Exposición Individualsept 2011 - nov 2011· Por Marion Kling

Demián Flores

Galerie Talmart

Pintor y grabador influyente de la región de Oaxaca, el mexicano Demián Flores (1971) expone por primera vez en París. Bajo la dirección de Christine Frérot, curadora de la exposición, presenta quince obras en diferentes soportes técnicos, con muchos múltiplos (impresiones digitales). Una reflexión sobre la permanencia del imaginario colectivo histórico en la realidad del México actual. La exposición supo resistir a los avatares actuales de la política entre Francia y México e imponerse, pese a la anulación del Año de México en Francia.

El devorador título de la exposición, Dévorations, toma pleno sentido a la vista de los collages en serie realizados por el artista. Insólitos, mezclan imágenes mitológicas de antiguos códices mexicanos con el trazado de un personaje moderno sacado de un manual de socorrismo. De esta síntesis nace un “palimpsesto cultural” o, para decirlo en forma más sencilla, un encuentro o confrontación de épocas, identidades y costumbres que se nutren unas de otras y se devoran mutuamente. Un melting pot iconográfico como lo es México mismo, nación mestiza construida sobre generaciones ancestrales de etnias indígenas.

Exposición Individual: Demián Flores — imagen 1
Demian Flores. La patria, 2009. Impresiones digitales sobre papel. 21,5 x 28 cm. (8 ½ x 11 pulgadas).

Frente a los collages se ven armas doradas, símbolos de poder y violencia que el artista expone como preciosas reliquias. Ellas evocan una patria herida por la miseria, la explotación y las desigualdades. El arte parece ser “la única salvación”, como lo pensaba José Vasconcelos, escritor y político mexicano muerto en 1959. En una gran tela de la serie La Patria, el artista retoma una pintura del mismo nombre de Jorge González Camarena, que data de 1962: como su predecesor, Demián Flores se inspira en La Libertad guiando al pueblo, himno a la República y a la identidad nacional firmado por Delacroix. La tela representa la gesta heroica de Juan Escutia: para escapar de la invasión norteamericana de 1847, el joven mexicano se lanzó de lo alto de las murallas del castillo de Chapultepec, envuelto en la bandera nacional, sacrificando su vida para salvar el símbolo de su país.

Por último, en la misma sala, dos grandes litografías retoman la iconografía matricial de La Patria y la inspiración de los antiguos códices, imágenes cuya recurrencia subraya el artista en su obra, evocando su “banco de datos iconográficos”. Apasionado por el grabado (que fue su formación inicial), Demián Flores actualiza la práctica del mismo mediante toques de color aplicados en estarcido (una técnica muy utilizada en el campo del Street Art). Mezclando con precisión herramientas clásicas y contemporáneas, las obras dialogan permanentemente, del pasado al presente.

Collages, pintura, grabado: el artista de Oaxaca tiene más de un soporte en su morral, y esto sin mencionar sus tejidos bordados y su trabajo de videasta. En el sótano de la galería, se proyecta en video un combate entre dos luchadores de catch idénticos. Yuxtaponiendo victoria y derrota, este film propone una reflexión sobre el deporte como medio de construcción de una (doble) identidad. En la pieza contigua, se encuentra expuesto el traje de luchador imaginado por el artista. Aparte, un tejido bordado por una indígena de su región natal (Juchitán) muestra el escudo de la bandera mexicana: el águila emergiendo de un cactus sagrado, teniendo en su pico una serpiente. Relacionado con la fundación legendaria de la ciudad de México, este emblema azteca simboliza la oposición y la unión fundamentales entre cielo y tierra. “Mi arte expresa el deseo de un reconocimiento cultural”, explica Flores. Con sus creaciones híbridas y simbólicas, resulta difícil en efecto no admitir la riqueza de las culturas mexicanas. “Yo veo el mestizaje como una metáfora contemporánea”, aclara el artista. A sus cuarenta años, reivindica la pluralidad de sus orígenes. Su apodo, “Juchilango”, es una combinación de “Juchitán” (el pueblo donde creció, al sureste de Oaxaca) y el término “chilango”, que designa a los habitantes de ciudad de México.

Muy implicado en la vida comunitaria, fue iniciativa de Demián Flores la creación de varios sitios culturales en su región. En 2006, inauguró el Centro cultural de la Curtiduría con el fin de promover allí la creación, la edición, el diálogo artístico y la organización de exposiciones. En 2008, creó un taller de grabado: el Taller de Gráfica Actual. Promovió igualmente la creación de un centro de difusión y promoción, los Talleres Comunitarios de Zegache, que financia proyectos para la protección y restauración del patrimonio cultural regional. Su dinamismo es inagotable: bajo su impulso, un espacio pluridisciplinario consagrado a las artes urbanas abrirá muy pronto sus puertas en Xochimilco, un barrio periférico de Ciudad de México.

MARION KLING

Demián Flores, por Marion Kling | artnexus