuera zona industrial de la ciudad y que ahora está en rápido proceso de transformación. Fiel a su preocupación por analizar cómo opera el contexto en que va a actuar, le llamó la atención la importancia que tienen para algunos de sus habitantes las cajas de zapatos vacías. López pensó en la relación numérica que existía entre el número de habitantes de esa superpoblada ciudad y el de zapatos que ello implicaba. El narrador de historias que hay en él creó la ficción de un zapatero que se va a México a probar fortuna. De allí surgió su Sleeping Box (2007), gigantesca caja roja, reproducción a escala de una caja de zapatos, convertida en su interior en el taller de un zapatero. La idea de los talleres portátiles continuaba, y en este caso la caja estaba habitada por un lugar para dormir, una silla, una camisa blanca que cuelga de la pared, al igual que un disco LP colocado en el muro de tal manera que parece un objeto de decoración. Una parte significativa del espacio lo ocupa un escritorio cubierto de los implementos del zapatero, además de los del propio artista; todo está cuidadosamente colocado, y ya sean los objetos tridimensionales que construye o sus dibujos, impecablemente realizados en papel. El pequeño cajón que aparece precediendo la gran caja roja preanuncia el soporte conceptual de la instalación. Aludiendo a las muñecas Matrushkas, el cajón contiene cajas de papel organizadas en espiral, en las que una puede contener a la otra, reafirmando la idea de que, finalmente, lo que está mostrando, no importa el tamaño o el material, lo que vemos, es una caja de zapatos.

Monografía: Mateo López — imagen 5
Mateo López. Sleeping Box, 2007. Gran caja roja, reproducción a escala de caja de zapatos, con taller de zapatero al interior hecho con múltiples "dibujos escultóricos" de papel.

El sentido escenográfico se refuerza, construyendo un espacio de sorprendente teatralidad, pese a lo familiares que resultan los objetos exhibidos. Otra exploración en su inquietud por el tema de la mímesis, mediante la creación de las frágiles réplicas de papel. Nuevamente, la escenificación de una ficción donde falso y verdadero vuelven a operar, jugando a crear con su narración una serie de representaciones que circulan entre el dibujo, el papel, el objeto, y que terminan habitando la totalidad del espacio creado.

En 2008 López comenzó a desarrollar un libro de artista para la Trienal Poli/gráfica de Puerto Rico (2009); Deriva es el título del proyecto, en el que, siguiendo la línea iniciada con el Diario de motocicleta, recoge etapas de su proceso de creación. Allí se reúnen objetos, referencias bibliográficas, citas, maquetas, textos escritos por invitados y por él mismo: “Llevo largos meses tratando de definir un libro en su contenido y forma. […] Llama mi atención el libro impreso en el espacio, la transmisión de sus ideas en el tiempo; el libro como anécdota que va de boca en boca hasta convertirse en discurso. […] Me doy cuenta que disfruto todo tipo de lenguaje visual que ofrezca infinitas lecturas; que trascienda la forma y se convierta en recuerdo, paradoja, relación, coincidencia, anécdota”3.

La estructura del libro lleva a pensar en la idea de rizoma; cualquier elemento puede incidir en otro, en las relaciones que se establecen. Pero también están los recuerdos literarios del artista, donde referentes como Borges y Cortázar tienen una indudable presencia4. Hay varios invitados para la elaboración del libro, que escriben cuentos, fe de erratas, y un arquitecto que ayudó a diseñar los planos del módulo donde iban a estar instalados los dibujos cuando se exhibieran.

Monografía: Mateo López — imagen 6
Mateo López. Manzana, 2011. Dibujo sobre papel, madera. 60 x 35 x 35 cm. (23 3/5 x 13 ¾ pulgadas).

Las imágenes con las que se construyó el libro fueron mostradas en 2009 en una instalación del MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León), y el módulo cuyos planos aparecían en el libro de artista fue realizado con madera reciclada. Nuevamente, el largo y reflexivo proceso de investigación asumido para concretar el proyecto editorial se desplegaba en la sala del museo, dando cuenta de las vivencias y situaciones que le permiten armar un anecdotario personal que comparte con el espectador. Dentro de esa lógica reflexiva, en el prólogo del libro de artista Mateo López invita al observador a que “el final de mi deriva sea el comienzo de la suya”.

Esta instalación, de manera similar a lo sucedido en las anteriores, nos introduce en un mundo donde los objetos están pacientemente construidos, y, pese a su solidez, no son “los objetos” sino representaciones de los mismos los que pueblan el espacio. La materialidad la da el dibujo, el papel o el cartón con que están construidos; de nuevo, la experiencia del simulacro en la representación.

Y la ficción en la construcción de espacios seguirá operando. Durante una residencia de artistas en São Paulo (2009) fue invitado a participar en la exposición Panoramas, curada por Adriano Pedrosa. Una parte de la propuesta curatorial de Pedrosa implicó invitar a un grupo de jóvenes artistas que estaban haciendo su residencia para observar de qué manera el proceso de mediación con la cultura brasileña podía incidir en sus trabajos. Le interesaba al curador explorar qué pasaría –si los artistas modernistas brasileños se habían apropiado de aspectos de la cultura europea, antropofágicamente digerida, para producir sus trabajos– si artistas provenientes de otras partes eran los que usaban ese recurso al analizar sus vivencias brasileñas.

