Exposición Individualsept 2011 - nov 2011· Por Sylvia Suárez

Marco Ospina

Fundación Gilberto Alzate Avendaño

Desde el fallecimiento de Marco Ospina, en 1983, no se había realizado en el país una exposición significativa de su obra; ésta es una de las explicaciones más importantes con respecto a la ausencia de acercamientos relevantes a su legado artístico y al rol que tuvo en la historia cultural e intelectual colombiana del siglo XX. La realización de la exposición Marco Ospina. Pintura y realidad es una ocasión propicia para volver sobre este importante capítulo del arte en Colombia; enmarcada en el programa Investigación del arte moderno colombiano de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, la muestra recoge un valioso conjunto de obras del pintor, además de exponer algunos documentos claves para la interpretación histórica y biográfica. 

A menudo se afirma que Marco Ospina fue el primer pintor abstracto en Colombia; se trata de una aseveración prácticamente incontrovertible pero ¿qué puede significar sin observar las condiciones bajo las cuales llegó a esta modalidad de la plástica? Y sobre todo, ¿en qué direcciones condujo su propuesta? ¿Cuáles son las características poéticas y formales de su obra? 

Exposición Individual: Marco Ospina — imagen 1
Marco Ospina. Los soles, 1976. Óleo sobre tela. 41 x 60,5 cm. (16 x 23 3/4 pulgadas).

Muchas pistas sobre estas cuestiones se encuentran en la muestra; para la selección de obras, John Castles -curador de la exposición- se enfocó en el arribo de Ospina a la pintura abstracta y en las diversas aproximaciones a este lenguaje que el artista concretó en su trayectoria profesional, desde sus propuestas aún apegadas a los géneros tradicionales de la pintura, particularmente al paisaje, hasta las más "inorgánicas", realizadas en los años cincuenta. Los espectadores de la muestra encontrarán algunas de las obras más relevantes y bellas de la producción de Ospina, como la mítica Capricho vegetal (1943), La aurora (1950) o Sputnik-Construcción dinámica (1952).

La exposición también incluye una sala dedicada a la investigación biográfica sobre el autor, en la cual se pueden apreciar otras facetas importantes de su vida intelectual, como docente, como crítico de arte y como impulsor y colaborador en algunas empresas culturales significativas para la vida cultural colombiana, a través de una completa cronología, a cargo de Katia González. 

Es necesario saludar la terquedad con que el equipo involucrado en la organización de la muestra logró rebasar la dificultad para encontrar un número significativo de obras del artista en las colecciones públicas y privadas nacionales, hasta el alegre hallazgo del archivo y colección del propio artista, hoy en manos de la Fundación Marco Ospina-ProArte, creada recientemente por su hija Lina Ospina y por su nieta Zoraida Gutiérrez Ospina, radicadas en México. 

Naturaleza y abstracción son los dos polos en tensión en la exposición, dos factores estructurales en la obra de Ospina. La respuesta del pintor bogotano frente a la oposición poética y conceptual entre estos dos términos salta a la vista en la exposición, ofreciendo claves para volver sobre la apreciación y el estudio del arte abstracto en el país y de su historia, sobre los múltiples vínculos entre este pintor, adelantado en el contexto nacional en lo que respecta a la consolidación de la plástica abstracta, y la generación que, una década después, habría de consolidar el primer movimiento abstraccionista en Colombia. La exposición estuvo abierta al público desde el 17 de junio hasta el 15 de agosto, en las instalaciones de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño.

SYLVIA JULIANA SUÁREZ

Marco Ospina, por Sylvia Suárez | artnexus