Exposición Individualsept 2011 - nov 2011· Por Victoria Verlichak

Grete Stern

Malba-Fundación Costantini

Protagonistas de alucinaciones y pesadillas, las mujeres son encumbradas, acechadas, atrapadas, etiquetadas, cosificadas, transformadas, en las ilustraciones realizadas por Grete Stern (Alemania, 1904-Argentina, 1995), para iluminar, entre 1948 y 1951, los textos de una suerte de "consultorio psicológico" publicados en la muy popular revista Idilio. A las mujeres también se las puede ver desoladas, desmembradas, cansadas, asustadas y, las menos veces, serenas, en las piezas de la muestra Grete Stern. Los sueños 1948-1951, con la colección completa de 46 fotomontajes vintage de la serie Sueños que la fotógrafa dio a conocer en las páginas de esa publicación del corazón dirigida al público femenino.

Los fotomontajes de Sueños se constituyeron en el sello de la artista, formada en la Bauhaus, la escuela de vanguardia europea de los años veinte del siglo XX. Reconocida también por sus retratos de intelectuales célebres y de anónimos indígenas del norte argentino, paisajes y arquitecturas, su obra es sinónimo del paso a la fotografía moderna en Argentina, país al que llegó en 1935 exiliada de la opresión nazi, con su marido Horacio Coppola, ahora también reconocido fotógrafo.

Exposición Individual: Grete Stern — imagen 1
Grete Stern. Niño flor (Sueño No.115), 1948. Fotografía en blanco y negro.

Las imágenes exhibidas en Malba hacen parte de la colección privada de Eduardo F. Costantini (fundador de este museo privado, que está cumpliendo 10 años) y forman parte de uno de los cinco juegos existentes firmados por la artista. La aclaración vale porque los fotomontajes que hicieron parte de la exposición del Malba son sólo un tercio de todas las piezas originales. Éstas sumaron 148 piezas -se conservan estos 46 negativos porque Stern fotografió sólo esos fotomontajes antes de entregarlos-, que fueron digitalizadas y difundidas, también en formato libro, por Fundación CEPPA; tomadas de la colección de la revista (almacenada en la Biblioteca Nacional).

Las geniales imágenes, con la técnica del fotomontaje, fueron clave en la producción de la vanguardia fotográfica en Argentina, mientras que los textos que las acompañaban contribuyeron a popularizar el psicoanálisis entre el gran público; es un hecho que Buenos Aires es la ciudad del mundo que posee más profesionales de la salud mental por metro cuadrado. "El psicoanálisis le ayudará" fue escrita y firmada con el seudónimo de Richard Rest por dos universitarios: Gino Germani (fundador de la sociología en el país) y Enrique Butelman (introductor de Jung y fundador de la editorial Paidós). Es interesante saber que las lectoras debían responder a un cuestionario de más de treinta preguntas referidas a rasgos de sus biografías, a sus mejores y peores recuerdos, a sucesos infantiles, sueños reiterados y preocupantes, etc., que los autores analizaban antes de escribir las respuestas.

Las extraordinarias y disparatadas fotos tienen un sorprendente poder de síntesis y muestran a la mujer atravesando dilemas y conflictos, denuncian la dominación que padecía entonces la mujer. Stern sabía de qué hablaba; se había abierto camino en la profesión y en la vida a pesar de las protestas de su familia. Independiente y creativa, había fundado junto a su amiga y socia Ellen Auerbach un estudio de fotografía y diseño en Berlín en 1929, firmando sus trabajos conjuntos como "ringl + pit"; ambas representaban lo que, en un análisis posterior, se dio en llamar "las nuevas mujeres de Weimar".

Algunos de los fotomontajes fueron modificados por Stern para su exposición en los tempranos años sesenta y presentados con otros títulos, como Botella de mar, publicado en primera instancia como Los sueños de inhibiciones (Idilio No. 80, 1950). El texto que acompañaba a la foto decía que "La botella es, por lo general un símbolo onírico de prisión [¿] La soñadora aparece aquí encerrada de cuerpo entero en una botella, lo cual significa que el sueño atañe a la totalidad de su ser. Además, su expresión tranquila manifiesta que aquello que para ella equivale una prisión no proviene del exterior sino de sí misma". La modelo de muchos Sueños fue Etelvina Alaniz, la empleada de la casa y segunda madre para los hijos; soporte sustancial para el fenomenal desarrollo de Grete Stern como artista, especialmente tras la separación del marido, en 1943. 

"Sueños fue la primera obra fotográfica -y la más importante hasta hoy- radicalmente crítica de la opresión y manipulación que sufría la mujer en la sociedad argentina de la época", escribió el investigador Luis Priamo, a propósito de la última retrospectiva de Stern realizada en el Museo Fernández Blanco de Buenos Aires en 1995. "La mirada zumbona y sarcástica de Grete no se detiene en la compasión por la víctima, sino que avanza también sobre los resultados alienantes de su resignación". 

Moderna y nunca alejada del sello de la Bauhaus, Stern continuó empleando la técnica del fotomontaje -casi desconocida en Argentina- que había iniciado en Europa. Luego, llevó a cabo distintos proyectos sin hacer concesiones, manteniéndose fiel a lo que dijo alguna vez: "Trabajaría de cocinera antes que dedicarme a tomar fotos de casamientos".

VICTORIA VERLICHAK

Grete Stern, por Victoria Verlichak | artnexus