Monografía: Mateo López — imagen 7
Mateo López. Manzana, 2011. Dibujo sobre papel, madera. 60 x 35 x 35 cm. (23 3/5 x 13 ¾ pulgadas). Detalle.

Mateo López, recorriendo diversas zonas de la ciudad, descubrió una de las primeras papelerías paulistas; Hilsco era su nombre. Encontró instrumental de dibujo con una particularidad: toda la mercancía existente correspondía a instrumentos muy tradicionales, formas que se conectaban con el pasado. La fascinación de esa papelería lo llevó a pensar en volver a construir un espacio a partir de ese referente. Cuando fue a tomar fotos para registrar las características del lugar, encontró un letrero que anunciaba “cerrado por remodelación”. Esa situación imprevista no impidió que hiciera, a partir de la memoria de lo visto, una réplica de los objetos, pero con una variable: alteró los modelos originales y, trabajando a partir del inventario de la papelería, surgieron, por ejemplo, reglas con ondulaciones. Surgía la pregunta: ¿qué pasaría si con ese instrumento modificado se proyectaran planos arquitectónicos?

En paralelo a la realización de los proyectos mencionados, fue procesando otra de sus investigaciones. Desde el año 2007 le propuso a José Antonio Suárez5 establecer una conversación visual a través de una libretita que intercambiaban y en la que cada uno dibujaba. La experiencia dio como resultado la realización de varias libretas –Dibujos M.L. y J.A.S.L años 2007, 2008,2009– que permitieron concretar el proyecto Pingpong (2010), presentado en la Feria de Art Basel por la Galería Casas Riegner.

De común acuerdo propusieron un grupo de palabras que trabajarían como tema de sus dibujos: árbol, abstracto, arquitectura, casa, canción, lectura, geometría, gente, paisaje, sueños y color son algunos ejemplos de los términos escogidos. Eligiendo uno de los temas al azar, ambos iban haciendo su propio dibujo, y la imagen que surgía en cada caso no se firmaba. No se trataba de hacer cadáveres exquisitos, sino que, separadamente, trabajaban uno de los temas.

Monografía: Mateo López — imagen 8
Mateo López. Ping pong, 2007 - 2010. Proyecto de correspondencia de dibujos con José Antonio Suárez Londoño.

Finalmente, el desenlace de este diálogo fueron 31 temas que mostraban 62 imágenes, resultado del ping-pong visual que se habían propuesto. Esta especie de diálogo generacional que entablaron mostraba, una vez más, que para ambos el dibujo es la posibilidad de explorar con un medio que les permite construir registros, diarios y una particular relación entre palabra e imagen.

El proyecto que López tiene desde el año 2008 en proceso se tituló Viaje sin movimiento. La propuesta implica recorrer la red de ferrocarriles del país, aquellos que operan y los que dejaron de funcionar hace tiempo. Como él mismo lo expone: “El ejercicio contempla la deriva, el encuentro y la recolección, y no tiene un formato o soporte específico de registro: del proceso resultan dibujos, fotos, videos, entrevistas, mapas, objetos, maquetas”6.

Recordando la tradición de los viajeros de siglos anteriores como Humboldt, Mutis o Agustín Codazzi, junto a tantos otros, hay un rasgo que, pese a la variedad de criterios clasificatorios usados, los identifica: el uso del dibujo.

En este proyecto a largo plazo nuevamente opera la propuesta de recorrer la geografía, usando los medios más diversos para cumplir con los objetivos que se propone, pero lo que se mantiene sin variantes es la intención de López de continuar registrando, construyendo diarios de lo observado y convirtiendo al archivo de objetos y materiales que no tienen ni un soporte único, ni una misma procedencia, en una fuente primordial de su proceso creativo.

NOTAS

1. Entrevista con el artista, enero de 2011.

2. Idem.

3. Mateo López, DERIVA, Segunda Trienal Poli/gráfica de San Juan, América Latina y el Caribe, Instituto de Cultura Puertorriqueña, San Juan, 2009.

4. Entrevista con el artista, enero de 2011.

5. José Antonio Suárez (Medellín, 1955) es uno de los artistas contemporáneos más reconocidos por la calidad y rigor con que aborda su trabajo. Su apego al dibujo y el grabado, medios que utiliza para construir unas refinadas imágenes que no ocupan más de una hoja de papel pequeño, le permite construir un mundo complejo y dispar en el que conviven la historia del arte, la literatura y su propio entorno cotidiano.

6. Mateo López, “Monumento Nacional”, en Arte y Archivos, ERRATA No. 1, Fundación Gilberto Alzate Avendaño, Bogotá, 2010.

IVONNE PINI

Editora Ejecutiva de ArtNexus. Profesora Universidad Nacional de Colombia y Universidad de los Andes.

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